La manifestación tuvo lugar fuera de las instalaciones de los juzgados federales este jueves 26 de febrero y exige al Segundo Tribunal Colegiado en materia penal que revise a fondo el amparo que le otorgaría la libertad a Cinthia González. «Hagan bien su trabajo», vocearon familiares de la acusada injustamente de secuestro y privada de la libertad desde hace nueve años.
El caso
El 16 de noviembre de 2016, Cinthia, quien entonces tenía 22 años, se reunió con J. F. M. Q., un amigo que conoció durante la secundaria, en Toluca. Él la acompañó a casa y la dejó en la puerta aproximadamente a las 7:10 pm. Sin embargo, nunca volvió a su hogar.
“Prácticamente, por ser la última persona que lo llegó a ver [antes de su desparición] se le vinculó a proceso”, comentó el esposo de Cinthia.
Dos meses después, recibieron una llamada en la que se pedía el rescate de J.F.M.Q. En el lugar, se detuvo a dos sujetos y se localizó su cuerpo sin vida.

Proceso legal
De acuerdo con el testimonio de Felipe Arzuela Cortés, policía de investigación, ante la jueza mencionó que uno de los detenidos afirmó que Cinthia era amante suya. Sin embargo, estos hechos no fueron corroborados con evidencia y la declaración tampoco fue incluida por escrito en ningún expediente del caso.
“No hubo una investigación de peso, especializada, como lo hubiéramos esperado de la Fiscalía [del Estado]”, aseguró Leticia Fernandez, presidenta de Mujeres Construyendo, quien acompaña de manera jurídica el caso.
“Se fabricó el delito a modo”, aseguró.
Ahondó que, en un primer momento, también existió la hipótesis de que mantenía un amorío con la víctima. En este sentido, apuntó que además de todas las irregularidades suscitadas, tampoco hubo una perspectiva de género durante el proceso e incluso en las audiencias llamaron a Cinthia como “una puta” en varias ocasiones.
“La sola imputación de ser la última persona en verlo [antes de su desaparición] fue suficiente para que le impusieran una pena de más de 100 años de prisión”.
Detalló que además de ser una condena excesiva, los involucrados que fueron detenidos en el momento de los hechos solo tienen una sentencia de siete décadas.

También habló sobre la importancia del recurso interpuesto del Segundo Tribunal Colegiado en materia penal y afirmó que esta era la última instancia que podría solucionar la situación de Cinthia.
“Hacemos un llamado a que los magistrados ponentes sí se metan al estudio, pues sabemos que muchos amparos solo se proyectan y no hay una revisión exhaustiva de todas las pruebas”.
Al respecto, el esposo de Cinthia comentó: “En esos papeles está la vida de una mujer que estudiaba enfermería y la vida de toda la familia que la quiere”.


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