- La democracia que factura… y no gobierna;
- Los grandotes;
- Los medianos;
- Los chiquitos;
- El caso que explica todo.
La democracia que factura… y no gobierna
El sistema municipal mexiquense no es solo amplio, es costoso y poco eficiente. Son 125 ayuntamientos, 966 regidores y 136 síndicos, una estructura que le cuesta al ciudadano cerca de 775 millones de pesos anuales solo en salarios base. Pero el problema no es solo el dinero, es su lógica: en los hechos, los cabildos no funcionan como órganos colegiados, sino como extensiones verticales del presidente municipal. Se vota lo que ya viene decidido. Se delibera lo mínimo. Se legitima lo necesario. El llamado Plan B propone reducir este aparato y no sin razón: además de sus salarios, estos cargos acumulan privilegios en efectivo y en especie que engrosan una estructura cara… y funcionalmente limitada.
Los grandotes
En los municipios grandes, la democracia local alcanza su versión más costosa. Son 11 ayuntamientos con 132 regidores, con ingresos que pueden llegar a los 158 000 pesos mensuales, mientras los síndicos superan los 220 000. Solo en regidores representan 249 millones de pesos anuales, más 58 millones en síndicos. Más de 300 millones al año concentrados en pocos territorios donde, en teoría, debería haber mayor deliberación. En la práctica, hay más presupuesto que contrapeso.
Los medianos
En los municipios medianos, el discurso es de equilibrio, pero el gasto mantiene la misma lógica. Son 18 ayuntamientos con 162 regidores, con ingresos de entre 70 000 y 90 000 pesos mensuales, y síndicos que rondan los 112 000. El costo anual asciende a cerca de 180 millones de pesos. No hay escándalo individual, pero sí una constante: estructuras diseñadas para validar decisiones, no para disputarlas.
Los chiquitos
En los municipios pequeños está el verdadero peso del sistema. Son 96 ayuntamientos, con 672 regidores y 96 síndicos que, individualmente, parecen modestos. Pero en conjunto representan casi 290 millones de pesos anuales. No es el sueldo lo que impacta, es la multiplicación del cargo. Muchos cabildos, poco poder real y una estructura que se reproduce sin cuestionarse.
El caso que explica todo
El caso de Allan de Jesús Corona Romero no es un hecho aislado, es una expresión clara de cómo opera el sistema frente a quienes tienen poder, dinero o ambas. Señalado por homicidio en Oaxaca y con orden de aprehensión desde 2023, reapareció en Toluca acompañado de escoltas armados para exigir la restitución de su patente notarial. Fue detenido… y liberado. La Fiscalía sostuvo que no hubo delito: solo una exigencia “violenta”, escoltas que acreditaron portación y ausencia de denuncia. Jurídicamente cerrado. Políticamente revelador. Su defensa, encabezada por el ex procurador Alberto Bazbaz, confirma lo evidente: la ley existe, pero no opera igual para todos.


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