En la página de la Fundación Casa de México en España se menciona que el origen de las piñatas está en la celebración china del año nuevo y en su forma original en la que representaban animales. De ahí, la tradición viajó a Italia y, por último, llegó a México, en donde los frailes la utilizaron como herramienta de evangelización.
Por otra parte, dice el texto, “existen indicios de que en Mesoamérica había tradiciones similares. Los mayas acostumbraban romper recipientes de barro rellenos de cacao y los mexicas llenaban cazuelas de barro con tesoros y alhajas, las decoraban con plumas y listones y las rompían durante las festividades en honor al dios Huitzilopochtli”.
Varios documentos coinciden en que la forma actual de las piñatas surgió en el siglo XVI en Acolman, Estado de México, cuando los frailes comenzaron a celebrar las “misas de aguinaldo” o “posadas” durante los días previos a la Navidad.
Hasta hace unos años, las piñatas se elaboran con una olla de barro; más recientemente se utiliza cartón moldeado con distintas formas y, en algunos casos, el relleno de fruta ha sido sustituido por dulces o juguetes.
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