Nuevo salario mínimo y vieja pobreza

    Con el primer día del presente año entró en vigor en todo el territorio nacional el nuevo aumento al salario mínimo. Es el más importante en una década, dado que se incrementó en más de 10%, pasando de 88.36 pesos por jornada laboral a 102.68 pesos, a partir de este 1 de enero de 2019. Hay una zona en el país, la de la frontera norte, en donde el salario mínimo será de 176.72 pesos, pero en la mayor parte del territorio nacional aplica la primera cifra. Sin embargo, vale la pena subrayar que, a pesar de este
enero 4, 2019

 

 

Con el primer día del presente año entró en vigor en todo el territorio nacional el nuevo aumento al salario mínimo. Es el más importante en una década, dado que se incrementó en más de 10%, pasando de 88.36 pesos por jornada laboral a 102.68 pesos, a partir de este 1 de enero de 2019. Hay una zona en el país, la de la frontera norte, en donde el salario mínimo será de 176.72 pesos, pero en la mayor parte del territorio nacional aplica la primera cifra.

Sin embargo, vale la pena subrayar que, a pesar de este incremento inusual, el salario mínimo en nuestro país sigue siendo de los más bajos de todo el continente. En los últimos sexenios el aumento fue, en promedio, de 4.34 pesos cada año, pero ahora será de unos 14 pesos más.

¿En qué lugar nos coloca este incremento en términos relativos  con otras naciones de América Latina? Bueno, pues de acuerdo a las cifras oficiales, en el sexenio de Enrique Peña Nieto el salario mínimo en el país tuvo un aumento acumulado de 42%, equivalente a 26 pesos. Pero durante ese mismo periodo, países como Bolivia, El Salvador, Haití, Cuba, Brasil y Chile lo aumentaron en una mayor cantidad, algunos de ellos casi duplicándolo.

Argentina sigue siendo el país latinoamericano con el mayor salario mínimo para los trabajadores, en tanto que México es el quinto país con el salario más bajo, sólo las condiciones son más desfavorables en naciones como Venezuela, Haití u Honduras. Muy por arriba de lo que percibe un trabajador mexicano que gana el mínimo se ubican los uruguayos, paraguayos, chilenos, argentinos, peruanos, colombianos, ecuatorianos, bolivianos y guatemaltecos. Y ni hablar de la comparación con los socios comerciales del norte, Estados Unidos y Canadá, con los que la diferencia es abismal.

Sin duda el salario mínimo en México sigue siendo muy bajo; es imposible salir de la pobreza para cualquier persona que tenga esas percepciones. La precarización del trabajo se ha agravado en los últimos tres sexenios, sobre todo porque se ha incrementado la brecha de desigualdad en el país.  Recuérdese que de acuerdo con cifras del Inegi, de los poco más de 53 millones de trabajadores que hay actualmente en alguno de los sectores de la economía mexicana, 96% gana menos de cinco salarios mínimos. Es un reducidísimo 4% el privilegiado grupo que obtiene más de 13 mil 250 pesos al mes por sus servicios laborales.

Dos terceras partes de todos los trabajadores en México reciben cuando mucho tres salarios mínimos al mes como remuneración a su trabajo, según los estudios del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey. Inclusive hay un 6.5% de la población que trabaja sin percibir salario algunos; se trata, sobre todo, de mujeres, jóvenes e incluso niños que se desempeñan dentro de alguna actividad económica de la familia.

El nuevo aumento al minisalario es importante pero es insuficiente para atacar un viejo problema, la pobreza, que alcanza a más de 59% de los mexicanos y que no puede resolverse sólo con programas sociales y asistenciales; se requieren ingresos justos, dignos y pertinentes.

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