Las dinámicas sociales son complejas. Todas y todos somos conscientes de ello. Los choques culturales y generacionales son muy visibles, no solo cuando se generan conflictos, sino cuando se trata de resolverlos.
Y un enorme reto que tenemos, no en el futuro, sino ahora, es sembrar la semilla de la no violencia. Necesitamos cultivar una cultura de paz que nos lleve a solucionar diferencias mediante la empatía, comprensión y el respeto a la diversidad.
Desafiar las reglas establecidas y decidir ir en contra de la corriente para mejorar, es un acto de resistencia.
Y si la corriente nos ha llevado al camino de las relaciones desiguales y estereotipadas, falta de oportunidades y privación de los derechos, vamos a ir en contra.
Recuperar el tejido social, la cooperación y la solidaridad como herramientas poderosas nos pone en ventaja para resolver los desafíos que tenemos frente a nosotros.
Ante las adversidades, ante la violencia, somos resistencia.
Ya lo sabe, si no hay remedio, hablemos de ello…
Las opiniones vertidas por columnistas, conductores e invitados son a título personal y no representan postura u opinión alguna del medio emisor.


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