Protección Civil alertó el riesgo hace 3 meses, pero nadie hizo nada en el Chiquihuite

Por: Mercedez Martínez

La familia Olvera desalojó su casa desde el pasado 4 de junio de este año, antes de las inundaciones en el municipio de Tlalnepantla, antes del sismo, e incluso, tres meses antes del desprendimiento de rocas que el 10 de septiembre acabó con la vida de cuatro personas, en la Segunda Sección de la colonia Lázaro Cárdenas.

¿La razón? Una roca ya había caído sobre su vivienda: se desprendió del mismo Cerro del Chiquihuite, pero desde otra zona: en la calle Alpino Bulpino de la Primera Sección de la misma colonia. Esto, a un kilómetro de distancia de donde cayeron las rocas que acabaron con la vida de Mariana, Paola, Dylan y Mía.

 

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El cuerpo rocoso de cuatro toneladas descendió, rodó algunos metros y se estampó con la vivienda. La roca destrozó la pared, la atravesó y cayó sobre la cama donde descansaban tres miembros de la familia Olvera, dos adultos y un niño pequeño; la estructura de la cama se dobló. Y en cuestión de segundos, la habitación y parte de la casa se llenaron de polvo.

Lo primero que pensó Luis, un integrante de la familia, fue que se trataba de una explosión. Los vecinos salieron de sus casas y acudieron a auxiliarlos. Fue cuando se dieron cuenta de lo que en realidad había pasado. El muro de contención a espaldas de la vivienda no impidió que la roca se colara hasta el interior de la casa.

Después de hacer un Dictamen de Riesgo con fecha del 9 de junio, Protección Civil determinó mediante el oficio CMPM/0645/2021 que “esta vivienda es considerada como RIESGO INMINENTE debido a que está muy cerca del Talud y en cualquier momento pueden seguir cayendo rocas, destruir esta y otras viviendas y poner en peligro a los integrantes de estas familias“.

Aunque la familia Olvera salió de su casa desde hace tres meses, las casas vecinas siguen habitadas. El gobierno no ha realizado algún pronunciamiento público sobre un posible desalojo para las viviendas que se encuentran en esta Primera Sección de la Colonia Lázaro, y que están en “riesgo inminente” al igual que las más de 145 casas notificadas de desalojo de la Segunda Sección.

“Ojalá nos volteen a ver hacia acá”

La noche del viernes, a las 9:30, Luis, su esposa y su hija pequeña se encontraban en la cama de una de las habitaciones, a punto de dormir; su hijo menor estaba sentado en un sillón al frente. De repente, todo se llenó de polvo. El resultado fueron solo daños materiales, “por suerte”, “de milagro”, dice Luis.

En la pared de la casa quedó una gran huella de cemento. Un grupo de polines de madera sostienen el muro ecológico que supuestamente evitaría que una roca como esta golpeara las casas. Junto a este hay montones de piedras; protección civil destruyó la roca y apiló las pequeñas rocas resultantes para dar contrapeso al muro.

La pantalla de la televisión familiar quedó inservible; el lavadero fracturado, la estructura de la cama donde descansaba Luis junto a su pequeño hijo quedó destruida. 

Cuando se mudaron, los 11 integrantes de la familia pudieron llevarse lo básico: un refri, la estufa y un comedor. Las habitaciones lucen casi vacías, con algunas pertenencias esparcidas, como un eco de la prisa y el temor con el que sus habitantes salieron de inmediato.

Los estragos que dejó la caída de una roca sobre al casa de la familia Olvera / FOTOS: Mercedes Martínez 

Desde hace tres meses, la familia Olvera paga 3 mil 500 pesos de renta, a unos 15 minutos de su casa, en una zona más segura. El problema, cuenta Luis, es que es un gasto que no tenían contemplado, y que después de tres meses se hace insostenible, por lo que la posibilidad de volver de repente se asoma. Además, todavía deben pagar los servicios de la vivienda ubicada en la calle Alpino Bulpino.

Sí se ha discutido si vamos a regresar. Nosotros pensábamos volver cuando terminaran las lluvias, porque estar rentando todo el tiempo es muy difícil. En su momento pedimos a Protección Civil la reubicación, pero nos dijeron que ellos no podían tratar eso. Sí nos dijeron: se van de aquí y desalojan la vivienda, o se quedan pero ya es bajo su propio riesgo”, relata Luis, quien es trabajador de jornadas diarias de 12 horas en una fábrica de aluminio en la parte baja de la zona.

Hemos asistido a la Casa de Cultura, pero hasta ahorita se han enfocado en la zona de desastre (Segunda Sección); es comprensible. Por ahora solo nos han dicho que esperemos. Comprendemos que estén dando mayor atención hacia allá, pero ojalá y voltearan a ver hacia acá, porque todos estamos en riesgo y que no esperen a que pase una desgracia”, pide el joven a las autoridades.

Realmente aquí nadie tiene a dónde ir, que yo sepa nadie de mis vecinos ha deshabilitado… como el daño solo fue en mi casa, los vecinos no se han movido”.

Cada día, los integrantes de la familia Olvera se turnan para acudir a la casa incrustada en el Cerro del Chiquihuite para hacer limpieza, alimentar a algunas de las mascotas que se quedaron; y por seguridad, para evitar el robo de sus pertenencias y la invasión de su propiedad.

Se recomienda resguardarse en una zona que sea segura: Dictamen de Protección Civil

Además de confirmar el “riesgo inminente” a través del oficio CMPM/0645/2021, Protección Civil de Tlalnepantla enlistó una serie de recomendaciones, entre ellas: no habitar la propiedad, a menos que lo haga bajo su propia responsabilidad.

Se recomienda desalojar toda la vivienda y resguardarse en otro lugar sin riesgo, lejos del talud y que sea seguro”; aunque no específica el lugar al que podría ir la familia.

En caso de no atender las recomendaciones anteriores, se debe sustituir el muro y colocar castillos que refuercen la estructura”, dice el Dictamen.

 

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En este documento, Protección Civil revela de forma directa que existen más rocas inestables en la zona y por ello recomienda: “limpiar y estabilizar varias rocas del Talud que pueden rodar y generar peligro y daños a la comunidad cercana“.

Finalmente, en el documento se lee: “Al gobierno del Estado de México y a la Coordinación General de Protección Civil estatal se le solicitará la reparación de dicho muro y la revisión completa a lo largo de la colonia Lázaro Cárdenas en sus tres secciones“.

Tres meses después de la emisión de este dictamen, un desgaje del Cerro Chiquihuite en la segunda sección sepultó a varias personas y acabó con la vida de dos mujeres, una niña y un niño.

 

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Las rocas inestables en las cercanías de la la Primera Sección de la colonia Lázaro Cárdenas, en las faldas del Chiquihuite / FOTOS: Mercedes Martínez 

Rocas inestables en la cima del Chiquihuite

Tal como lo señala el dictamen, Luis ha corroborado por sí mismo la existencia de estas rocas inestables.

Acá arriba hay rocas que nada más están sostenidas con la tierra porque ya están desprendidas del cerro, ya con cualquier temblor o un movimiento se vienen para abajo, y sí son piedras de grandes dimensiones”.

Ahora la familia de Luis espera que los apoyos de vivienda y la atención de las autoridades también alcance a llegar a los vecinos de la Primera Sección de la colonia Lázaro Cárdenas, Tlalnepantla, en las faldas del Chiquihuite.