Mural de emergencia, una protesta de memoria y justicia

Mural de emergencia, una protesta de memoria y justicia
“Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga."

Mural de emergencia, una protesta de memoria y justicia

“Estoy y estuve en muchos ojos. Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga.»

Un grupo de mujeres pertenecientes a la colectiva Mujeres entre las cebollas se ha organizado en Xonacatlán para hacer frente a la violencia en su municipio. La colectiva nació después del 8 de marzo porque se dieron cuenta de que necesitaban visibilizar las violencias que las mujeres sufren en lugares periféricos, es decir, alejados de las capitales geográficamente, pero también económicamente.

“Esta colectiva comenzó a principios de marzo con la intención de hacer ver en la periferia también el movimiento que nosotras como mujeres tenemos y querer gritar; manifestarnos de este lado. Nos damos cuenta que muchas veces los movimientos de mujeres están más centralizados en las ciudades, entonces lo que queremos es que se haga notar la periferia”, explican en entrevista para este medio.

La condición de municipio periférico ––explican las integrantes de Mujeres entre las cebollas–– hace que Xonacatlán sea un municipio más inseguro y peligroso.  Además las mujeres no denuncian la violencia que sufren “porque (…) existe miedo de represalias (…)”.

“Nosotras no estamos seguras ni con las autoridades porque no actúan de la manera necesaria y lejos de ayudarnos a veces está más ese temor a acercarnos a quienes deberían de ser esa mano de apoyo para todas las necesidades que se están viviendo en cuanto a la violencia”, explican. 

El domingo 12 de septiembre, la colectiva convocó al segundo Mural de emergencia en la carretera Toluca-Naucalpan kilómetro 50.5. Decidieron intervenir un bajo puente, en el que colocaron más de 200 fichas de búsqueda de mujeres; aunque, advierten, el número de alertas es mayor.

Las feministas comenzaron a limpiar las paredes y con engrudo pegaron las fichas, mientras a lo lejos se oía música: “cuando digo no es no, no me obligues si no quiero, en mi cuerpo mando yo”. También, pintaron en la pared una ficha de búsqueda, en la que colocaron un espejo para que quienes transiten vean su reflejo.

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La actividad tiene el objetivo de “visibilizar y concientizar de esta problemática que se ha ido agravando en el Estado de México, en donde a pesar de tener dos Alertas de Género ––una de ellas por desapariciones de mujeres–– en lugar de disminuir ha ido en aumento”.

Esta es la segunda ocasión que realizan el Mural de emergencia, el primero se hizo en mayo de este año.  En aquella ocasión Mujeres entre las Cebollas intervinieron un bajo puente en Boulevard Aeropuerto y la carretera Toluca-Naucalpan.

Para ellas, estos lugares son de gran importancia debido a la cantidad de personas que transitan por ahí. La gente cruza y los autos avanzan a baja velocidad. Las personas se detienen y preguntan de qué se trata la actividad.

Cuando observan la gran cantidad de fichas las personas se asombran porque “muchas veces […] tienen tan normalizada ya la violencia contra la mujer que, incluso, al ver una ficha pues ya no se toma importancia o piensa: ‘ya desapareció una más’ y ni siquiera se toma la molestia de leer los datos de esa persona. Entonces, creímos y consideramos que al ser un mural tendría un mayor impacto”, señala Mujeres entre las cebollas.

Además de sensibilizar, el mural es un acto de resistencia y memoria, es un forma de recordar a cada una de las mujeres que fueron desaparecidas y de las que no hay rastro: “decidimos plasmar ahí las imágenes de todas las desaparecidas para no olvidarlas”. 

En la investigación 8M-21 Del muro al memorial se explica que  “cuando las mujeres protestan, a la par de realizar exigencias políticas, también movilizan la memoria y producen archivos que rinden cuentas sobre los orígenes y vivencias de la violencia de género, así como de posibles caminos para superar tales agresiones”.

Acompañar a otras mujeres

Las integrantes de la colectiva han acompañado los procesos de familias a las que les desaparecieron una mujer. Tal es el caso de la señora Francisca Moreno, quien fue desaparecida desde el 2017, pero la carpeta de investigación se había cerrado. Gracias a la insistencia de la familia y la colectiva se continúa con el seguimiento, pero los resultados son lentos, expresan.

La familia también acudió a la primera realización del mural, antes habían solicitado el apoyo de Mujeres entre las cebollas para que la desaparición de Francisca se visibilizara y dejara de ser una cifra más, “En este caso ya llevan bastantes años y le han dado carpetazo”.

También, Mujeres entre las cebollas busca visibilizar el caso de Angélica Salinas González, quien fue  desaparecida en marzo del 2020 y no hay avances en la carpeta de Investigación, “sospechamos que igual va para el mismo caso [carpetazo a la investigación]”.

Por ello, es una emergencia el mural de desaparecidas para las activistas: “queremos que se visibilicen sus casos […]. El mural causa mucho impacto porque ves todas las fichas, llama la atención de la gente ver tantas fichas de desaparecidas.”

Adolescentes, las más vulnerables

Las adolescentes ocupan el primer lugar en las listas de desapariciones y el Edomex es la segunda entidad con el mayor número, solo por debajo de la CDMX, argumenta Angélica Cortés Neri, antropóloga social.

Del  2016 a la fecha,  9 mil 385 adolescentes fueron reportadas como desaparecidas, lo que representa el 52 por ciento del total de alertas de búsqueda emitidas en este periodo de tiempo. La mayoría han sido localizadas, pero en el Edomex todavía hay mil 299 adolescentes de las que se desconoce su paradero. 

La investigación titulada Diagnóstico: mujeres desaparecidas en el Estado de México sostiene que las condiciones de rezago social, pobreza, desigualdad y violencia influyen para que la situación se agrave.

Otro factor es el incremento de narcotráfico en municipios mexiquenses: “esta situación indica que las mujeres, además de sufrir otras prácticas de abuso y violencia ejercidas en su contra, como la esclavitud sexual y la prostitución infantil, también son sometidas a trabajo forzado o a ser utilizadas como informantes”, señala el documento.

Además, precisa que las niñas y adolescentes son blanco fácil y son introducidas en el crimen organizado como novias de los integrantes de los grupos criminales o levantadas bajo amenazas directas.

La violencia que sufren las mujeres en sus hogares las pone en extrema vulnerabilidad durante la adolescencia porque provoca que quieran escapar de sus casas en busca de entornos menos violentos. Sin embargo, estas situaciones son aprovechadas por grupos de crimen organizado , de trata de personas o por hombres que las privan de su libertad, explica Cortés Neri.

“Cuando las mujeres se encuentran en la etapa de la adolescencia, están pasando por una situación de vulnerabilidad sobre todo identitaria porque están en la búsqueda […] del reconocimiento […]. Entonces, es muy fácil que sean víctimas de relaciones de poder, sobre todo con hombres muchísimo mayores que son los que aprovechan de su vulnerabilidad económica, emocional […] y pueden aprovecharse de esa situación para manipularlas y llevárselas”, precisa. .

Para la antropóloga social esto sucede porque no hay sensibilización de la ciudadanía sobre la violencia que viven las mujeres de manera cotidiana: “esa situación social en la que nos tienen a las mujeres es un estado de opresión continúa […] se relaciona mucho con la falta de perspectiva, no solamente de género; sino una falta de perspectiva de juventudes o de adolescencia”.