La manifestación en la Universidad Autónoma de Chapingo se dio tras el rechazo a un aumento cercano al 4 % ofrecido por la universidad, mientras que los docentes han sostenido una demanda mayor que, en distintos posicionamientos públicos, ha sido ubicada hasta en 22 %.
La falta de consenso derivó en la colocación de banderas rojinegras, la suspensión de actividades académicas y el cierre de instalaciones, formalizando así el inicio de la huelga el 20 de marzo, después de meses de negociaciones que no llegaron a acuerdos concretos.
Acuerdos hasta el momento
Entre los avances, ambas partes aprobaron una lista de 158 trabajadores que integrarán el personal de emergencia, encargado de garantizar la operación de servicios esenciales dentro de la universidad durante la huelga, con el fin de evitar afectaciones mayores en áreas prioritarias.
En el plano jurídico, la autoridad judicial determinó no resolver por el momento la solicitud de inexistencia de huelga promovida por la administración universitaria, al señalar que se privilegiará la conciliación entre las partes, decisión que mantiene vigente el movimiento mientras continúan las negociaciones.
Así mismo, se acordó la continuidad de guardias en todas las sedes universitarias. En la central, estudiantes permanecerán en las instalaciones al menos hasta el viernes 27 de marzo, con flexibilidad acordada para que puedan acceder a servicios asistenciales, lo que busca atender necesidades básicas de la comunidad estudiantil en medio del paro.

Cronología de la huelga
El conflicto no surgió de manera repentina. En semanas previas ya se habían registrado protestas, paros temporales y la toma de instalaciones, que posteriormente fueron liberadas tras varias horas de presión, lo que anticipaba un escenario de mayor confrontación entre las partes y evidenciaba la falta de acuerdos en la negociación salarial.
El lunes 23 de marzo se llevó a cabo una nueva mesa de negociación en el tribunal laboral, donde se alcanzaron algunos acuerdos iniciales, aunque sin resolver el fondo del conflicto relacionado con las condiciones salariales y laborales que originaron el paro.
La huelga actual no es un hecho aislado en la historia reciente de la Universidad Autónoma Chapingo. En 2019, la institución enfrentó uno de los paros más prolongados de las últimas décadas, con una duración de más de dos meses, originado también por demandas salariales y contractuales del sindicato académico, lo que derivó en la suspensión total de actividades y afectaciones al calendario escolar.
En años posteriores, particularmente entre 2020 y 2022, se registraron paros intermitentes, protestas y movilizaciones tanto de estudiantes como de trabajadores, vinculadas a decisiones administrativas, condiciones internas y demandas académicas, lo que evidenció un entorno de tensión constante al interior de la universidad, aunque sin escalar en todos los casos a una huelga formal.
A este escenario se sumó una crisis institucional entre 2022 y 2023, marcada por cambios en la rectoría y procesos internos de reorganización, en los que distintos sectores de la comunidad universitaria señalaron la influencia de grupos y corrientes en la vida política de la institución, lo que derivó en la llegada de nuevas autoridades y en una reconfiguración del equilibrio interno.
La huelga ha generado versiones encontradas sobre su desarrollo y visibilidad. Mientras el sindicato sostiene que el movimiento se mantiene activo, organizado y con presencia en instalaciones mediante guardias, voces de la comunidad universitaria y reportes difundidos en medios han señalado baja afluencia y poca visibilidad del paro, lo que ha derivado en cuestionamientos e incluso en señalamientos de una posible “huelga fantasma”.
Además, el conflicto se desarrolla bajo la rectoría de Ángel Garduño García, ingeniero en mecánica agrícola, con estudios de maestría y doctorado en ingeniería agrícola, egresado de la propia institución y electo para el periodo 2023–2027, tras haber ocupado previamente el cargo de manera interina, lo que le permitió consolidar su presencia dentro de la administración universitaria.

Contexto
La huelga ha generado versiones encontradas sobre su desarrollo y visibilidad. Mientras el sindicato sostiene que el movimiento se mantiene activo, organizado y con presencia en instalaciones mediante guardias, voces de la comunidad universitaria y reportes difundidos en medios han señalado baja afluencia y poca visibilidad del paro, lo que ha derivado en cuestionamientos e incluso en señalamientos de una posible “huelga fantasma”.
Además, el conflicto se desarrolla bajo la rectoría de Ángel Garduño García, ingeniero en mecánica agrícola, con estudios de maestría y doctorado en ingeniería agrícola, egresado de la propia institución y electo para el periodo 2023–2027, tras haber ocupado previamente el cargo de manera interina, lo que le permitió consolidar su presencia dentro de la administración universitaria.
Rector bajo acusaciones
La gestión de Garduño García ha estado marcada por controversias. En 2024, enfrentó una denuncia penal por presunto abuso sexual, proceso judicial del que posteriormente fue absuelto por falta de pruebas, aunque el caso generó atención mediática y cuestionamientos dentro de la comunidad universitaria.
A ello se suman señalamientos de sectores académicos sobre presuntos vínculos del rector y de grupos al interior de la universidad con el Movimiento Antorchista, una organización con presencia histórica en Chapingo y en distintos espacios del país. Estas acusaciones han sido negadas por el propio rector, pero forman parte del contexto político interno que diversos actores consideran relevante para entender la dinámica institucional.
Antecedentes controversiales
A lo largo de su historia, Chapingo ha estado atravesada por la presencia de organizaciones y grupos políticos, entre ellos, el Movimiento Antorchista, cuya influencia ha sido señalada en distintos momentos por integrantes de la comunidad universitaria, en medio de disputas por espacios de decisión y control institucional.
Las disputas entre grupos políticos, corrientes académicas y estructuras de poder al interior de la universidad han sido un elemento constante en su historia reciente, y se mantienen como un factor que incide en el desarrollo del actual conflicto laboral.
En conjunto, estos antecedentes muestran que los conflictos en la universidad no solo responden a demandas laborales inmediatas, sino que también se desarrollan en un contexto más amplio de tensiones internas, dinámicas políticas y disputas históricas que inciden en la gobernanza de la institución.
Hasta ahora, no existe un acuerdo concreto entre las partes, por lo que la huelga continúa y su desenlace dependerá del avance en las negociaciones entre autoridades y trabajadores, así como de la capacidad de ambas partes para alcanzar consensos en torno a las demandas salariales y condiciones laborales.


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