Dale, dale, dale. Dale a la homofobia… Ya le dimos una, ya le dimos dos, ya le dimos tres y este año concluyó.
Ya empezó el Guadalupe – Reyes y con ello arrancaron las fiestas decembrinas. Época de celebrar y recordar lo bueno y lo malo del 2016, para dar paso a un nuevo comienzo y qué mejor, que romper una piñata, para desechar toda la homofobia que nos dejaron estos 366 días, por eso de ser bisiestos.
Como marca la tradición, las piñatas deben tener la forma de una estrella con siete picos, los cuales representan a los “pecados capitales” y sus brillantes colores simbolizaban la tentación, por lo tanto, al destruirla podemos vencer “el pecado” y recibir todas las recompensas que emanen de ellas.
Así que sea usted bienvenido a darles de garrotazos a todas aquellas figuras que se regodearon de soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza. No cierre los ojos y atestigüe el semblante de los personajes que bien pueden simbolizar cada uno de los picos de la tradición mexicana. ¡Ya le diste una…!
Soberbia: ¿Quién mejor para darle voz a este sentimiento que despreció al matrimonio igualitario que el Frente Nacional por la Familia? Sus ínfulas de superioridad y odio maximizado contra la comunidad LGBT a través de marchas mochas mostraron que en su vocabulario la palabra respeto no existe. Y ya ni hablar de Juan Dabdoub Giacoman y Consuelo Mendoza, que en cada “argumento” para defender la “familia natural” brotó la rabia y nunca el amor.
Avaricia: El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y su afán de poseer la dirigencia de la nación más poderosa del mundo, lo llevó a y minimizar los derechos humanos de migrantes, mujeres y la población lésbico-gay, prometiendo a sus seguidores, entre otras cosas, que derogaría las uniones civiles entre personas del mismo sexo y prohibiría el uso de baños públicos a personas trans. Todo por ganar votos de los conservadores. ¡En todos lados se cuecen habas!
Envidia: Francisco del Toro es digno representante del enojo y rabia que lleva a las personas a no poder encontrar amor dentro de su propia vida. De lo contrario no se puede entender cómo alguien relata en sus historias cinematográficas, llenas de clichés y fanatismo, todos los antivalores del ser humano. Porque sugerir en el bodrio que fue su película “Pink”, que las familias homoparentales son producto de la perversión, el “director” dejó en claro que los celos por tener un hogar feliz fue su único motor para hacerla. (Por cierto, la cinta no recaudó ni lo que invirtió).
Ira: La violencia perpetrada por aquellos que sufren de rencor, enojo e indiferencia fueron los culpables de asesinar despiadadamente a 49 personas en un bar gay de Orlando, así como a cientos de gays, lesbianas y trans alrededor de todo el mundo El odio desmedido provocó una ola de transfeminicidios en el país, donde mujeres como Alessa, Itzel, Paola y otras víctimas anónimas fueron ultimadas por su identidad de género u orientación sexual.
Lujuria: Pervertidos y pecaminosos resultaron el Vaticano, el Papa Francisco, la curia en el país y el arzobispo primado de México, Norberto Rivera, al predicar en cada homilía, decreto y declaración a medios de comunicación, que la diversidad sexual no hace otra cosa más que fornicar y cooptar menores para abusar de ellos. En estas condenas excesivas y abundantes de la Iglesia, donde achacaron cosas como que “el ano del hombre no está diseñado para recibir, sólo para expeler”, nos demuestra que “el que en pan piensa, hambre tiene”. ¡Saludos a Marcial Maciel!
Gula: Si los actos de discriminación contra quienes no son heterosexuales son despreciables, cuando los comete alguien que es parte de la comunidad LGBT son doblemente condenables. Comernos entre nosotros mismos con críticas y burlas es reprochable, más aún cuando buscamos la igualdad.
Pereza: Como flojos e irresponsables quedaron los diputados federales y locales al no aprobar el matrimonio igualitario. Esperemos que con sus bonos y aguinaldos recibidos por no hacer nada, les pesen menos las… manos y se pongan a trabajar en el 2017. Legislen sin discriminar y, por favor, infórmense y no reproduzcan lo que hizo la legisladora del partido Encuentro Social, Norma Edith Martínez Guzmán, al equipar las uniones entre personas del mismo sexo con la zoofilia.
…Ya le diste dos, ya le diste tres y esta columna se acabó.
“Rompa muchas piñatas, beba ponche y siga acompañándonos en este espacio y en nuestras redes sociales. Búsquenos como @FDCRadio en Twitter”


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