Políticos Snapchat

Vive de frente a la cámara, respira algoritmo y se alimenta de “me encanta”.
febrero 19, 2026

El Policía 00030

En la nómina del Ayuntamiento de Metepec aparece como empleado 00030, nivel SP215, nombre: Jesús Ramírez Manzur, director de Seguridad Pública, y sus percepciones brutas anuales superan un millón 280 mil pesos; es una cifra que se acerca a lo que gana anualmente la gobernadora Delfina Gómez, para darnos una idea del tamaño del número. Mucho dinero, sí, pero el asunto no es la cantidad sino la contraprestación; habría que preguntarle a los votantes del municipio si están conformes con esa correlación entre costo y beneficio.

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A propósito de Manzur

El 3 y 4 de diciembre de 2025, José Manzur Quiroga promovió un juicio de amparo en el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal en el Estado de México, con sede en Toluca, dentro del expediente 1305/2025, para verificar la posible existencia de una orden de detención o carpeta en su contra por “privación de la libertad fuera de procedimiento”. El 19 de diciembre de 2025, el asunto fue sobreseído fuera de audiencia por desistimiento de la parte quejosa; no hubo recurso de revisión, el auto causó estado y el 16 de febrero de 2026 se ordenó su archivo. No se acreditó orden de aprehensión ni detención alguna. El expediente concluyó sin materia, pero deja una enseñanza clásica: en política, la prudencia suele caminar más rápido que la confianza.

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Fuerte y con todo

El priismo electoral perdió espacios; el empresarial, no necesariamente. Cambiaron los colores en los palacios, pero no siempre los nombres en las facturas. La alternancia reacomodó el tablero político, aunque las redes de proveeduría muestran una continuidad que no entiende de siglas, sino de contratos. El poder puede mutar de partido; el presupuesto conserva memoria. No es ideología, es pragmatismo económico: quien sabe venderle al gobierno, aprende rápido el nuevo idioma. Y cuando la proveeduría pública sigue fuerte y con todo, la pregunta ya no es quién gobierna, sino quién factura.

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La campaña sabor fritanga

Ya los vimos. No se hagan. En Facebook aparecen más seguido que la comida chatarra: foto diaria, video diario, sonrisa diaria. Todo bajo el noble concepto de “comunicación institucional”. Casualidad pura que quienes más pautan sean los que quieren reelegirse o brincar a diputaciones. No es campaña, dicen; es informar. Informan tanto que el algoritmo ya los reconoce como marca registrada. El presupuesto fluye en pauta segmentada mientras la ley todavía duerme. Y uno se pregunta si el municipio gobierna… o si está en modo promoción permanente.

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Políticos Snapchat

Hay una nueva especie en la fauna pública: el político Snapchat. Vive de frente a la cámara, respira algoritmo y se alimenta de “me encanta”. Gobierna en vertical, sonríe en HD y parece convencido de que un buen filtro puede sustituir un buen informe. Si inaugura una obra, primero la ilumina; si recorre una colonia, verifica el ángulo; si promete, lo hace con subtítulos y música motivacional. No administra, produce contenido. Y, mientras la realidad insiste en ser áspera, él confía en que el brillo digital la suavice. El problema es que la vida pública no desaparece en 24 horas. Menos votos y más botox, menos cabezas brillantes y mas chuchulucos. Pfff.

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