Para los pobladores de la comunidad Raíces, ubicada en las faldas del Nevado de Toluca, la llegada de la nieve implica enfrentarse al frío extremo, lo que se une a la lucha diaria por llevar comida a la mesa.
Ubicada a 3 mil 531 metros sobre el nivel del mar, la comunidad de Raíces, perteneciente al municipio de Zinacantepec, Edomex, es el asentamiento habitado a mayor altura en el país. Con una población aproximada de 800 habitantes, este lugar enfrenta una realidad que contrasta con la visión de los turistas que buscan una aventura en la nieve: sobrevivir a las bajas temperaturas a pesar del olvido del gobierno.




Los pobladores utilizan calentadores de leña al interior de sus casas para soportar las bajas temperaturas, lo que conlleva un riesgo de intoxicación.
«Todo el año usamos la leña. Desde las seis de la mañana ponemos la fogata hasta las ocho, nueve de la noche», comenta un poblador de la tercera edad.
Una vida marcada por el trabajo diario
En Raíces, la mayoría de los habitantes se dedican a la agricultura, principalmente a la recolección de papa y avena, productos adaptados a las condiciones climáticas de la región.
Otros complementan sus ingresos vendiendo alimentos y productos a los turistas que suben al volcán. Sin embargo, estas actividades no siempre son suficientes, y muchas familias viven al día, enfrentando trabajos temporales con salarios que oscilan entre los 150 y 200 pesos diarios.
“El trabajo del campo es muy duro, y más con el frío. Muchas veces los jornaleros son mal pagados, y a pesar de que trabajamos todo el día, apenas alcanza para lo básico”, afirmó vecino de Raíces.
Los pobladores aseguran que los bajos salarios han motivado a que algunas personas opten por migrar a ciudades como Toluca, Ciudad de México, o incluso países como Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades, con el duro precio de dejar atrás a sus familias.



Carencias y necesidades
La comunidad carece de servicios básicos esenciales, afirman los pobladores. El agua, por ejemplo, llega cada cuatro días y es jalada desde el Nevado de Toluca mediante tuberías comunitarias. “Antes teníamos agua todos los días, pero ahora tenemos que compartirla con otras comunidades cercanas. Aprovechamos al máximo los días que la tenemos”, explican los habitantes.
Añadieron que el acceso a la salud es limitado, ya que la comunidad carece de un centro de salud, y los más cercanos, ubicados en San Juan de las Huertas o Toluca, suelen enfrentar desabasto de medicamentos y falta de atención médica constante.
Esta situación se agrava durante el invierno, cuando las temperaturas descienden hasta los -5 grados Celsius y las enfermedades respiratorias aumentan. “Tenemos que gastar entre 700 y mil pesos en consultas y medicamentos particulares porque no hay servicios de salud adecuados”.
En cuanto a infraestructura, se observa que la comunidad carece de calles pavimentadas y alumbrado público, lo que incrementa la inseguridad y dificulta el tránsito en la zona, según afirman los residentes.
Sobreviviendo el invierno
Durante el invierno, las familias de Raíces sobreviven en casas de madera, cartón y tabique, calentadas con leña. Estas viviendas no ofrecen suficiente protección contra el frío extremo, lo que pone en riesgo la salud de niños y adultos mayores.
“Tratamos de darles lo mejor a nuestros hijos, pero no siempre es suficiente. El frío nos afecta mucho”, comenta una madre de familia.
A pesar de las dificultades, los habitantes de la comunidad de Raíces continúan enfrentando el invierno y los retos de vivir en las alturas del Xinantécatl con determinación.

