Lucra PRI con tragedia en Atlacomulco

Durante más de 80 años de gobiernos priistas en Edomex nunca se exigió a las empresas ferroviarias instalar plumas, señalamientos ni semáforos en los cruces para evitar tragedias como la ocurrida el 8 de septiembre
septiembre 10, 2025

El Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso mexiquense guardó un minuto de silencio por las víctimas del accidente en Atlacomulco y anunció que impulsará un exhorto para mejorar la seguridad en los cruces ferroviarios. La propuesta, en apariencia responsable, llega tarde: después de más de 80 años de gobiernos priistas en el Estado de México, los cruces de tren siguen siendo trampas mortales sin plumas, semáforos ni señalamientos.



El discurso de “solidaridad con las familias” contrasta con la memoria reciente: durante décadas, los gobiernos del PRI nunca exigieron a las empresas ferroviarias —nacionales o privadas— invertir en infraestructura básica para garantizar seguridad en las vías. La tragedia del 8 de septiembre, que dejó diez personas muertas y más de sesenta heridas, no es un accidente aislado sino la consecuencia de esa omisión histórica.



El intento de la bancada tricolor por capitalizar políticamente la tragedia resulta evidente. Al hablar de “cultura vial” y “responsabilidad compartida”, desplazan la atención de su propio legado de negligencia. Hoy exigen lo que ayer pudieron implementar desde el poder absoluto que ejercieron en el Edomex.

El reclamo a las autoridades federales y a la empresa concesionaria HP Herradura de Plata es válido, pero carece de legitimidad viniendo de quienes durante ocho décadas controlaron los presupuestos, los contratos y la regulación en el estado más poblado del país sin garantizar condiciones mínimas de seguridad.

Foto: Fernando Llano / AP

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El saldo de la desmemoria

Los exhortos legislativos de ahora son gestos simbólicos que no devuelven la vida perdida ni reparan el abandono acumulado. La tragedia de Atlacomulco no se explica solo por la imprudencia de un conductor: es resultado de un modelo de gobierno que dejó crecer la infraestructura ferroviaria sin seguridad pública, sin supervisión técnica y sin voluntad política.

Hoy el PRI se muestra presto a dar discursos de solidaridad. Lo que no dice es que los muertos en Atlacomulco también son víctimas de su desmemoria y de los años en que el partido gobernó con manos libres sin atender lo esencial.

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