El puente peatonal ubicado en la zona conocida como Caseta Vieja, sobre la autopista México–Puebla, se ha convertido en un foco de conflicto social tras años de fallas estructurales, bloqueos vecinales y una solución que, hasta ahora, se mantiene como provisional pese a la promesa de una infraestructura definitiva.
Este cruce conecta a habitantes de Valle de Chalco e Ixtapaluca en uno de los puntos de mayor tránsito peatonal del oriente del Estado de México. En el sitio existió un puente peatonal fijo que operó durante más de una década; sin embargo, fue retirado en el contexto de obras vinculadas al Trolebús Chalco–Santa Martha y la reconfiguración de la autopista México–Puebla.
Tras el retiro de la estructura original, durante aproximadamente entre 8 meses y un año, entre 2024 y principios de 2025, la zona quedó sin un cruce seguro. En ese periodo, peatones cruzaban directamente entre carriles de alta velocidad o caminaban largas distancias para encontrar alternativas.




Aunque el trazo del sistema atraviesa la zona de Caseta Vieja, el proyecto no contempla una estación en este punto, lo que mantiene la presión sobre el cruce peatonal. Desde antes de la puesta en operación en mayo de 2025, vecinos realizaron manifestaciones para exigir una parada en la zona, al considerar que se trata de un punto estratégico de conexión entre Valle de Chalco e Ixtapaluca.
Las protestas escalaron el 13 de agosto de 2025, cuando habitantes de Ixtapaluca, Valle de Chalco y Chalco bloquearon la autopista México–Puebla y el carril confinado del trolebús. Los inconformes señalaron que las estaciones más cercanas se ubican a más de dos kilómetros de distancia, lo que obliga a recorrer largos trayectos y concentra el flujo de peatones en Caseta Vieja, donde el paso depende de un puente provisional que ha presentado fallas constantes.
Durante 2024 y el primer trimestre de 2025, vecinos realizaron manifestaciones, cierres parciales y bloqueos de la autopista México–Puebla para exigir una solución.




El punto más visible ocurrió el 26 de marzo de 2025, cuando habitantes bloquearon la vialidad a la altura de Caseta Vieja.
A lo largo de 2025 se registraron al menos cuatro bloqueos, uno de ellos en agosto, en los que los vecinos denunciaron promesas incumplidas y exigieron la construcción de un puente definitivo. Ese mismo año, en mayo, autoridades informaron que se construiría una nueva estructura peatonal en la zona; sin embargo, hasta la fecha no hay avances visibles.
Instalación de puente provisional
Ante la presión, fue instalado un puente peatonal provisional. Desde su colocación, la estructura presentó deficiencias. A lo largo de 2025, usuarios denunciaron movimientos, desgaste en uniones y condiciones que generaban desconfianza para su uso.
Las inconformidades continuaron durante ese mismo año mediante protestas y bloqueos esporádicos, al considerar que la solución no atendía el problema de fondo.
El conflicto se agravó a finales de marzo de 2026, cuando el puente fue vandalizado y desmantelado parcialmente. Fueron robadas alrededor de 60 piezas metálicas, lo que comprometió su estabilidad y obligó a cerrar completamente el paso peatonal.




El puente permaneció cerrado durante seis días, periodo en el que los peatones volvieron a arriesgarse cruzando la autopista o recorriendo largas distancias.
Durante ese cierre, vecinos amagaron con realizar nuevas movilizaciones; sin embargo, desistieron luego de que autoridades se comprometieron a reabrir el paso.
Fue en los primeros días de abril de 2026 cuando se realizaron trabajos de rehabilitación durante aproximadamente una semana, con reposición de piezas y refuerzos mediante soldadura.
Qué dicen las autoridades
Tras la rehabilitación, la regidora Rocío Guzmán Suárez difundió que gestionó la atención a la demanda ciudadana y la intervención del puente, y señaló que el presidente municipal Felipe Arvizu autorizó recursos para estos trabajos; sin embargo, habitantes niegan dicha intervención
Pese a su reapertura, habitantes advierten que el puente continúa en malas condiciones, con materiales sueltos, problemas de accesibilidad y una estructura que consideran insegura para el tránsito diario, por lo que exigen la construcción de un puente peatonal fijo, seguro y funcional

Caseta Vieja es un punto estratégico donde confluyen rutas de transporte público hacia la Ciudad de México, principalmente con destino a Boulevard Puerto Aéreo y San Lázaro, lo que lo convierte en un paso indispensable para cientos de personas diariamente.
Además de los problemas estructurales, vecinos han señalado condiciones de inseguridad en la zona, particularmente durante la noche, así como deficiencias en alumbrado público.


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