¡No nos vamos a callar!

No hay ninguna excusa para justificar la violencia. No existe razón suficiente para intentar defender la promoción del odio contra la población LGBTI y ello quedó demostrado en un vídeo de sólo 38 segundos, cuando  Juan Dabdoub Giacoman, presidente del “Consejo Mexicano de la Familia”, tapó la boca a una mujer que lo cuestionaba por su posicionamiento en contra del matrimonio igualitario. Los hechos ocurrieron el pasado cuatro de julio, cuando el autodenominado “Autobús de la Libertad” arribó a la ciudad de Tepatitlán, Jalisco para, supuestamente, “defender el derecho de los padres de familia para educar a sus hijos sin
julio 8, 2017

No hay ninguna excusa para justificar la violencia. No existe razón suficiente para intentar defender la promoción del odio contra la población LGBTI y ello quedó demostrado en un vídeo de sólo 38 segundos, cuando  Juan Dabdoub Giacoman, presidente del “Consejo Mexicano de la Familia”, tapó la boca a una mujer que lo cuestionaba por su posicionamiento en contra del matrimonio igualitario.

Los hechos ocurrieron el pasado cuatro de julio, cuando el autodenominado “Autobús de la Libertad” arribó a la ciudad de Tepatitlán, Jalisco para, supuestamente, “defender el derecho de los padres de familia para educar a sus hijos sin ideología de género”. Mientras Dabdoub ofrecía una entrevista a medios de comunicación, una joven le increpó por su homofobia. La respuesta de él no pudo ser más desatinada porque éste respondió tapándole la boca y comportándose como lo que realmente es: un machista, un homofóbico y misógino.

Del plato a la boca se cae la sopa y a él se le cayó muy rápido. Sus hechos evidenciaron su intolerancia a quienes no piensan como el “Frente Nazional por la Familia”, demostraron lo que cree de las mujeres: que sus opiniones no importan. En 38 segundos dejó en claro que la libertad no es un valor que promueva su organización.

Sin embargo, no fue el único que nos enseñó el verdadero rostro de la violencia homofóbica  y machista en México. En el vídeo, aparecen dos escenas más: la primera, en que la una mujer le reclama a la joven “por ser grosera” al interrumpir una entrevista y la segunda, en la que las y los reporteros que entrevistaban a Dabodub, no les inmutó ni por un segundo la agresión que ocurrió delante de sí.

Sí, la conducta del presidente del “Consejo Mexicano de la Familia” es condenable, pero la actitud de la señora y de los medios de comunicación presentes también son un signo de alarma porque reflejan una realidad innegable, que en México, ni las mujeres ni las personas de la población LGBTI tienen los mismos derechos.

Lo peor fue que un día después el “honorable” de Dabdoub ni siquiera pidiera una disculpa, ya ni por corrección política, sino que saliera a ofrecer una conferencia de prensa alegando que la agresión “no fue intencional” y que su única culpa es “tener las manos grandes” y que por ello parecía que le tapó la boca cuando lo único que hizo el inocente fue extender sus brazos.

Si algo bueno salió de todo esto es que su homofobia y misoginia salió en todos los medios de comunicación, que su “poca credibilidad” se pulverizó  y que a nadie se le va olvidar que hay personas con manos grandes y cerebro diminuto. Ya en México sabemos lo mucho que le gustaría que las mujeres y la población LGBTI nos calláramos, pero no lo vamos a hacer. ¡Suerte para la príoxima!

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