El secretario Daniel Sibaja por fin se atrevió a sostener en público lo que en la versión oficial se intentó esconder siempre: la Secretaría de Movilidad está infestada de corrupción. Ahora, reconocido el problema, lo que debe seguir es erradicarlo y castigar los actores. Movilidad fue durante muchos años una cloaca, imperio de la mordida, donde sus titulares, uno tras otro, salían multimillonarios. Esa es la principal explicación a las terribles deficiencias del transporte público.
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Elías Rescala es un hígado. Pero la línea de acción política que sigue ante la nueva correlación de fuerzas políticas y la pérdida de poder de su partido es la adecuada y la más redituable. Pactar con el gobierno era la mejor de sus alternativas, por bien propio y del proceso de transformación que inicia. Sí, ciertamente es una bipolaridad. Por un lado, se asocia con el PAN en la arena electoral, pero en el ejercicio del poder prefiere acordar con la fuerza que combate en las urnas. Aquí lo más interesante sería saber qué piensan en el PAN.
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Como alcalde en funciones y en ejercicio del control presupuestal, a Raymundo debería considerársele como el aspirante a vencer en las próximas votaciones en Toluca. Sobre cualquier otro, Raymundo tiene la estructura de operación electoral más grande, mejor organizada y con más recursos. La sociedad toluqueña ofendida por su mal desempeño debe comprenderlo: para sacar del poder a Raymundo hay que tener una convicción firme y salir a votar.
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El Poder Judicial del Estado de México se ha alineado políticamente con el conservadurismo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ricardo Sodi y los suyos están del lado de Norma Piña y compañía en los diferendos con el presidente de la República y el movimiento de transformación. Siendo así, puede deducirse por añadidura que la convivencia entre poderes en el Estado de México entrará a una nueva etapa, quizá por fin se estrene la división.
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El consejero jurídico Jesús George Zamora se sacó la rifa del tigre. El entramado de intereses y complicidad que tendrá que desmantelar no será nada fácil. El reto es mayúsculo. Por la dificultad técnica, poco se habla del tema fuera de los círculos judiciales, académicos o de litigantes, pero la hidra a la que tendrá que cortar la cabeza es muy venenosa.

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