¿Qué le pasó al mar Aral?

Alguna vez el mar de Aral, ubicado en el Asia Central, fue considerado el cuarto lago más grande del mundo.  Hoy es un desierto.  El satélite Terra de la NASA envió imágenes en las que se aprecia tierra seca y yerta donde antes había vida.  El mar de Aral ha pasado los últimos 54 años secándose.    En los 60, el agua de los grandes ríos  que alimentaban el mar Aral -el de la región Syr Darya y el Amu Darya- fue desviada para regar millones de hectáreas productoras de algodón y otros cultivos, después de un proyecto emprendido por
octubre 12, 2014

Alguna vez el mar de Aral, ubicado en el Asia Central, fue considerado el cuarto lago más grande del mundo.  Hoy es un desierto.  El satélite Terra de la NASA envió imágenes en las que se aprecia tierra seca y yerta donde antes había vida.  El mar de Aral ha pasado los últimos 54 años secándose. 

 

En los 60, el agua de los grandes ríos  que alimentaban el mar Aral -el de la región Syr Darya y el Amu Darya- fue desviada para regar millones de hectáreas productoras de algodón y otros cultivos, después de un proyecto emprendido por la Unión Soviética para abastecer las áridas planicies de Kazajstán, Uzbekistán y Turkmenistán.  El desierto floreció en ese entonces, pero a expensas del lago.  La tragedia actual empezó con un ritmo de reducción, en el nivel del lago, de 20 centímetros por año, entre 1961 y 1970; para los ochenta del siglo XX la reducción avanzaba cuatro veces más rápido: entre 80 y 90 centímetros anuales.  Para 1987 la disminución de las aguas dividió el lago en dos volúmenes de agua separados: Aral Norte y Aral Sur.

 

La NASA ha documentado con imágenes satelitales los cambios sufridos en la zona los últimos 14 años.  El mar Aral se ha secado poco a poco.  El proceso que lo ha llevado a desaparecer formó parte de los muchos elementos que terminaron por desaparecerlo.  "La pérdida de agua hizo inviernos más fríos y veranos más cálidos y secos. El daño alcanzó su punto máximo este año, cuando el lóbulo oriental del mar de Aral Sur ?que en realidad era el centro del lago original? se secó completamente", informa la NASA.  De hecho, en 2014 hubo menos lluvia y nieve en las montañas lejanas, factor que redujo considerablemente el flujo de agua del río Amu Darya.

 

La desaparición del mar Aral, como todas las tragedias ambientales, también se traduce en una tragedia humana.  Las comunidades de la región que antes se dedicaban a la pesca y la agricultura ahora sufren desempleo y hambre.  Peor aún, conforme el lago se secó la concentración de sal, además de la contaminación con fertilizantes y pesticidas, afectó la calidad del agua.  Ahora, desde el terreno desértico que antes ocupaba el lago, el viento lleva a las comunidades, ya de por sí afectadas, polvo contaminado con productos químicos agrícolas que se convierten en un peligro para la salud pública.  Podríamos apostar que en poco tiempo la migración de los habitantes de las zonas cercanas al mar Aral nos mostrará otra de las caras de estas tragedias ambientales.

 

Desviar ríos y colocar diques en los cuerpos de agua da a muchos la posibilidad de prosperar económicamente.  Sin embargo, hacerlo sin prudencia, sin medida, sin cuidar el delicado equilibrio de los factores ambientales, termina por generar tragedias en los territorios afectados.  Hace cuatro décadas un desierto floreció a costa del cuarto lago más grande del mundo.  Hoy en lugar del lago, hay un desierto.  Ahora habrá dos desiertos.  Y mucha más gente con problemas económicos en un mundo ya de por sí con grandes dificultades para crecer y disminuir las enormes desigualdades entre las regiones.

 

[email protected]  

@10aRegiduriaTol    

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos