Toluca alberga la planta de reciclaje de PET, grado alimenticio más grande del mundo, una instalación que no solo amplió su capacidad de procesamiento, sino que coloca al Valle de Toluca en el centro de la cadena nacional de economía circular.
La magnitud del proyecto abre preguntas clave: ¿qué cambia para Toluca, para el manejo de residuos y para quienes viven del reciclaje?
Una planta gigante en una ciudad que genera toneladas de basura
La expansión de PetStar —empresa del sistema Coca-Cola— requirió 2,626 millones de pesos y elevó en 70% la producción de resina reciclada. Con ello, Toluca se convierte en sede de un nodo estratégico capaz de procesar 123 mil toneladas de PET al año, equivalentes a 5,500 millones de botellas que vuelven al ciclo productivo.
En el Valle de Toluca, donde la generación de basura supera las 600 mil toneladas anuales, el dato cobra relevancia: una sola planta puede reciclar una parte significativa del PET que normalmente terminaría en tiraderos, calles o barrancas.

Más de 51 mil personas dependen de esta cadena
A diferencia de otros proyectos industriales, PetStar opera con un modelo de recuperación que integra a pepenadores, centros de acopio y recolectores urbanos. Según datos de la compañía, la red ampliada sostiene:
- 2,200 empleos formales, entre operación directa y unidades de acopio.
- Más de 49,000 empleos indirectos para pepenadores y recuperadores urbanos.
En total, más de 51,000 personas participan en el modelo, muchos de ellos en condiciones precarias históricamente. Para ellos, la expansión significa más volumen recuperado, mayor estabilidad y una cadena más organizada.

¿Qué significa para Toluca?
Aunque la planta es un proyecto nacional, su operación tiene impacto directo en la ciudad:
1) Recuperación de residuos
Un mayor volumen de PET procesado implica que más material recolectado en Toluca y municipios vecinos podrá reincorporarse a la cadena, en lugar de terminar en rellenos o tiraderos clandestinos.
2) Red de acopio más amplia
La ampliación permite pasar de 8 a 32 unidades de acopio, varias de ellas en el Estado de México, lo que acerca puntos de entrega para recicladores informales.

3) Apuesta por economía circular
En una ciudad con problemas crónicos de basura y rellenos saturados, Toluca se convierte en referencia para un modelo que, si se extiende, podría reducir presión sobre los servicios municipales de limpia.
Un liderazgo que apunta al largo plazo
Autoridades federales y directivos coincidieron en que la planta coloca a México como referente en reciclaje de PET de grado alimenticio en América. Pero para Toluca, el reto es convertir esa infraestructura en un sistema que realmente impacte el manejo de residuos locales.
Por ahora, la planta más grande del mundo opera en la capital mexiquense. El desafío será que ese liderazgo industrial se traduzca también en calles más limpias, menos PET en ríos y barrancas, y mejores condiciones para quienes viven de recuperar los envases que todos tiramos.


Síguenos