Toluca, Estado de México; 23 de octubre de 2018. El mapa de la república mexicana que presenta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública se mira en diversas tonalidades verdes: verde tenue los estados de menor incidencia delictiva, verde brillante los de mayor número.
El centro del país brilla, el Estado de México resalta, una leyenda, arriba del mapa dice: “Presuntos delitos registrados en el periodo enero-septiembre 2018: 1,383,099”.
Abajo, una tabla con dos columnas especifica el nombre del estado y el número de delitos, de 1,599 a 202,775; Campeche el de menor incidencia, Estado de México el de mayor.
En las cifras por entidad resaltan, en el Estado de México, las de feminicidio: 70 registrados en el Estado de México hasta septiembre; el año pasado, hasta diciembre sumaron 64, el número crece, si continúa la tasa de crecimiento de este delito, según datos del 2016 y 2017, 2018 concluirá con más de 80 feminicidios.
El abuso sexual creció de 113 en enero a 179 en septiembre; los homicidios de 68 a 151 en el mismo periodo; la extorsión de 74 a 111.
Si bien no todas los números han crecido, la percepción de la violencia sí, la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana enlista como los municipios más inseguros a Ecatepec, Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla y Nezahualcóyotl.
Vivir en el Estado de México se convierte en una lotería siniestra: tomar el autobús, caminar por la calle, dejar el auto estacionado, ir al cajero: las acciones cotidianas se convierten en una posibilidad de formar parte de las estadísticas que pintan de verde brillante a la entidad en este mapa de delitos.
Los números son espeluznantes aún sin considerar aquellos delitos que no son denunciados; los mexiquenses han normalizado la violencia hasta el grado de sentirse agradecidos por no formar parte de la estadística de homicidios: 2,199 hasta septiembre de este año; de no ser contabilizados en la proyección que, de mantenerse la tasa de crecimiento, sobrepasará los 300 homicidios en diciembre.


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