La justificación oficial para bombardear Irán se desmorona desde adentro. Joe Kent, exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC), quien renunció esta semana por sus profundas preocupaciones sobre la guerra, afirmó que ninguna información de inteligencia sugería que Irán estuviera desarrollando armas nucleares.
Lo dijo en entrevista con Tucker Carlson la noche del miércoles. Y lo dijo quien lo sabe: el hombre que encabezaba la agencia responsable de detectar exactamente ese tipo de amenazas.
Mientras tanto, los bombardeos continúan. Y la población civil iraní sigue pagando el precio de una decisión que, según el propio aparato de inteligencia estadounidense, nunca tuvo sustento real.
Un pequeño círculo decidió la guerra por todos
Kent aseguró que el presidente Trump se apoyó en las recomendaciones de un círculo reducido de asesores para ordenar los ataques, iniciados el 28 de febrero, e indicó que Israel presionó para que Trump actuara a pesar de que, en su evaluación, Irán no representaba una amenaza inminente para Estados Unidos.
Las voces críticas dentro del propio gobierno fueron silenciadas. «A un buen número de los principales responsables de la toma de decisiones no se les permitió acudir y expresar su opinión ante el presidente», reveló Kent.

Es decir: quienes tenían dudas fueron apartados. Quienes avalaron la guerra, escuchados.
«No puedo tener la conciencia tranquila siendo parte de esto»
Kent, veterano de 11 misiones de combate como Boina Verde y exagente de la CIA, no es un pacifista ni un crítico del establishment por principio. Es alguien que conoce la maquinaria desde adentro, y aun así eligió salir. «Conozco este camino en el que estamos y no funciona», dijo. «No puedo tener la conciencia tranquila siendo parte de esto.»
La Casa Blanca ataca al mensajero
La respuesta oficial fue predecible: descalificar. La secretaria de prensa Karoline Leavitt acusó a Kent de hacer «muchas afirmaciones falsas», mientras Trump sentenció: «Es bueno que se haya ido».
Ninguno refutó con evidencia. Solo con autoridad.

La pregunta que no puede ignorarse
Si el propio director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos dice que Irán no tenía capacidad nuclear, y que a los funcionarios con dudas se les impidió hablar con el presidente, la pregunta es inevitable: ¿en nombre de qué se está haciendo esta guerra?
La historia ya conoce ese patrón. Las armas de destrucción masiva de Iraq que nunca existieron. Los pretextos fabricados. Las poblaciones devastadas. Y años después, siempre, la confesión de que todo fue mentira.
Solo que esta vez la confesión llegó antes de que terminara la guerra.


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