La población en situación de pobreza en el Estado de México pasó de 7 millones 427 mil personas en 2022 a 5 millones 530 mil en 2024. La diferencia es de casi 1.9 millones. En el mismo periodo, la población en pobreza extrema disminuyó en alrededor de 375 mil personas, de acuerdo con los datos del INEGI.
¿Qué cambió en esos dos años? Las cifras muestran dos movimientos: los hogares recibieron más ingresos y se redujeron las carencias en alimentación, salud, educación, seguridad social y vivienda. El resultado permite explicar la mejoría, aunque no atribuirla por completo a un solo programa o gobierno.

¿Qué significa salir de la pobreza?
La medición considera el ingreso y seis derechos sociales. Una persona se encuentra en pobreza cuando sus recursos son insuficientes para cubrir la canasta alimentaria y otras necesidades, y además presenta al menos una carencia social.
Por eso, superar esa condición no significa necesariamente haber resuelto todos los problemas del hogar. Una familia puede mejorar sus ingresos y todavía enfrentar dificultades para acceder a servicios de salud, seguridad social o una vivienda adecuada.
¿Qué papel tuvo el trabajo?
Los ingresos por trabajo de los hogares mexiquenses aumentaron 18.3 % en términos reales entre 2022 y 2024. El promedio trimestral pasó de 42 mil 987 a 50 mil 860 pesos, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares.
El crecimiento fue de 15.4 % en las remuneraciones por trabajo subordinado y de 36 % en los ingresos por trabajo independiente. Al estar expresadas en pesos de 2024, estas variaciones ya descuentan la inflación.
Esto muestra que el trabajo aportó más recursos a los hogares. No significa que todos los trabajadores recibieran el mismo aumento: son promedios que reúnen situaciones distintas.

¿También influyeron los apoyos sociales?
Los beneficios provenientes de programas gubernamentales aumentaron 45.5 % en términos reales. Su promedio trimestral por hogar pasó de mil 691 a 2 mil 461 pesos.
Aunque crecieron proporcionalmente más que los ingresos laborales, estos últimos siguieron siendo la principal fuente de recursos: representaron 68.6 % del ingreso corriente de los hogares en 2024.
La lectura es que trabajo y apoyos se complementaron. La encuesta registra beneficios gubernamentales en conjunto; estas cifras no permiten separar cuánto aportó cada programa federal o estatal a la reducción de pobreza.
¿Qué mejoró además del ingreso?
La carencia alimentaria tuvo la mayor reducción: pasó de 20.3 % a 14.6 % de la población. También disminuyeron las carencias por acceso a salud y seguridad social.
Hubo avances en educación y vivienda. El rezago educativo bajó de 16.3 % a 14.4 %; la carencia por calidad y espacios de la vivienda, de 6.6 % a 5.6 %; y la de servicios básicos, de 9.5 % a 8.4 %.
Estos cambios describen una mejoría más amplia que recibir dinero: menos personas presentaron dificultades en derechos básicos. Los indicadores, sin embargo, no identifican por sí solos qué intervención produjo cada avance.

¿Toda la reducción corresponde al gobierno de Delfina Gómez?
El periodo medido va de 2022 a 2024 y comienza antes de su administración. Además, en los ingresos y las condiciones de vida intervienen salarios, actividad económica, programas de distintos gobiernos y servicios públicos.
Los datos permiten afirmar que mejoraron los ingresos y disminuyeron las carencias. Para asignar una parte precisa de la reducción a Mujeres con Bienestar o a cualquier otro programa se necesita una evaluación de impacto.
¿Qué falta por resolver?
En 2024 todavía había 5.5 millones de mexiquenses en pobreza. Además, 31.2 % de la población tenía ingresos por encima de la línea de pobreza, pero conservaba una o más carencias sociales, frente a 23.4 % en 2022.
La reducción representa un avance importante. El reto es sostener los ingresos y ampliar el acceso a servicios para que superar la pobreza también se traduzca en mayor seguridad económica para las familias.


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