Metepec, Méx.- San Lucas Tunco es una comunidad donde habitan alrededor de 3 mil 297 personas; pero quienes viven en la calle Insurgentes, después de su entronque con Adolfo López Mateos, deben padecer, además de falsas promesas de las autoridades, los malos olores de las aguas negras que vierte la comunidad y pasan por dicha vialidad hacia el Río Lerma.

Martín, uno de los habitantes de esta zona, expone que quienes ahí se encuentran han recibido las tierras de sus abuelos y de sus padres. “Eran 20 casas, pero la autoridad empezó a dar permisos para construir y ahora son 70; lo más raro es que luego de que permitió tanta construcción nos advierte que debemos irnos”.
Señala que les han dicho que la zona “es conflictiva”, que es un área protegida y que por lo tanto no les dan servicios. “No hay apoyo por parte del Ayuntamiento; hemos tenido inundaciones, una fuerte el año pasado. Vino el alcalde (David López) hace tres meses y nos prometió que no ayudaría, nos dijo que nos iba a ayudar, pero nada. Eso fue hace tres meses”.
En la zona es característico el aroma fétido. Los canales a cielo abierto llevan las descargas de los más de 3 mil habitantes de San Lucas Tunco. El verdor de los árboles contrasta con el tono de las aguas sucias. En la ribera del Lerma hay placas en las que se asegura que el gobierno Federal ayuda.
Martín dice, mientras señala hacia el viejo puente que cruza la moderna autopista Tenango-Lerma, que la calle Insurgentes es la principal, que en ella se asientan la Preparatoria 146, la primaria, la secundaria, estancias infantiles, la Casa del Adulto. “Esta calle tiene siete años que dicen que la arreglan, como el puente, que no ha sido concluido y todo porque dicen que ésta es zona conflictiva y nos quieren quitar”.“¿A dónde nos vamos a ir si somos originarios de aquí?” pregunta, mientras cuestiona el que sobre el Canal San Sebastián, paralelo a la calle Insurgentes, están por construir una zona habitacional para los trabajadores de la empresa Chrysler.

“Esa también es zona de humedales; ahí se han tenido problemas de inundaciones más fuertes y entonces por qué allí no les dicen nada y nos quieren quitar a nosotros”, expone.
Eleazar, quien también es vecino del lugar, indica que cuando Ana Lilia Herrera Anzaldo gobernaba Metepec acudió con ellos para decirles que existe un Decreto en el lugar, por lo cual deben irse.
“Nos ofrecía terrenos por la zona de la Barranca, pero son predios muy pequeños, cuando aquí el terreno que me dejaron mis padres es de más de 2 mil metros. Además por qué nunca nos dijeron que no construyéramos. Ellos siempre nos extendían el permiso de construcción cuando lo solicitamos y si hubiera impedimento yo creo que no nos los hubieran dado”, expuso.En el entronque con el Río Lerma se encuentra la casa de Don Fortino. Toda su vida ha estado en dicho lugar, en la calle Insurgentes y ha visto la degradación de la zona.

“Las autoridades no hacen nada por apoyarnos. Aquí descargan las aguas negras, lo que de por sí genera peste, pero el colmo es que Odapas viene aquí a echar su azolve mezclado con sangre. Mire, eso es sangre, no sé si de un rastro o de alguna clínica”, dice.
Agrega que a pesar de que les ha pedido que no realicen ese tipo de acciones, y menos frente a su casa, poco caso le hacen y que se tiene que aguantar el mal olor que llega a durar meses.
“Hay contaminación por el río, por las aguas del drenaje y luego vienen y tiran más, desperdicios de rastro, sangre; las autoridades no hacen nada”, puntualiza.
Mientras el viento arrastra tierra y aromas pestilentes, la gente de la calle Insurgentes espera que alguien les escuche pero, sobre todo, le dé solución a sus peticiones y no siga el amago de querer quitarlos del lugar donde han vivido desde siempre.


Síguenos