Neza y la política del relevo

En Nezahualcóyotl la elección está resuelta: la sucesión será interna en Morena. Neza vale votos, control y poder rumbo a 2027 y 2029
enero 14, 2026

■ Neza: la sucesión se cocina adentro;
■ Neza: el peso que inclina elecciones;
■ Neza: decidir sin romper;
■ La memoria que se apaga;
■ El PRI y su candidatura de trámite.

Neza: la sucesión se cocina adentro

En Nezahualcóyotl, la elección de 2027 está resuelta antes de arrancar: la ventaja de Morena sobre la oposición es de tres a uno, suficiente para convertir la contienda constitucional en un trámite. El verdadero conflicto es sucesorio y ocurre dentro de Morena. Quien obtenga la candidatura ganará la alcaldía, sin dramatismos ni sobresaltos. En el tablero aparecen Marath Bolaños, con peso federal; Gerardo Ulloa, con estructura y territorio; María del Carmen de la Rosa, como opción institucional; y Susana Estrada, con control territorial probado. En paralelo, Adolfo Cerqueda administra su salida con varias rutas abiertas —Congreso federal, Congreso local o incorporación a Gobiernos Estatal o Federal— sin romper equilibrios. Aquí no se pelea el poder: se administra el relevo con acuerdos finos y silencios largos.

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Neza: el peso que inclina elecciones

Vista aérea de una ciudad extensa con numerosas edificaciones, rodeada de montañas y un río visible en la parte inferior.

Nezahualcóyotl no es un municipio más, es masa crítica. Con una lista nominal cercana a los 800 mil electores y un voto efectivo que ronda el medio millón, su valor electoral equivale al de varios municipios medianos juntos. Ese peso no es volátil: se concentra en colonias densas, con participación estable y cultura política acostumbrada a la movilización. Controlar Neza no solo suma votos, ordena escenarios estatales y federales. Pero su valor es también estructural: redes vecinales, liderazgos territoriales y cuadros políticos que sobreviven a los cambios de partido. Aquí, el poder no se ejerce solo desde el Palacio Municipal, sino desde el control de distritos, padrones, operadores y candidaturas. Neza no se conquista cada tres años: se resguarda.

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Neza: decidir sin romper

Cuando hay muchos y buenos perfiles con posibilidades reales, la decisión no se procesa en clave de competencia, sino de equilibrio. En Neza, Morena no busca al más popular, sino al más funcional: quien garantice continuidad, orden interno y control territorial sin dejar heridos. Pesan menos los discursos y más las trayectorias, la capacidad de sumar sin desplazar y de cerrar filas sin exhibir derrotados. Nadie queda fuera y nadie gana todo. La definición no se anuncia, se procesa; no se impone, se acuerda. En un territorio estratégico donde la oposición no amenaza, el mayor riesgo no está afuera, sino adentro. Elegir bien es evitar fracturas futuras y asegurar que el poder siga siendo colectivo y administrable.

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La memoria que se apaga

Una mujer joven sonriente con cabello largo y rubio, vestida con una chaqueta blanca, en un entorno de cocina.

El tiempo hizo su trabajo y el episodio se diluye en la desmemoria, como si ese hubiera sido siempre el objetivo. Este mes se cumplió un aniversario más de la muerte de Mónica Pretelini Sáenz, primera esposa de Enrique Peña Nieto, y pasó casi en silencio. Con respeto, pero sin candidez, fue un capítulo nebuloso, rodeado de versiones cerradas y silencios prolongados. El diagnóstico médico que se volvió definitivo, atribuido al neurólogo Paul Shkurovich, selló la narrativa y permitió archivar el asunto con rapidez. Después vino el olvido administrado, la voluntad de no volver, de no preguntar más, de dejar que el calendario borre lo incómodo. Para muchos, funcionó. Para nosotros, no. La memoria también es poder y hay historias que no merecen desaparecer.

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El PRI y su candidatura de trámite

Si para 2029 el PRI todavía existe como partido, Cristina Ruiz Sandoval será su candidata a la gubernatura del Estado de México. No por fortaleza, sino por inercia. De aquí a entonces administrará lo que queda del priismo mexiquense y mantendrá su posición en el Senado. Llegado el momento, su candidatura no será producto de una contienda ni de un proyecto estatal, sino de una designación automática, sin épica y sin expectativa real de triunfo. No competirá para ganar, sino para cumplir el requisito, conservar el registro y administrar la derrota anunciada. Será una candidatura testimonial, reflejo de un partido que alguna vez gobernó el estado y hoy apenas alcanza para ordenar sus restos.

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