Nunca pierde, siempre encuentra

Cuando está con papá no pregunta por mamá. Puede que al hacerse adulta pierda esa inteligencia emocional. La de estar donde está sin mirar hacia atrás. La de darse completa a quien tiene al lado y no justificar jamás su “desconexión” de quien se queda. Desde los tres años sabe lo que es separarse de la gente a la que más quiere. Por supuesto que ha llorado, la pena a veces se pasa llorando, pero ha tenido cada vez lo más importante, a papá o a mamá abrazándola hasta que se le pasa, hasta que llega la tranquilidad profunda de
marzo 25, 2016

Cuando está con papá no pregunta por mamá. Puede que al hacerse adulta pierda esa inteligencia emocional.

La de estar donde está sin mirar hacia atrás. La de darse completa a quien tiene al lado y no justificar jamás su “desconexión” de quien se queda. Desde los tres años sabe lo que es separarse de la gente a la que más quiere.

Por supuesto que ha llorado, la pena a veces se pasa llorando, pero ha tenido cada vez lo más importante, a papá o a mamá abrazándola hasta que se le pasa, hasta que llega la tranquilidad profunda de aceptar la realidad tal y como es.

De mirar a quien tiene al lado y no pedir una cosa distinta a la que es. Puede que cuando se haga adulta pierda esta sabiduría emocional, o no, puede que todos tengamos la capacidad de estar contentos aunque echemos de menos, la posibilidad de disfrutar de las circunstancias tal y como son. Nahla puede.

Y su mamá y su papá también. En esta historia, la de seis nunca pierde a nadie, siempre encuentra.

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