¿Qué fue lo que nos estalló en Coatzacoalcos?

Como todo mundo tiene presente, hace unos días ocurrió un siniestro en el complejo petroquímico de Pajaritos, ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz, en el que perdieron la vida más de treinta trabajadores y muchos más resultaron heridos. En un principio la atención se puso en Pemex, pensando en que era tal empresa la que había sufrido el percance y que sus trabajadores eran las víctimas. Luego se supo que no, que en ese complejo petroquímico hay varias plantas y que algunas de ellas no pertenecen a Pemex. En donde ocurrió la explosión es la planta de monómero de cloruro de vinilo
abril 29, 2016

Como todo mundo tiene presente, hace unos días ocurrió un siniestro en el complejo petroquímico de Pajaritos, ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz, en el que perdieron la vida más de treinta trabajadores y muchos más resultaron heridos. En un principio la atención se puso en Pemex, pensando en que era tal empresa la que había sufrido el percance y que sus trabajadores eran las víctimas. Luego se supo que no, que en ese complejo petroquímico hay varias plantas y que algunas de ellas no pertenecen a Pemex. En donde ocurrió la explosión es la planta de monómero de cloruro de vinilo y actualmente está a cargo de una empresa que se llama Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV); los socios de esa empresa son Pemex y Mexichem; esta última es socio mayoritario.

Lo que quedó revelado tras el fatal evento es que los trabajadores muertos y heridos no trabajaban ni para Pemex, ni para Mexichem y ni siquiera para PMV, sino para otras empresas contratadas para hacer los trabajos de renovación de la planta. Incluso el director de Mexichem aseguró en varias entrevistas que algunos eran trabajadores de empresas contratadas por los contratistas. ¿Qué es todo esto?

Específicamente es la muestra del modo en que los esquemas de trabajo actual –no solo en nuestro país- se han transformado para dar paso a los mecanismos de outsourcing (subcontratación o externalización) que, entre otras cosas, contribuyen a la precarización del trabajo. Funciona así: una empresa, para evitar tener una plantilla grande de empleados, generando antigüedad, ganando derechos y quizá organizándose en sindicatos que le exijan condiciones de trabajo específicas, lo que hace es contratar a otra empresa para hacer los trabajos; esta última suele contar con los servicios de gente que labora con base en contratos temporales, con pocas o nulas prestaciones, por honorarios, cambiando rápidamente de una empresa a otra y son contratados, a veces, por un tercero, que no es para quien terminan trabajando.

Esta es, en buena medida, la razón por la cual, en el caso específico del siniestro en la petroquímica de Pajaritos, ni Pemex ni Mexichem sabían quienes habían fallecido. Es una perfecta imagen del anonimato, inestabilidad e inseguridad en la que se trabaja hoy. Y, lo peor: la gente que trabaja así termina por adaptar sus expectativas de vida a tales condiciones. Como lo dice Guy Standing, investigador de la Universidad de Londres y autor del polémico libro El precariado, se trata de “una pérdida de control sobre el propio tiempo y sobre el desarrollo y uso de las capacidades propias”.

Así es: los jóvenes que se incorporan cada día al mercado laboral tienen que vérselas con un entorno en donde se les suele ofrecer un trabajo que no justiprecia su formación, que no les ofrece continuidad laboral ni posibilidades de identidad profesional, que les exige mucho trabajo no asalariado (como el trabajo de andar buscando empleo), que básicamente les ofrece salarios y no la parte integral del sueldo que solía estar constituido por prestaciones.

Cuando se nos suele hablar de la flexibilidad laboral y de las reformas estructurales que la apuntalan, debemos tener presente que se trata de generar condiciones para que el proceso de ganarse la vida tenga como norma la inestabilidad e inseguridad. Ello, inevitablemente se convierte en factor condicionante de nuestros planes de vida y de nuestras acciones cotidianas: es muy difícil hacer planes a mediano y largo plazo en un entorno tan volátil. Eso es lo que nos estalló en Coatzacoalcos: la expresión de una realidad laboral cada vez más difícil de gestionar porque está echa de inseguridad, inestabilidad e incertidumbre.

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