Ciudad de México.- Si te has preguntado qué hacer cuando te baje la presión, tranquila, no te espantes. Generalmente es buena señal manejar una presión baja, siempre y cuando no tengas algunos síntomas que indicarían un problema serio como hipotensión.
¿Qué es la presión baja o hipotensión? Para entenderlo mejor, conviene repasar en primer lugar, en qué consiste la presión arterial y cuáles son los niveles que se consideran normales.
La presión arterial es la medida de la presión que la sangre ejerce en tus arterias, impulsada por el corazón, durante las fases de actividad y descanso de cada latido. Hay dos tipos de presión: la sistólica y la diastólica. Estas se miden, generalmente en el antebrazo, con un aparato llamado tensiómetro (o esfigmomanómetro) y las lecturas se obtienen en milímetros de mercurio (mm Hg).
La presión sistólica, es el número más alto (el primero que se obtiene) y se refiere a la presión que genera el corazón cuando bombea la sangre a través de las arterias en el momento en que ejerce la máxima fuerza de contracción. La presión diastólica, es el número menor (el segundo), y se refiere a la presión en las arterias cuando el corazón descansa entre un latido y otro.
Lectura de la presión
Puede variar en un período corto de tiempo, según la posición de tu cuerpo, el ritmo de tu respiración, tu nivel de estrés, tu condición física, los medicamentos que tomas y lo que comes y bebes. Generalmente es más baja por la noche, y sube rápidamente cuando te levantas.
Según la Asociación Americana del Corazón y el Instituto Nacional del Corazón, del Pulmón y de la Sangre, la presión arterial de un adulto se considera normal cuando la presión sistólica está en 120 mm Hg o menos y la diastólica está en 80 mm Hg. o menos.
Generalmente, la presión baja por sí sola no es peligrosa para la salud (dentro de ciertos límites), y muchas personas la tienen normalmente baja sin experimentar problemas. Pero cuando baja demasiado, se deben tomar medidas inmediatas, pues puede causar que el oxígeno y los nutrientes de la sangre no lleguen a los órganos vitales, lo que trae consecuencias serias de salud. Si normalmente tiene la presión baja, y has notado uno o más de los siguientes síntomas, debes consultar a un médico cuanto antes, ya que pueden ser una señal de otros problemas médicos:
Los síntomas de la presión arterial baja
Mareos
Desmayos (o síncope)
Piel pálida, fría
Depresión
Visión borrosa
Dificultad para concentrarte
Fatiga
Debilidad general
Náuseas
Palpitaciones
Respiración rápida y poco profunda
Sed
¿Cómo se trata la presión arterial baja?
El tratamiento de la presión arterial baja depende de las causa. A veces, si la historia clínica no establece la causa (por ejemplo, que estés tomando algún medicamento que lo explique o que te encuentres deshidratado(a), es necesario hacer una serie de estudios como: un electrocardiograma, algunos análisis de sangre, ecocardiograma, prueba de esfuerzo, la maniobra de Valsalva, y/o la prueba de la mesa inclinada, entre otros.
Recomendaciones
Tomar mucha agua y limitar el consumo de alcohol para evitar la deshidratación.
Llevar una dieta sana (si te pide que aumentes el consumo de sodio o sal, hazlo con precaución).
Usar medias elásticas.
Comer pequeñas porciones de alimentos que contengan carbohidratos varias veces al día.
Evitar cambios de posición rápidamente.
En ciertos casos, es necesario recetar medicamentos como la fludrocortisona.


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