Más de 1.5 millones han salido de la pobreza en Edomex

A escala nacional, más de 11 millones de mexicanos han superado la línea de pobreza por ingresos desde el inicio del sexenio
agosto 2, 2025

Entre 1.5 y 2 millones de personas han salido de la pobreza por ingresos en el Estado de México (Edomex) entre 2018 y 2024, de acuerdo con estimaciones basadas en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) y la tendencia nacional reportada por el INEGI. Se trata del mayor descenso sostenido en cuatro décadas. No lo ha provocado el mercado. Lo impulsa la política pública redistributiva.

A escala nacional, más de 11 millones de mexicanos han superado la línea de pobreza por ingresos desde el inicio del sexenio, según datos de la ENIGH 2024. El ingreso promedio por hogar sube 11.2 % real entre 2022 y 2024. El Estado de México avanza incluso más rápido: registra un crecimiento de 17 % en ingreso corriente promedio por hogar, al pasar de 63,371 a 74,162 pesos trimestrales (INEGI, ENIGH 2022–2024).

El resultado es visible y mensurable: más de un millón y medio de mexiquenses han escapado de la pobreza por ingresos en seis años. Es un giro estructural. La política social, subestimada durante décadas, hoy actúa como la columna vertebral que sostiene a millones de hogares.

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El salario crece, pero la redistribución pesa más

El principal impulsor de este cambio no es el crecimiento económico ni la inversión privada. Es el Estado. En Edomex, las transferencias públicas —pensiones, becas, apoyos directos— han aumentado 34.3 % en apenas dos años. En miles de hogares, representan ya la segunda fuente de ingreso después del salario.

El salario mínimo, duplicado en términos reales desde 2018, también contribuye. El ingreso por trabajo subordinado en el estado supera ya los 59 mil pesos trimestrales. Pero el mayor avance ocurre en los deciles bajos: el 10 % más pobre ha aumentado su ingreso en más de 30 %; el decil más alto, apenas 6.4 %. Por primera vez, la base de la pirámide crece más que la cúspide.

Papalotla, Neza y Ecatepec: un estado, varias velocidades

Los resultados no son homogéneos. Papalotla encabeza la lista de municipios con menor proporción de pobreza: menos del 18 % de su población vive con ingresos por debajo de la línea básica. Le siguen Metepec, Huixquilucan y Naucalpan, donde el acceso a servicios, empleo formal y conectividad urbana amortiguan la desigualdad.

En el otro extremo, Ecatepec concentra 786 mil personas en situación de pobreza, lo que lo convierte en el municipio más afectado del país en términos absolutos. También enfrentan condiciones críticas Chimalhuacán, Valle de Chalco, Ixtapaluca y Zumpango, donde la política de transferencias actúa más como contención que como transformación.

Un nuevo pacto social: primero los pobres, sin rodeos

El modelo que prioriza a los más pobres rompe con 40 años de ortodoxia neoliberal. Ya no se espera que la riqueza fluya desde arriba. Hoy el Estado inyecta recursos de forma directa en los territorios más castigados, sin intermediarios, sin clientelas políticas. Redistribuye sin pedir permiso al mercado.

El contraste es evidente. Mientras que durante décadas la pobreza permaneció estancada incluso en periodos de crecimiento económico, hoy se reduce sin crecimiento explosivo, pero con voluntad redistributiva. La justicia social deja de ser promesa y se convierte en ingreso líquido.

Una transición real, no simbólica

El ingreso ya no es solo una estadística: es un nuevo contrato social en acción. La estrategia de “primero los pobres” ha dejado de ser una consigna ideológica: es una herramienta efectiva para cambiar vidas concretas. Se mide en refrigeradores llenos, rentas cubiertas y niños que estudian con beca.

Eso no significa que el problema esté resuelto. El Edomex mantiene una de las tasas de pobreza por ingresos más altas del país: alrededor del 43 %, y con 12.1 % en pobreza extrema, según estimaciones derivadas de datos de CONEVAL e INEGI. La desigualdad regional persiste, la marginación rural no cede, y los cinturones urbanos siguen desbordados.

Conclusión: una victoria parcial, pero ineludible

Reducir la pobreza no es el fin del camino, pero sí la condición para comenzar a transitarlo. El Estado de México —durante décadas emblema de desigualdad institucionalizada— hoy ofrece evidencia de que un modelo centrado en la dignidad de los últimos funciona.

Las cifras son contundentes: millones de personas han dejado atrás la pobreza por ingresos. Y eso no lo ha hecho el azar ni el mercado: lo ha hecho una decisión política que convirtió el ingreso en un derecho, no en una lotería. Falta mucho, pero hoy, al menos, se camina en dirección opuesta a la resignación.

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