No saber qué decir ni cómo

Cuando el Presidente de la República decidió nombrar como titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) a su compadre Luis Miranda, muchos señalaron que no era la persona indicada. Se señaló su falta de experiencia en la materia, se subrayó su pasado político, se advirtió sobre sus limitaciones de formación; en fin, se dijo que no era una persona que llegara al cargo para hacer realmente algo en materia de desarrollo social; su nombramiento obedecía a fines político-electorales. No han sido pocas las "pifias" del secretario Miranda Navas al frente de la Sedesol; por ejemplo, se le ridiculizó arduamente
mayo 25, 2017

Cuando el Presidente de la República decidió nombrar como titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) a su compadre Luis Miranda, muchos señalaron que no era la persona indicada. Se señaló su falta de experiencia en la materia, se subrayó su pasado político, se advirtió sobre sus limitaciones de formación; en fin, se dijo que no era una persona que llegara al cargo para hacer realmente algo en materia de desarrollo social; su nombramiento obedecía a fines político-electorales.

No han sido pocas las "pifias" del secretario Miranda Navas al frente de la Sedesol; por ejemplo, se le ridiculizó arduamente cuando dijo que la pobreza alimentaria no se ha podido abatir porque no les dijeron (a los funcionarios actuales de Sedesol) dónde estaban esos pobres. Igualmente se le descalificó de manera generalizada cuando, durante una comparecencia ante comisiones del Congreso de la Unión, le respondió a una diputada que lo corregía por su mal empleo del término pobreza alimentaria que "no le entendía", quizá porque desgraciadamente no había estudiado Psiquiatría. Frecuentemente ha sido involucrado en escándalos de corrupción, llegándose de manera reciente a exhibir como su hijo, Luis Miranda Saldaña, ostentaba en redes sociales una vida de lujos y excesos.

Pero lo que ayer todos pudimos ver que publicó en su cuenta de Twitter el secretario Miranda nos confirma muchas de sus limitaciones, que le incapacitan para hacer un buen papel en la promoción del desarrollo social en el país. Su mensaje decía: "Hoy, cumple 25 años de su fundación la @SEDESOL_mx, quien aborda la desigualdad social en busca del bienestar de los mexicanos". Quizá debió arrobar al secretario de Educación, Aurelio Nuño, para que éste pudiera advertir las reales dimensiones de los problemas educativos: tenemos en los más altos puestos públicos a personas que no son capaces de articular una oración, expresarse con corrección gramatical y transmitir una idea.

Emplear una coma para separar sujeto de verbo es un error que todos los niños deben evitar desde la Primaria. Emplear un pronombre personal como "quien" para referirse a una Institución es otro error, que tal vez se aprende a evitar un poco más adelante de la carrera estudiantil, pero verlo en un Secretario del Gobierno Federal es, por decir lo menos, penoso.

Y, por si lo anterior fuera poco, definir que la Sedesol "aborda la desigualdad social en busca del bienestar de los mexicanos" sólo nos confirma que quizá leyó, pero no entendió, la Ley General de Desarrollo Social, que no incluye el término desigualdad social en su Artículo 11, donde se enlistan los objetivos de la Política Nacional de Desarrollo Social.

Sin duda las redes sociales digitales han venido a trastocar muchas de las prácticas que nos parecían "naturales" hasta hace unos años. Hoy se encuentran dentro de casi todos los ámbitos: lo económico, lo político, lo social, lo deportivo, los cultural, lo lúdico. Vaya, no contar con perfil en una red social parece un lastre para las empresas, los políticos, los artistas, los deportistas, y la gente común y corriente. No en balde hay incluso quienes han hecho de la administración de las redes sociales un oficio bastante bien pagado. Incluso el presidente de los Estados Unidos ha convertido a su cuenta de Twitter en una de sus principales herramientas para hacer política.

Pero, desde luego, el nivel de exposición que se alcanza con el uso de las redes sociales se convierte en un "arma de doble filo" para las personas, sobre todo los personajes públicos. No son pocos los casos en que una frase posteada, un retuit, un like o cualquiera otra de las acciones que permiten han provocado burlas, descalificación, ridiculización e infinidad de "memes". En el caso del secretario Miranda de la Sedesol, sin embargo, más allá de ser gracioso, es trágico. Lo es porque, si como país nos hemos dado una institución como dicha Secretaría para propiciar las condiciones que aseguren el disfrute de los derechos sociales, individuales o colectivos de los habitantes, no es posible que al frente de la misma esté alguien que no tiene la menor idea de qué significa eso en toda su amplitud.

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