- Highlander electoral
- Un tropiezo muy humano
- Amores perros en Tecámac
- El coleccionista de desgracias
- El Gollum de Atizapán
Highlander electoral
Francisco Javier López Corral es el Highlander del IEEM: gobernadores, consejeros y presidentes del Instituto han pasado; él permanece. Llegó a la Secretaría Ejecutiva en septiembre de 2008, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y recomendado por el PRI. Su nombramiento concluye en noviembre de 2027; si lo termina, habrá cumplido 19 años consecutivos en el cargo. Como secretario ha conducido 13 procesos electorales: seis elecciones de ayuntamientos y diputaciones, tres de gubernatura, tres municipales extraordinarias y la primera judicial estatal. Con la elección de 2027 llegará a 14. Le correspondieron las victorias priistas de Eruviel Ávila y Alfredo del Mazo, pero también la elección que llevó a Delfina Gómez al gobierno y terminó con 94 años de dominio priista. El Consejo General podría removerlo con cinco de siete votos, pero nadie ha querido hacerlo: en 2021 fue ratificado por unanimidad y reconocido por todos los partidos. No vota, pero ejecuta los acuerdos, coordina la estructura operativa, representa legalmente al Instituto y participa en la preparación del presupuesto. En el IEEM se han renovado todas las piezas menos una. Como en Highlander: al final, solo queda uno.
Un tropiezo muy humano
Delfina Gómez terminó la ceremonia del Grito y salió de Palacio de Gobierno para saludar a quienes todavía permanecían en la Plaza de los Mártires. Al acercarse a la gente, tropezó, perdió el equilibrio y cayó al suelo. Personal de seguridad y algunos asistentes la ayudaron a levantarse; la gobernadora se reincorporó y continuó el recorrido. El video se viralizó porque la escena rompe, por unos segundos, con la rigidez del poder: no hay balcón, discurso ni protocolo, sino una mujer de 63 años que tropieza y vuelve a ponerse de pie. Sería mezquino convertir el accidente en burla y excesivo presentarlo como una hazaña. Su valor está en otra parte. Delfina pudo quedarse dentro de Palacio después de cumplir con la ceremonia, pero decidió salir al encuentro de la gente. El traspié dejó al descubierto uno de sus rasgos políticos más reconocibles: la sencillez de una gobernadora que no necesita representar todo el tiempo el papel de gobernadora. No todas las caídas disminuyen; algunas recuerdan que el poder también tiene cuerpo, edad y fragilidad.
Amores perros en Tecámac
Todavía no hay elementos para afirmar que el ataque contra Carlos Galindo haya sido consecuencia de la guerra política en Tecámac. El móvil puede encontrarse dentro o fuera de ella y corresponde a la Fiscalía establecerlo. Pero el atentado ocurrió en un municipio donde la sucesión de 2027 ya rompió al grupo que gobierna. De un lado está Rosi Wong, con posibilidades legales y deseos evidentes de reelegirse; del otro, Mariela Gutiérrez, decidida a recuperar el control mediante el diputado local Samuel Hernández, a quien ya perfiló públicamente para encabezar la llamada Defensa de la Transformación. Galindo, antiguo colaborador cercano de Mariela y ahora operador de Wong, quedó exactamente en medio. Había recibido amenazas, contaba con escolta y después del ataque habló de hostigamiento político, aunque reconoció desconocer quién ordenó disparar. Eso basta para enrarecer todavía más el ambiente, no para señalar culpables. Morena enfrenta una disputa interna contaminada por sospechas, rencores personales, campañas anónimas y ambiciones anticipadas. Amores perros: quienes antes gobernaban juntos hoy se disputan el municipio como adversarios irreconciliables. La lucha por el poder no vuelve criminal a nadie, pero cuando se llena de odio, siempre aparece algún tonto dispuesto a cometer una estupidez.
El coleccionista de desgracias
La pirotecnia volvió a estallar en el Estado de México. Esta vez fue en Aculco, donde cinco personas resultaron lesionadas al explotar el material que transportaban para los festejos patrios. Diez días antes, en Temascalcingo, otra explosión había dejado 10 muertos y 64 heridos. El director del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia, Emmanuel Reyes Urbán, mantiene un perfil casi de becario: capacitaciones, recorridos, entrega de apoyos y fotografías, pero ninguna estrategia visible capaz de reducir la cadena de accidentes. Más grave es el expediente de Adrián Hernández Romero, coordinador estatal de Protección Civil. Durante su gestión se acumularon las inundaciones interminables de Chalco, explosiones sucesivas y el absurdo operativo para rescatar al tigre Kenzo, que acabó muerto a balazos. No se le puede atribuir personalmente cada desastre, pero sí la respuesta de la institución que dirige. Hernández Romero comienza a parecer más un coleccionista de desgracias que el responsable de prevenirlas, evitarlas o resolverlas. Protección Civil llega cuando el agua ya cubrió las casas, la pólvora explotó o el operativo terminó por matar al animal que debía rescatar. Después acordona, contabiliza daños y promete revisar protocolos. A este paso, el único plan de prevención consiste en esperar la siguiente tragedia.
El Gollum de Atizapán
Pedro Rodríguez no busca permanecer en el poder para concluir un programa político reconocible. No hay una doctrina, una causa pública ni una transformación pendiente que explique su empeño por seguir gobernando Atizapán, ahora mediante su esposa. Lo que aparece una y otra vez es su interés personal por conservar el control. En 2015 dejó temporalmente la alcaldía para buscar una diputación; el PAN de Óscar Sánchez Juárez le negó la candidatura. En 2018 quiso volver al gobierno municipal; Víctor Hugo Sondón le cerró el paso. Renunció, se hizo candidato del Verde, perdió y regresó al PAN cuando volvió a encontrar condiciones para competir. Ganó en 2021 y en 2024 obtuvo 142 mil 93 votos. Ahora que la ley ya no le permite reelegirse, pretende trasladar la alcaldía a Patricia Arévalo, su esposa. Su prosperidad económica personal coincide con los años dedicados a gobernar Atizapán; esa coincidencia obliga a revisar y transparentar su evolución patrimonial. Antes lo rechazaron Óscar Sánchez y Víctor Hugo Sondón; ahora Anuar Azar parece dispuesto a impedir la sucesión matrimonial. Pedro se aferra al ayuntamiento como Gollum acariciando su tesoro precioso: desconfiado, posesivo y convencido de que nadie más tiene derecho a tocarlo. Es el Gollum de Atizapán: puede cambiar de partido, candidatura o intermediario, pero nunca de obsesión.


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