El operativo comenzó a media mañana, con el sol cayendo a plomo sobre los techos de lámina y las filas de vecinos que ya esperaban desde temprano. Bajo ese calor, que no cedió en todo el día, arrancó la entrega de bienes incautados durante la Operación Liberación contra La Familia Michoacana, en el sur del Estado de México.
La promesa de las autoridades era clara: devolver a las comunidades parte de lo que les fue arrebatado por redes de extorsión que controlaban rastros, carnicerías, granjas y centros de distribución de alimentos. Pero el recorrido, que abarcó Tejupilco, Sultepec y Texcaltitlán, estuvo marcado por sorpresas, protestas y momentos de tensión.
Un rastro vacío
En la comunidad de Salto Grande, Tejupilco, la jornada comenzó con un revés. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) había convocado a la entrega de 60 cerdos incautados en el rastro “Pollo Lodo Prieto”. Pero al llegar, el inmueble estaba vacío. No había animales. Solo quedaba el hedor de las pocilgas vacías.





Un agente del Ministerio Público, con chaleco oficial, comunicó a los medios que “se terminaban las diligencias al no haberse encontrado los animales”. Los sellos de seguridad no presentaban alteraciones. De acuerdo con versiones oficiales, los cerdos podrían haber sido sacados por una puerta trasera no vigilada. La carpeta de investigación TOLU/ICR/TCR/107/124005/25/05 quedó abierta por presunto robo.
Los vecinos dijeron no haber escuchado movimientos. “No sabemos nada”, respondió una mujer a los funcionarios. Algunos Servidores del Pueblo también se mostraron sorprendidos. La escena se cerró con desconcierto y el compromiso de una nueva pesquisa, pues la Fiscalía informó que se inició una carpeta de investigación por robo. Sin embargo, entre los murmullos de las personas se escucha: ¿cómo sacaron a 60 cerdos sin hacer ruido? Al lugar, no esperaban las largas filas de personas.





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Pollos bajo el sol
En El Sauz, también en Tejupilco, la historia fue distinta. La granja Maxipollo, asegurada días antes, sí contenía lo previsto: mil 170 pollos vivos, 15 costales de alimento y 17 más abiertos.
El calor seguía apretando, pero no disuadía a los asistentes, formados en fila. Primero se entregaron dos pollos por persona; luego, uno. Los Servidores del Pueblo marcaban con tinta los dedos de quienes pasaban, para evitar repeticiones. Salían con las aves colgando, en cajas, en motos o a pie. A pesar del sofoco, el ánimo era alto.





“Muchas gracias, estamos muy agradecidos por su apoyo. Nos estamos beneficiando”, dijo una madre proveniente de Llano Grande. Otra mujer, al recibir sus pollos, afirmó: “Hace año el precio del pollo se había disparado, pero hoy comeremos rico”.
Adentro, sí había emoción, pero también había poco más de una decena de aves muertas por hacinamiento. Aun así, el operativo siguió. Rápidamente, vecinos de otras localidades comenzaron a llegar tras correr la voz, niños, niñas, adolescentes, señores, señoras, mujeres embrazados y personas de la tercera edad esperaban afuera del inmueble para luego pasar por su pollo.
Sultepec: la carne y Toñito
En Sultepec, la Secretaría del Bienestar se preparaba para entregar 3.9 toneladas de carne decomisadas en la carnicería El Gallito, de acuerdo con información que compartió la Fiscalía, pero al llegar, en el lugar, un grupo de más de 20 vecinos, así como de personas de alrededor que miraban la escena, ya los esperaban con carteles blancos que decían: «Queremos la liberación de Antonio» y «Justicia para Antonio», acompañados de gritos exigiendo la liberación de Antonio Flores, conocido como Toñito.
Según la Fiscalía, Toñito cobraba cinco pesos por cada kilo de carne pesada en su báscula. Fue detenido por el delito de extorsión. “No sabemos por qué se lo llevaron, nosotros lo vimos trabajar desde abajo, queremos a Toño”, dijo un hombre identificado como Ana Campizano.
El hermano del detenido informó que Toñito se encuentra bajo prisión preventiva y que en la siguiente audiencia presentarán pruebas. Una mujer comerciante declaró que desde su detención no ha podido abrir su taquería: “Yo le compraba carne para mi fonda. No tengo con qué trabajar”.


Posteriormente, la Fiscalía se paró enfrente de inmueble y como si diera un mensaje para todo la comunidad dijo: » Al realizar entrega de los productos cárnicos asegurados en la diligencia de cateo que tuviera lugar en fecha 21/07/2025, la cual fue autorizada por el juez de control en línea especializado en cateos. Órdenes de aprehensión y medidas de protección bajo el número de cateo especializado 002034/2025, número de cateo 000006/2025 y número auxiliar 000004/2025 del índice del Juzgado de Control de Sultepec, Estado de México. Al estar en presencia del señor, quien se identifica como César Flores Mejía identificándose con una credencial para votar quien fuera y quien fuera nombrado como depositario, haremos entrega».
Posteriormente, retiraron los sellos, entraron 3 miembros de la Fiscalía y un familiar de la persona. Les tomó como cinco minutos salir, para luego volver a cerrar la puerta, colocar los sellos, bajo el argumento que la carne, que sería repartida a la comunidad, estaba en estado de descomposición.




El hermano de quien fuera el detenido dijo que cuando hicieron el cateo se habían detectado 3.9 toneladas, pero él aseguró que lo que había ahí eran cerca de 200 kilos. Él explicó que la detención de su hermano se había dado porque: «Le inventaron a mi hermano una carpeta de investigación maleada donde de una persona que no se conoce que no es de aquí. Es de Naucalpan que supuestamente iba a comprar carne a un rastro de Toluca y que supuestamente ahí la abordaron gentes de mi hermano, que nunca fue cierto y que finalmente la gente lo amedrentó con un arma de fuego«.
Por su parte, la Fiscalía, respondió con que el 11 de marzo de 2025, en la colonia Lázaro Cárdenas, Toluca, la víctima y una testigo vieron al investigado a bordo de una camioneta blanca acompañada de dos hombres. El sujeto les advirtió que solo podrían comprar carne de res y cerdo a él, amenazando con matar a la víctima o a sus proveedores. Afirmo que el control del sector cárnico en la zona pertenece a «La Nueva Familia Michoacana».

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Texcaltitlán: tensión al final del día
Con el sol aún fuerte, el operativo llegó a su último municipio: Texcaltitlán. La primera parada fue en la Báscula Don Celes, donde la entrega de 50 borregos y dos perros transcurrió sin complicaciones. La gente esperaba en calma y salió con los animales asignados.
Pero en la Avícola San Miguel, último punto del recorrido, el ambiente se tornó hostil. Allí se planeaba entregar lechones, cerdos, conejos, gallinas y pollos, asegurados con base en una orden de cateo fechada el 21 de julio y bajo el expediente 000009/2025.




Teodoro Calixto, quien dijo ser propietario del inmueble, se mostró visiblemente molesto. “Yo no andaba de escondidas. Me obligan a vender su pollo por años… y mi granja era de puercos”, declaró mientras el Ministerio Público leía el acta de entrega.
La tensión creció rápidamente. Vecinos comenzaron a gritar “¡Fuera la Fiscalía!”. Ante el clima hostil y creciente, los funcionarios decidieron suspender la entrega, volver a colocar los sellos y retirarse del lugar. Algunos pobladores amenazaban con retirarlos por su cuenta.
Fue el cierre más ríspido de la jornada. Con el calor todavía en el aire y el día cayendo, el operativo terminó sin entrega en su última escala.
Un mecanismo inédito
Los operativos fueron posibles gracias a la disposición anticipada, una figura judicial que permite entregar productos asegurados a la comunidad sin esperar sentencia.
Mientras los materiales serán destinados a obras públicas, los productos perecederos se están entregando en los municipios donde operaban los grupos criminales. Fue, según la Fiscalía, un intento de devolverle a la gente lo que el crimen le había quitado.


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