Multipropiedad: ¿crimen o castigo?

En México, la multipropiedad en el fútbol nació con fines televisivos y de control federativo, no por temas deportivos
noviembre 17, 2024

Parafraseando a Dostoyevski, hablaremos de un tema de moda y compararemos lo que sucede con este fenómeno económico en el mundo, comparado con lo que sucede en nuestra tierra. En este fútbol nuestro de cada día, la vilipendiada multipropiedad vive quizá el peor momento de toda su historia. Casi el 50% de los equipos que compiten en la Liga MX pertenecen a alguno de los cuatro grupos: Xolos y Querétaro, de la familia Hank; Puebla y Mazatlán, de los Salinas Pliego; León y Pachuca, de los Martínez; y Santos y Atlas, de los Iraragorri, sumando ocho de los 18 equipos.

La multipropiedad ha facturado a su favor, por protección a algunos de ellos se “abolieron” el descenso y ascenso. De no haber actuado así, operando cual cártel de una mafia para aniquilar a sus adversarios deportivos, la multipropiedad por sí misma se hubiera erradicado por la mediocridad y malos resultados de sus gestiones.

Por ejemplo, si se hubiera continuado con el descenso, Grupo Caliente ya no tendría equipos en el máximo circuito, pues en años consecutivos Querétaro y Xolos de Tijuana quedaron en el último lugar de la porcentual. Solo permanecen por haber pagado una multa de 80 millones de dólares cada uno.

No es una casualidad, es una constante que los equipos de fútbol que pertenecen a una multipropiedad paguen multa por no descender o por ser los peores de la tabla porcentual. Del 2021 a la fecha, de 10 equipos que han pagado multa, 7 pertenecen a una multipropiedad.

Pero como dicen en mi pueblo: “hasta en los perros hay razas”, y en el quién es quién de los cuatro grupos que tienen multipropiedad del fútbol mexicano, quien más ha pagado multa porcentual ha sido el de la familia Hank, pues acumula hasta el día de hoy un total de 174 millones de pesos, algo así como 8.7 millones de dólares al tipo de cambio de 20 pesos por dólar.

Pachuca, marca diferencia

Le continúa en esa lista Grupo Orlegi, que si bien solo ha pagado una vez multa con el Atlas, la cual fue de 70 millones de pesos, supera en monto a la de TV Azteca, que, con Mazatlán, ya pagó dos veces, pero los montos disminuyeron, por eso acumula 66 millones. La única multipropiedad que NUNCA ha pagado multa es la de Grupo Pachuca.

La tendencia a que equipos de multipropiedad sigan pagando multas de porcentual como “castigo” a su mediocridad se mantiene intacta. En la tabla del cociente del campeonato que recién ha concluido encontramos que entre la posición 12 y la 18 hay cinco equipos: Santos en el 12, Gallos en el 13, Atlas en el 15, Puebla en el 16 y Mazatlán en el 18. ¡Solo 3 de los 8 equipos de multipropiedad NO están entre los últimos!

Hay equipos de tres de las cuatro multipropiedades. Solo Grupo Pachuca NO vuelve a aparecer en esa lista a pesar de la pésima temporada de Tuzos.

Negocio fantástico

En el fútbol mexicano, blindar el descenso ha sido un INMENSO negocio para algunos. Por el Querétaro y el Mazatlán, hace unos meses pedían entre 80 y 85 millones de dólares. El Alto Comisionado les recomendó NO vender: “cuando llegue el fondo de inversión esas franquicias podrían valer 120 millones de dólares”. Por eso frenaron las ventas. ¿Recuerda cuánto le ha costado a Xolos mantener su franquicia en primera sin descender? ¡8 millones de dólares! Menos del 10% de su valor. Es una ganga. La multipropiedad, por ello, está feliz.

Y aunque todo mundo se habla y se coincide en que la multipropiedad en el fútbol es insana y dañina para el deporte en sí, la realidad es que este fenómeno, no solo en México, sino en el mundo, se multiplica a pasos agigantados; crece de manera exponencial tanto en el primer como en el tercer mundo.

Una misión imposible

“La organización Play the Game, que promueve la ética en el deporte, sitúa la cifra ya en 366 clubes en los que la mayoría o una parte significativa de su accionariado está en manos de 134 sociedades de multipropiedad, también conocidas por las siglas inglesas MCO (literalmente, propiedad multiclub). Y de ellos, 229 en Europa, o sea, casi tres de cada cuatro clubes del mundo”.

En España se han dado casos de multipropiedad. Antonio Ascencio tuvo al Hércules, al Málaga y al Mallorca. Jesús Gil, al Atlético de Madrid, al Cádiz y al Marbella. Si bien se ha intentado erradicarla, lo más que se ha logrado es reglamentarla y poner algunos candados, como prohibir la venta o intercambio de jugadores del mismo dueño.

Y si usted pensaba ahora solo en el Red Bull o el City como grandes inversores de la multipropiedad, les tengo noticias: el año pasado se hizo un estudio del crecimiento de la multipropiedad y el Centro de Inteligencia de la UEFA encontró que en el 2012 había menos de 40 clubes entre todas las confederaciones continentales que compartían socios o tenían capital “cruzado”. ¿Sabe cuántas encontraron a finales del 2023? ¡Más de 300!

Andrea Traverso, director de sostenibilidad financiera de este organismo, fue claro: “es creciente el riesgo de ver a dos clubes del mismo propietario o inversor enfrentándose en la misma competición, con el potencial peligro para la integridad. Pero NO veo cómo se pueda erradicarlo, será mejor regularlo con algunos candados y sobrevivir con este fenómeno”. Este dirigente estableció que la propia UEFA reconoce que 105 clubes compiten en la primera división en sus respectivos países, o sea, el 13% del total, tienen relaciones societarias con uno o más equipos.

La gran diferencia que existe con las grandes multipropiedades de Europa, como lo es City Group o Red Bull, es que si bien invierten millones y millones de dólares en comprar equipos de fútbol en el mundo, lo hacen con diferentes proyectos deportivos y financieros. A algunos los compran para hacerlos campeones y competitivos, a otros como fábrica de jugadores. Aquí, las únicas multipropiedades serias han sido la de Grupo Pachuca y Orlegi, que hoy atraviesa por una crisis financiera y deportiva.

El control, la base

En México, la multipropiedad en el fútbol nació con fines televisivos y de control federativo, no por temas deportivos. Por eso Televisa tuvo hasta tres equipos, que significaban tres votos en la Federación en aquel momento. Hoy, TV Azteca tiene una multipropiedad para tener derechos baratos de «viernes botaneros». La multipropiedad mexicana es diferente a la que ocurre en el mundo.

¿De verdad quieren acabar con la multipropiedad en el fútbol? La respuesta es muy simple: ¡que vuelva el descenso! Si esas multipropiedades mantienen la tendencia de NO invertir, de NO crear proyectos deportivos, de solo vegetar para ser #ViernesBotaneros de bajo costo o hacer un canal de streaming para promover apuestas, tarde o temprano solitas se erradicarán descendiendo. Tienen ocho torneos sin descenso, cuatro años, y los peores siguen siendo casi los mismos de siempre.

Si obligaron a utilizar menores para que los equipos debutaran a jugadores mexicanos jóvenes, todo parece indicar que debería volver el descenso para forzar y obligar a algunos grupos a invertir en sus equipos y salvarse. Hoy, sin ningún riesgo, “nadan de a muertito”, pues vegetar en ese lago de mediocridad, sin espacio para la meritocracia deportiva, es un magnífico negocio.

“En un mercado de gran actividad, no destacar es lo mismo que ser invisible”. – Seth Godin.

Las opiniones vertidas por columnistas, conductores e invitados son a título personal y no representan postura u opinión alguna del medio emisor.

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