Foto: El Aventado Escutia

Las cicatrices del paro estudiantil de la UAEMéx

Un movimiento sin precedentes transformó la vida universitaria, dejó huellas visibles en los muros de Rectoría y abrió un debate interno sobre el poder, la representación y el futuro de la institución

El paro estudiantil de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) dejó una marca profunda en la memoria de la comunidad, que para algunos será positiva y para otros, negativa. Fue el más largo del que se tenga registro y, al mismo tiempo, un ejercicio que despertó conciencia política entre miles de jóvenes.

Sus exigencias apuntaron a la forma en que se elige a la persona titular de la Rectoría, al papel del H. Consejo Universitario, a la reforma del artículo 43 del Estatuto y al uso del Edificio Histórico de Rectoría, principalmente. El movimiento abrió un proceso que, aún inconcluso, cuestionó la concentración de poder en algunos órganos y modificó la conversación interna sobre la democracia universitaria.

Tras 199 días de ocupación, los integrantes del Enjambre Estudiantil Unificado (EEU) entregaron las instalaciones el pasado 21 de noviembre, luego de una fecha prevista inicialmente para el 3 de ese mes. Desde entonces, la universidad realiza trabajos de reacondicionamiento y mantenimiento.

De acuerdo con el compromiso de la rectora Martha Patricia Zarza Delgado, el edificio funcionará como un espacio abierto para la comunidad universitaria, conforme a los resultados de la consulta estudiantil. El cumplimiento de ese acuerdo será una de las pruebas de este nuevo capítulo.

A continuación, una galería que recorre los espacios y momentos que definieron la protesta estudiantil.

1. Toma de Rectoría

El 6 de mayo, tras una marcha que partió de Ciudad Universitaria y avanzó por Paseo Tollocan con paradas en Medicina, Lenguas y la Preparatoria 1, los estudiantes ocuparon el Edificio de Rectoría. Ese día, el entonces rector Carlos Eduardo Barrera enfrentaba los últimos días de su gestión y la polémica por un audio filtrado que desató la inconformidad. Durante la toma, los estudiantes retiraron de las instalaciones a Marco Aurelio Cienfuegos, secretario de Rectoría en ese momento.

Diálogo de Marco Aurelio, entonces secretario de Rectoría, con jóvenes manifestantes. / Foto: Archivo AD Noticias

2. Monumento a los Maestros

La obra “Juventud Senectud”, inaugurada en 1933, se convirtió en un punto simbólico del paro. El monumento fue intervenido por primera vez el 6 de mayo, con consignas como “Una imposición más”, “La lucha nos da lo que nos quitaron” y “Vienen los comunistas”. El espacio, durante semanas, funcionó como un termómetro del descontento.

Monumento a los Maestros intervenida por estudiantes. / Foto: Irving Morales | AD Noticias

3. Patio Central de Rectoría

La escultura de Benito Juárez fue intervenida en los primeros días luego de que fuera tomado el edificio de Rectoría. Primero, con los ojos vendados; después, con manos pintadas y leyendas inscritas en su cuerpo.

Patio Central del Edificio Histórico de Rectoría intervenido por los paristas. / Foto: Irving Morales | AD Noticias

4. Muros de Rectoría

Los muros del edificio amanecieron el 7 de mayo cubiertos con mensajes directos: “Por los que no pueden venir”, “UAEMéx corrupta”, “No te daremos legitimidad”, “No a la imposición”, “#ReformaUniversitaria”.
Las consignas reflejaron el rechazo hacia la excandidata a la Rectoría, Eréndira Fierro Moreno, señalada por estudiantes como una figura impulsada por la administración saliente. Finalmente, la presión de la comunidad la llevó a que declinará el 9 de mayo.

5. Banderas universitarias intervenidas

La bandera universitaria ondeó de cabeza y apareció otra con la leyenda “Bienvenidos, justicia y libertad. Casa del Estudiante”. Con ese nombre, el Enjambre Estudiantil Universitario rebautizó el edificio durante la ocupación. En meses anteriores, solicitaron formalmente conservar esa denominación, aunque la Rectoría respondió que el inmueble está registrado ante el INAH y su cambio no es un trámite sencillo.

6. La cabeza de Adolfo López Mateos

Con el avance del paro, la estatua ubicada en Ciudad Universitaria también se convirtió en un punto de tensión. Primero, apareció con una bandera de Palestina; después, en agosto, un grupo de personas encapuchadas golpeó la escultura con martillos. El 10 de octubre, la rectora y personal de la Secretaría de Identidad y Cultura acudieron a inspeccionar los daños. Hasta el cierre de esta nota, la pieza sigue sin restauración.

Cabeza de Adolfo López Mateos invervenida por encapuchados. / Foto: Irving Morales | AD Noticias

7. Facultad de Humanidades

Humanidades fue la primera facultad en irse a paro. Tras dos jornadas de votaciones, suspendió actividades el 30 de abril y, en los días siguientes, su ejemplo se extendió a Artes, al resto de las facultades de Ciudad Universitaria y a diversos planteles del Valle de Toluca y del Estado de México. Cada espacio tuvo demandas específicas. Humanidades fue también la última en regresar a clases presenciales.

Foto tomada el 17 de septiembre de la entrada al estacionamiento de la Facultad de Humanidades. / Foto: Irving Morales

8. Facultad de Ingeniería

Ingeniería fue la penúltima facultad en reanudar actividades. Su relevancia durante el paro se debió a que en sus instalaciones se alojan los servidores que sostienen la infraestructura digital de la universidad. En entrevista con AD Noticias, la rectora señaló que el apagado de los equipos podría haber causado pérdida de información contable, posiblemente útil para aclarar responsabilidades de administración durante el periodo del exrector Barrera Díaz. Hasta el momento, no se ha dado a conocer con exactitud qué datos se afectaron y el costo de su reparación.

Facultad de Ingeniería tomada desde las alturas, en el estacionamiento de este espacio académico está el mensaje «Muerte al Estado». / Foto. Irving Morales | AD Noticias

9. Otros espacios de Ciudad Universitaria

Diversos edificios, laboratorios, auditorios y áreas comunes de CU se sumaron progresivamente al paro. Cada uno registró intervenciones, organización estudiantil y procesos internos que formaron parte del movimiento.

El paro dejó marcadas las paredes, las esculturas y los pasillos de la universidad, pero también abrió un espacio inédito para que miles de estudiantes se reconocieran como parte de una misma voz. Algunas huellas desaparecerán con la pintura y la restauración; otras permanecerán en la memoria de quienes vivieron esos meses de tensión, espera y aprendizaje colectivo.

Mientras la UAEMéx intenta ordenar sus ritmos y recuperar la normalidad académica, la comunidad carga todavía las preguntas que el movimiento puso sobre la mesa: quién decide, cómo se escucha y qué significa, en realidad, una universidad que se piensa a sí misma.

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