Adolfo, Edmundo y Carmen tienen cosas en común: comparten un espacio en el Penal de Santiaguito ubicado en Almoloya de Juárez; son Personas Privadas de la Libertad que cometieron algún delito y este jueves fueron vacunados contra el covid-19.
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Hoy los reflectores voltearon a ver a este sector de la población, ya que 3,200 internos de los penales mexiquenses fueron vacunados contra el COVID-19 con una única dosis de los laboratorios CANSINO, tan solo en el penal de Santiaguito fueron inmunizados 513 reos de los cuales 89 fueron mujeres.
“Me siento muy bien, pues como ya somos grandes de edad es para que no nos enfermemos y ya es una protección para nosotros. La mera verdad pensé que no iba a llegar a este lugar porque somos las últimas personas de la sociedad que no nos toman en cuenta pensé que no iba a llegar, pero gracias a dios ya la tenemos. Sí la esperábamos con ansias” comenta la señora Carmen de 54 años de edad.
Los reos fueron formados uno a uno mientras personal del Instituto de Salud del Estado de México preparaba, al interior del Auditoria Ignacio Ramírez, las jeringas con las dosis. Por su parte, personal de la Guardia Nacional, Seguridad Penitenciaria y de la Secretaría de Seguridad Estatal se encargaban de monitorear que no se registrara ningún percance o que un interno presentará reacciones secundarias.
Edmundo, quien ha pasado 12 años en Santiaguito, señaló que con la vacuna recobra la confianza, ya que pensó nunca llegaría la vacuna a los presos por ser la parte “mala” de la sociedad.
“De verdad gracias a dios que tuvieron oportunidad de visitarnos y darnos la grandeza que esperábamos, la vacuna porque tuvimos síntomas no sabemos si en realidad era COVID o no, pero de verdad me siento muy contento y halagado de que ya recibí la dosis única, en un momento más le voy a platicar a mi familia”, expresó.
Los beneficiados con la vacuna contra la COVID-19, son principalmente adultos mayores de 60 años y que presenta alguna enfermedad crónica degenerativa, tal es el caso de Adolfo de 52 años quien es hipertenso y está recluido desde hace ocho años.
“Me siento contento porque es una de las cuestiones que esperábamos porque también aquí somos vulnerables, y también nos podemos enfermar entonces creo que es bueno que nos tomen en cuenta como seres humanos”, argumentó.
En silla de ruedas, con bastón, en muletas y por su propio pie, fueron llegando uno a uno los PPL´S de los diferentes módulos, hubo quienes al momento rechazaron la vacuna y decidieron salir del auditorio.
“A lo mejor sí esperábamos la vacuna pero íbamos a ser los últimos de las estadísticas que se manejan y eso si sobraban, pero qué bueno que ya nos tomaron en cuenta en el sector salud, esto beneficia a todos incluyendo a nuestras familias”, precisó Adolfo.
Una vez vacunados, los internos se dirigieron a sus celdas para descansar y reanudar sus actividades propias que realizan al interior de la cárcel a diario.














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