La convicción, la voluntad, el reconocimiento, la pasión, la experiencia, la intención de comunicar, el hecho mismo de pintar fue lo que llevó a algunos artistas urbanos a participar en la convocatoria emitida por la Secretaría de Comunicaciones para pintar los bajo puentes del paseo Tollocan.
A Christian Ortiz Eleno, cofundador del colectivo Tlalmino, le importa más comunicar con el proyecto que ganó uno de los espacios –el de Comonfort– para pintar en los bajo puentes que cualquier otra cosa, y le importa porque su proyecto es “una manifestación mazahua que abraza el arte urbano y rechaza las condiciones de trabajo capitalista”, por ello, aunque rechace el material incompleto y los alimentos insuficientes brindados por la Secretaría de Comunicaciones, así como las jornadas largas para pintar, dice, su trabajo tiene el mensaje de salvaguardar y cuidar el maíz criollo.
Christian sabe que su colectivo participó en la convocatoria bajo las reglas de lo organizadores, pero también menciona que son ellos quienes ponen las condiciones, en este caso dar a conocer los objetivos que buscan.
Christian explica que su mural da a conocer la comunidad mazahua de San Mateo Tlalchichilpan a través de la danza de los azadoneros, explica que esta tradición es una representación de cómo se sembraba, se cuidaba y se cosechaba el maíz antes de la revolución; una tradición que ha sobrevivido desde la experiencia oral. El mural de Tlalmino pinta el pasado, el presente y el futuro.
“Tenemos un mensaje: salvaguardar y defender el arte de sembrar, cuidar y cosechar el maíz”
Heriberto Pérez también ganó un espacio, en el puente de San Mateo; dice que es una actividad adicional a su trabajo remunerado que le da estabilidad como persona; trabaja en la zona industrial para tener ingresos seguros, pero luego de su jornada toma un tiempo para él y para pintar; a él le gusta que la gente valore su trabajo, es lo que lo llena, explica, no monetaria pero sí emocionalmente.
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El plasmará el trabajo del zapatero porque es de San Mateo Atenco y le interesa que este lugar se vea como un pueblo que sea opción para el turismo.
[ngg src=»galleries» ids=»23″ display=»basic_slideshow» autoplay=»0″ arrows=»1″]Joaquín Enríquez también pinta en ese lugar, un concepto tradicional, explica, también relacionado con el maíz; a él no le preocupa que no haya existido un pago por hacer este trabajo: pinta por que le gusta, dice, él siempre lleva su propia comida, dice. Joaquín es profesor universitario y cuando hace proyectos de este tipo hace equipo con su hijo y su sobrino: con su familia.
Los ganadores de esta convocatoria, en la que participaron 185 bocetos de 109 participantes para pintar 32 espacios, recibieron, y lo harán hasta que concluyan los murales, el patrocinio gestionado por a Secretaría de Comunicaciones de Comex para el material; diario reciben un sandwich empaquetado y agua como refrigerio, así como la colocación de los andamios para hacer su trabajo.


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