- El aspirante que ya no se esconde;
- El tamaño real de la elección;
- La silla que tendría que dejar;
- Del gigante fiscal al terruño;
- Hacienda tiene la última palabra.
El aspirante que ya no se esconde
A Óscar Flores Jiménez se le ubica desde hace al menos tres años como aspirante a la gubernatura de Tlaxcala. Puede y quiere, y además es perfectamente legítimo. Su cercanía con Andrés Manuel López Obrador y con Delfina Gómez —con quien trabaja desde la SEP— le da base política real. Por eso, su reunión con empresarios en día no laboral no fue cortesía: fue señal. No dijo “voy”, pero hizo todo para que se entienda que ya arrancó.
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El tamaño real de la elección
La elección en Tlaxcala será en 2027. El padrón ronda el millón de electores y el umbral de victoria suele ubicarse entre 250 y 300 mil votos. Morena gobierna desde 2021, cuando ganó con arrastre presidencial y coalición amplia. En ese terreno, Flores no es aspirante decorativo: es competitivo, con vínculos federales, narrativa técnica y estructura. No es el más visible… pero podría ser el más sólido.
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La silla que tendría que dejar
Por ley, si quiere competir, tendrá que separarse del cargo. Eso implicaría que el Estado de México vería pasar a un tercer secretario de Finanzas en el mismo sexenio: primero Paulina Moreno García, después Flores y luego quien venga. No es relevo menor: hablamos de administrar más de 400 mil millones de pesos anuales. Un cargo que muchos buscan, pocos entienden y casi nadie deja… salvo que lo que sigue sea mayor.
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Del gigante fiscal al terruño
No todo es dinero. Óscar Flores Jiménez estaría dispuesto a dejar la Secretaría de Finanzas del Edomex, donde maneja 410 mil 341 millones 615 mil 262 pesos al año, para volver a Tlaxcala e intentar gobernarla con apenas 30 mil millones. En un año, el Edomex administra lo que Tlaxcala tendría en todo un sexenio. Es una caída de escala, de margen y de poder. Pero la política no es contabilidad. A veces es territorio… y otras, cálculo disfrazado de vocación.
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Hacienda tiene la última palabra
Si Flores logra la candidatura, la opinión del secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, será determinante en la designación del relevo en Finanzas del Edomex. No es trámite, es confianza sobre uno de los presupuestos más grandes del país. Si Hacienda avala, la transición será tersa. Si duda, el ajuste se politiza. Y cuando se politiza el dinero… el poder deja de ser discreto.

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