La instalación de la nueva Suprema Corte marca un parteaguas en el Poder Judicial: nueve ministros electos por voto popular asumirán mañana. Te explicamos qué cambia en lo inmediato, qué privilegios caen y qué está en juego.
Un cambio histórico en la Corte
Mañana, 1 de septiembre de 2025, se instala la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación con 9 ministros electos por voto popular. Es el resultado de la reforma judicial de 2024, impulsada por el gobierno federal para romper la captura histórica del Poder Judicial por el poder económico y político.
Por primera vez, los ministros no deben su cargo al presidente ni a pactos de élite: deberán responder ante la ciudadanía.
Por qué era necesaria la reforma
Durante décadas, el Poder Judicial funcionó como operador político del PRI y del PAN:
- Empresarios poderosos usaban amparos exprés para evadir impuestos multimillonarios.
- Políticos corruptos compraban sentencias para blindarse.
- Los ciudadanos enfrentaban años de rezago, audiencias diferidas y un sistema pensado para proteger privilegios, no impartir justicia.
El objetivo de la reforma es claro: acercar la justicia a la gente y acabar con la impunidad histórica de ricos y poderosos.

Qué cambia en lo inmediato
La reforma tiene efectos prácticos desde ya:
- Los ricos deben pagar impuestos → El caso Salinas Pliego será la primera prueba de fuego. La nueva Suprema Corte revisará litigios por más de 40 mil millones de pesos que el empresario mantiene contra el SAT.
- Cero blindaje para políticos corruptos → La elección popular limita las redes de protección para funcionarios investigados.
- Corte más ágil y transparente → Se eliminaron las dos salas; la Corte sesionará en pleno, lo que reduce espacios de negociación opaca.
- Auditoría al Poder Judicial → Tribunales y jueces federales deberán resolver casos en plazos más cortos y públicos.
Los riesgos y tensiones
El reto no está exento de sombras:
- Antes, los ministros eran operadores políticos disfrazados de jueces; el riesgo no es nuevo, pero ahora el costo de traicionar el voto popular será altísimo.
- Si la nueva Suprema Corte se subordina al Ejecutivo, podría repetir viejos vicios con nuevas togas.
- La expectativa social es enorme: cualquier fallo polémico será visto como traición.

Lo que está en juego
La reforma judicial abre un nuevo capítulo para México:
- Si funciona, los poderosos pierden privilegios y la justicia empieza a ser pareja.
- Si fracasa, solo habremos cambiado de nombres, pero no de prácticas.
La legitimidad de la nueva Suprema Corte se definirá caso por caso… y la sociedad estará mirando.
La toga cambió. Ahora toca saber si también cambiará la justicia.


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