Inicia credencialización del Servicio Universal de Salud en Edomex mientras hospitales operan al límite

El modelo IMSS-Bienestar busca integrar a millones de personas sin seguridad social al sistema público. En el oriente del Estado de México, protestas por suspensión de hemodiálisis y falta de insumos revelan el reto operativo de ampliar cobertura sin fortalecer capacidad instalada

Este lunes 2 de marzo comienza en el Estado de México la credencialización del Servicio Universal de Salud, pieza central del modelo federal IMSS-Bienestar, cuyo objetivo es garantizar atención médica gratuita a la población sin seguridad social.

La jornada se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2026 y pretende ordenar el padrón de usuarios, facilitar la referencia entre unidades, consolidar la digitalización de expedientes clínicos y asegurar acceso a consultas generales, especialidades, hospitalización, cirugías, estudios diagnósticos y medicamentos sin costo directo.

En términos administrativos, la credencialización no crea un nuevo derecho, pero sí busca estructurar la demanda bajo un mismo sistema operativo federal.

En términos operativos, el desafío es mayor.

La presión demográfica

El Estado de México es la entidad más poblada del país, con más de 17 millones de habitantes. De acuerdo con estimaciones del CONEVAL y datos federales previos a la consolidación del modelo IMSS-Bienestar, varios millones de mexiquenses carecen de afiliación formal al IMSS o ISSSTE.

El oriente mexiquense —Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Valle de Chalco, Chalco, Texcoco— concentra alta densidad poblacional, movilidad laboral informal y una demanda estructural elevada de servicios públicos.

Ahí es donde la semana pasada estalló la inconformidad.

Hemodiálisis suspendida

El 28 de febrero, familiares de pacientes con insuficiencia renal protestaron frente al Hospital General Guadalupe Victoria, en Texcoco, tras la suspensión temporal de sesiones de hemodiálisis. Reportes locales señalaron que alrededor de 40 pacientes resultaron afectados.

Un día antes, el 27 de febrero, familiares de pacientes del Hospital General Pedro López, en Ixtapaluca, bloquearon la caseta de San Marcos Huixtoco, en Chalco, sobre la autopista México-Puebla. Levantaron las plumas de cobro para exigir la reanudación del servicio.

La hemodiálisis no es un procedimiento electivo. Es vital. Los pacientes requieren varias sesiones por semana. Una interrupción prolongada puede generar complicaciones graves.

IMSS-Bienestar reconoció dificultades relacionadas con insumos específicos y señaló que se implementaban reprogramaciones y referencias a otras unidades. También atribuyó el problema a la cadena de suministro de la empresa proveedora.

Más allá del señalamiento contractual, el episodio exhibe una vulnerabilidad estructural: cuando el sistema depende de insumos críticos externalizados, cualquier ruptura logística impacta directamente en la atención.

No es un hospital, es una región

Las protestas no se limitaron a Texcoco e Ixtapaluca. En Nezahualcóyotl, familiares denunciaron cancelaciones temporales en tratamientos renales. En municipios de la región de los volcanes, usuarios han señalado saturación en urgencias, demoras en especialidades y escasez de personal.

En varios casos, ambulancias han tenido que buscar otras unidades por falta de capacidad inmediata.Cuando eso ocurre de manera aislada, es contingencia.
Cuando se repite en distintos municipios, es síntoma.

La paradoja operativa

La credencialización del Servicio Universal de Salud tiene metas claras:

  • Identificar formalmente a la población sin seguridad social.
  • Consolidar un padrón único nacional.
  • Facilitar interoperabilidad de expedientes.
  • Reducir discrecionalidad en el acceso.
  • Aumentar cobertura efectiva.

El problema no es el diseño normativo.

El problema es la sincronización.

Ampliar padrón significa, en términos prácticos, mayor demanda potencial organizada bajo un mismo esquema. Si la capacidad instalada —médicos, enfermeras, especialistas, equipos, mantenimiento, contratos de insumos— no crece en proporción, la presión se incrementa.

La salud pública no colapsa por decreto. Se desgasta por acumulación.

El riesgo político y técnico

El modelo IMSS-Bienestar representa la apuesta federal por sustituir esquemas fragmentados y centralizar la operación en hospitales transferidos de los estados a la federación.

En el Estado de México, la consolidación del modelo ocurre en paralelo con tensiones visibles en unidades hospitalarias del oriente.

El riesgo no es administrativo. Es de confianza.

Si la población percibe que el sistema amplía registro sin resolver carencias materiales, la credencialización puede interpretarse como expansión burocrática antes que como fortalecimiento clínico.

El punto crítico

Registrar es necesario.
Ordenar padrón es indispensable.
Digitalizar expedientes es modernización.

Pero en hospitales con saturación estructural, la pregunta es operativa:

¿Puede crecer la cobertura sin crecer la capacidad?

La respuesta no se mide en formatos de registro.
Se mide en insumos disponibles, en personal suficiente y en servicios que no se suspenden.

El Servicio Universal de Salud arranca formalmente en el Estado de México el 2 de marzo.

El éxito del modelo dependerá menos de cuántas credenciales se entreguen y más de cuántas sesiones no vuelvan a suspenderse.

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