La derecha y la ultraderecha están que vomitan rabia contra este modesto laboratorio de periodismo alternativo. Seguramente algo estaremos haciendo bien en AD para generar tal reacción de la legión falangista mexicana y mexiquense. Gastan carretadas de dinero en granjas de bots que atacan con hate nuestras cuentas en redes sociales para que el algoritmo nos banee. Además de intolerantes, imbéciles. No dan una.
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En los despojos del PRD hay un negocio que podría valer unos 3 millones de pesos al mes o más en el Estado de México. Programática, política y electoralmente ese partido está perdido, pero aun así tiene todavía rentabilidad económica. La pandilla de rufianes que medra con la ignorancia y el analfabetismo electoral de muchas personas tiene claro que pueden seguir ganando dinero y seguirán ordeñando recursos públicos porque el sistema se los permite. Nadie con dos dedos de frente debería votar nunca más por ese logotipo.
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Lo que están haciendo en el ayuntamiento saliente es francamente ilegal. En su despecho por la derrota desfiguran con rencor a la administración pública municipal para comprometer al próximo gobierno. De manera discrecional, caprichosa, ejecutan una sigilosa campaña de condonación de adeudos a empresas, transfiriendo de esa forma recursos públicos a privados. Un fraude, un abuso. La panista Karla Fiesco tendría que ser llamada cuentas.
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El coordinador de Protección Civil, Adrián Hernández Romero, es centro de una serie de imputaciones que, por salud pública, debería aclarar. Su nombre es parte de un expediente en proceso de probable judicialización iniciado en la Fiscalía General de Justicia. De acuerdo con la averiguación previa, los delitos por los que se le acusan fueron cometidos en su paso por el cabildo de Texcoco cuando se desempeñó como cuarto regidor. Hasta ahora ha optado por el silencio.
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Maurilio Hernández es un político de larga data. Una «mula muy cuerda» como se refieren en la jerga política a las personas con mucha experiencia. En su disputa por la coordinación de la bancada morenista en la siguiente legislatura estira la cuerda al máximo, pero no hasta reventarla. Entiende que en la posición que está, el rompimiento a quien más afecta es a él.


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