La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) vive un momento inédito: por primera vez en su historia, el liderazgo rectoral podría estar en manos de una mujer. Pero el proceso está lejos de la armonía. A diferencia de otras contiendas, esta elección se ha visto sacudida por escándalos, tensiones internas y movilización estudiantil.
El punto de quiebre llegó el 23 de abril, cuando comenzó a circular un audio en el que presuntamente el rector Carlos Eduardo Barrera Díaz afirma: “Diles que les vamos a dejar las arcas vacías para que no anden prometiendo cosas que no pueden cumplir”. Aunque el rector negó su autenticidad, un análisis forense independiente encargado por AD Noticias confirmó que la voz sí le pertenece.
Desde entonces, las protestas no han cesado. Humanidades y Artes fueron las primeras facultades en declararse en paro, mientras otras, como Ingeniería, Medicina o Ciencias Políticas, siguen en deliberación. Esta no es la primera vez que el estudiantado alza la voz: la historia de la UAEMéx también se ha escrito desde la resistencia.
1976: El estallido que transformó la universidad
Rector en turno: Jesús Barrera Legorreta
Demandas: Paridad en el Consejo Universitario, no reelección, participación estudiantil, creación de consejos internos
Facultades participantes: Comercio, Administración, Economía, Enfermería, Medicina, Contaduría, Arquitectura, Humanidades, Preparatoria 2
En noviembre de 1976, una huelga sin precedentes paralizó la UAEMéx. Las demandas comenzaron con pintas en muros y jardines, pero en cuestión de días se convirtieron en una toma total de Ciudad Universitaria. Se crearon comités de lucha estudiantil y grupos como los “COCOLES”, que exigieron democratización y paridad. Tras tres meses de paro, el rector renunció. El movimiento logró reformas sustanciales: mayor representación estudiantil y modificaciones clave a la Ley Universitaria.

2020: Contra el acoso y el silencio institucional
Rector en turno: Alfredo Barrera Baca
Demandas: Sanción a acosadores, protocolos contra violencia sexual, justicia en casos de violencia digital, transparencia, cese al espionaje
Facultades participantes: FACICO, Humanidades, Ciencias Políticas, Artes, Arquitectura y Diseño, Planeación Urbana, Antropología
En febrero de 2020, una denuncia sobre venta de fotografías íntimas por parte de un alumno de FACICO desató una ola de indignación. La respuesta institucional fue considerada insuficiente por la comunidad estudiantil.
El viernes 21 de febrero, la Facultad de Ciencias de la Conducta (FACICO) se declaró en paro, convirtiéndose en la primera en suspender actividades. Las protestas escalaron rápidamente: se instalaron tendederos de denuncia, múltiples facultades se sumaron al paro y resurgió el Comité Coordinador de Lucha (COCOL). También se denunció la existencia de una presunta base de datos destinada a espiar a estudiantes considerados “subversivos”.
El paro en Humanidades, dirigida entonces por Fernando Díaz Ortega, se prolongó durante 131 días. FACICO fue la última en levantar el paro, tras 190 días de suspensión de actividades. Aunque se logró la expulsión del agresor, muchas otras demandas quedaron sin respuesta, y la pandemia interrumpió el proceso de diálogo institucional.
2025: Rebelión por el voto universal y la democracia universitaria
Rector en turno: Carlos Eduardo Barrera Díaz
Demandas: Voto universal, cancelación del proceso electoral, reforma a la Ley Universitaria, renuncia del rector y de la candidata Eréndira Fierro
Facultades participantes: Humanidades (en paro), en votación: Ciencias Políticas, Ingeniería, Antropología, Arquitectura y Diseño, Medicina
El nuevo levantamiento comenzó el 29 de abril, cuando Humanidades declaró paro tras una consulta estudiantil. Las razones: la filtración de un audio comprometiendo al rector y un proceso electoral que estudiantes califican como antidemocrático.

Para saber más: ¿Quién promueve el paro en la UAEMéx?
El pliego petitorio exige una reforma estructural a la Ley Universitaria, con implementación del voto universal, directo, libre y secreto; además de demandas sociales como gratuidad educativa, comedores subsidiados y erradicación de la violencia de género.
A diferencia de paros anteriores, este movimiento se articula desde una nueva generación que exige no solo cambios simbólicos, sino una transformación profunda del modelo de gobierno universitario. El desenlace aún está por escribirse.


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