• ¿Cuánto dinero hace falta para que nadie pregunte de dónde salió?
  • ¿Higinio quiere gobernar o cobrarse una deuda?
  • ¿Qué culpa tiene Iraí en los intereses de Fernando?
  • ¿Quién cobra por la angustia de los pacientes de hemodiálisis?
  • ¿Quién ganó con la compra del Black Hawk y quién tendrá que responder?

¿También compraron nuestro olvido?

Hay gobiernos que dejan pasar los días como quien espera que se disipe un mal olor. La compra del Black Hawk sigue pendiente de una explicación completa, pero quizá sus responsables confían en que ya nos entretenga otro escándalo. El helicóptero tuvo presentación, fotografías y discursos. Para las cuentas no hubo ceremonia. ¿También habrán calculado cuánto tarda en olvidar un mexiquense?

A) Se anunciaron 170 millones de pesos por la aeronave, el equipamiento y otros conceptos. Falta conocer cuánto costó cada cosa. Una compra pública debería poder explicarse con sus papeles sobre la mesa. ¿Por qué ha resultado más fácil enseñar el helicóptero que la factura? ¿Qué tiene ese desglose que sigue sin merecer una explicación pública?

B) Los documentos publicados por AD colocan a GS3 en la ruta comercial del aparato; cuánto recibió cada participante sigue sin esclarecerse. ¿Quién hizo, si lo hubo, el negocio de su vida? ¿Cuánto cobró quien lo vendió, cuánto obtuvo quien intervino y quién decidió que esas cantidades eran convenientes para los mexiquenses?

C) En septiembre, la Secretaría de Seguridad informó de 16 vuelos operativos. Bien por las misiones que hayan servido para proteger a la población. Pero hasta un helicóptero comprado mediante una operación irregular podría volar y cumplir su cometido. ¿Por qué presentar sus servicios como respuesta a las dudas sobre su compra? ¿Esperan que miremos al cielo mientras alguien guarda los recibos?

D) Una operación con este tufo exige explicaciones y, si se acreditan irregularidades, responsabilidades. ¿Qué tiene que decir Cristóbal Castañeda sobre lo que autorizó y recibió su dependencia? ¿Quién firmó, quién revisó y quién pagó? ¿O al final aparecerá un funcionario menor con la sorprendente capacidad de haber decidido todo aquello que sus superiores celebraron?

E) Los mexiquenses ya pagaron. Falta saber si alguien tendrá que responder por lo que hizo con ese dinero. ¿Cuántas semanas de silencio necesitan para dar el asunto por enterrado? ¿Y quién se sentirá autorizado a repetir el negocio si descubre que, además del helicóptero, también pudo comprar nuestro olvido?


¿Quién cobra por la angustia?

Quien depende de una hemodiálisis tiene poco tiempo para esperar y mucho miedo que otros pueden aprovechar. Esa necesidad puede dar fuerza a un reclamo legítimo y también tentar a quienes buscan defender un contrato o golpear a un gobierno. El enfermo necesita su tratamiento; alrededor de él puede haber quienes necesiten otra cosa. ¿Quién está haciendo qué en las protestas del Estado de México?

A) IMSS-Bienestar ha reconocido fallas y las atribuye a Mantenimiento de Equipo Médico BITA, S.A. de C.V., su proveedora. El problema existe incluso en la explicación institucional. ¿Cuántas sesiones se suspendieron, quiénes quedaron sin atención y qué respuesta recibieron? ¿Cómo podría alguien despachar estas protestas como manipulación sin esclarecer primero lo que padecieron los enfermos?

B) Una protesta legítima también puede atraer oportunistas. ¿Quién convoca, quién organiza y quién habla en nombre de los pacientes? ¿Las decisiones las toman los afectados o alguien pretende conducir su desesperación hacia una disputa de contratos o una cuenta política? ¿Qué permite distinguir a quien acompaña a las familias de quien encuentra en ellas una fuerza de presión?

C) BITA tiene una contratación para 2026 con un monto máximo de 60 millones 159 mil 320 pesos, mediante adjudicación directa. ¿Quiénes son sus propietarios, qué capacidad acreditaron y quién vigiló el cumplimiento? ¿Existe alguna relación documentada con grupos políticos o redes de proveedores? ¿Quién está dispuesto a mostrar contratos, pagos y registros societarios para que dejemos de discutir entre versiones interesadas?

D) La institución sostiene que pagó y que el proveedor incumplió. ¿Quién comprobó que los insumos llegaran y las máquinas funcionaran? ¿Cómo permitieron que una diferencia administrativa terminara en un paciente sin tratamiento? ¿Qué sanciones se aplicaron y qué alternativa efectiva se ofreció antes de que las familias tuvieran que bloquear una carretera?

E) Si alguien promueve las movilizaciones para defender un negocio, ¿por qué necesita enfermos angustiados para negociar? Si alguna autoridad invoca intereses ocultos para eludir sus fallas, ¿qué pretende esconder detrás de esa explicación? ¿Quién quiere que el sufrimiento termine y quién necesita que dure lo suficiente para cobrarlo?


¿Qué culpa tiene Iraí?

El poder también puede convertirse en patrimonio conyugal: uno gobierna y la otra aparece como posibilidad de sucesión. Pero el apellido compartido no garantiza que se hereden solamente los votos; también puede transmitir agravios. Iraí Albarrán tiene derecho a una trayectoria propia. La duda es cuánto espacio le dejan los intereses de Fernando Flores y cuánto está dispuesta ella a reclamar.

A) Ser esposa del alcalde no la hace responsable de sus decisiones. Tampoco bastaría una candidatura para volverla ajena al proyecto que él quisiera prolongar. ¿Qué propone Iraí por cuenta propia y en qué estaría dispuesta a disentir de Fernando? ¿Cómo distinguir una aspiración suya de una sucesión diseñada para conservar el mando en casa?

B) Cuando una administración acumula rechazo, promover a la esposa puede trasladarle una carga que no le corresponde. ¿Fernando cree que Iraí puede superar sus negativos o supone que cambiar el nombre en la boleta será suficiente? ¿La impulsa porque confía en ella o porque necesita conservar, a través de ella, lo que perdería al terminar su mandato?

C) La frontera entre acompañar al marido y participar de sus intereses se vuelve política cuando aparece la posibilidad de gobernar. ¿Iraí está siendo arrastrada por una ambición ajena o comparte el propósito de mantener el poder? ¿Puede decir que no? ¿Y quiénes ven en su eventual candidatura una oportunidad para conservar contratos, posiciones o acceso al Ayuntamiento?

D) Si fuera candidata y ganara, ¿quién tomaría las decisiones difíciles: ella o el alcalde saliente? ¿Podría revisar la administración de Fernando, relevar a sus colaboradores y corregir sus decisiones aunque eso provocara una disputa familiar? ¿Qué haría cuando su obligación con Metepec entrara en conflicto con los intereses de su esposo?

E) Si perdiera, ¿Fernando aceptaría que los ciudadanos también pueden cerrar la puerta a una sucesión familiar? ¿Iraí tendría margen para construir después su propio camino o cargaría además con la culpa de la derrota? ¿Hasta dónde se puede empujar a la propia esposa con tal de no soltar el poder?


¿Higinio quiere gobernar o cobrarse una deuda?

Hay políticos que aceptan cualquier autoridad mientras puedan sentir que está en deuda con ellos. La dificultad comienza cuando quien recibió su apoyo gobierna con voluntad propia. En la relación de Higinio Martínez con Delfina Gómez, ¿cuánto pesa una diferencia política y cuánto la resistencia del antiguo jefe a reconocer que la gobernadora ya no necesita pedirle permiso?

A) Haber contribuido a una trayectoria no concede derechos sobre ella. ¿Qué le resulta tan difícil reconocer a Higinio de la autoridad de Delfina? ¿Considera que el gobierno está equivocado o que se equivocó al dejar de consultarlo? ¿Su inconformidad nace de lo que ocurre en el Estado de México o del lugar que él dejó de ocupar en las decisiones?

B) Higinio recibió en el Senado a Nancy Nápoles, alcaldesa de Tenancingo vinculada a proceso por secuestro simulado, quien conserva su presunción de inocencia. La visita fue difundida por ella misma. Una amistad puede explicar el encuentro; la exhibición pública merece otra lectura. ¿A quién querían mostrarle que Nancy tiene abiertas esas puertas? ¿A sus vecinos, a Morena, a la gobernadora o a quienes llevan su asunto judicial?

C) Una fotografía no cambia un expediente, pero puede intentar cambiar la percepción de quien lo enfrenta. ¿Higinio quiso acompañar a una amiga o hacer sentir el peso de su cargo? ¿Calculó que el respaldo ayudaría a Nancy, o terminó exponiéndola más al sugerir que necesita protección política? ¿Qué gana una alcaldesa bajo proceso cuando su defensa comienza a parecer una demostración de influencias?

D) Las diferencias con López Obrador también pueden examinarse sin convertir toda crítica en rencor. La pregunta es qué las mueve. ¿Higinio está revisando decisiones políticas o ajustando cuentas por la candidatura que no obtuvo? ¿Puede reconocer razones en quienes prefirieron a Delfina, o necesita imaginar una injusticia para seguir considerándose el gobernante que el Estado de México le debe?

E) El poder puede volver torpe al inteligente cuando lo convence de que sus deseos son derechos. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Higinio para mandar en el Estado de México? ¿Qué estaría dispuesto a deteriorar en el camino? Y si para recuperar su lugar necesita debilitar a quienes ayudó a llegar, ¿qué queda de aquel proyecto colectivo, aparte de su nombre en la puerta?


¿La decencia viene incluida en la escritura?

Una residencia, un automóvil caro y un antiguo cargo público pueden bastar para que alguien sea considerado «gente bien». La detención en La Providencia, Metepec, de un exsecretario de Finanzas de Michoacán, su esposa, dos hijos y un escolta, vinculados a proceso por presunta extorsión, deja una pregunta incómoda. Conservan su presunción de inocencia. ¿Quién les había concedido, además, una presunción de respetabilidad?

A) Basta decir dónde vive alguien para que aparezcan el respeto y las deferencias. ¿Qué sabían de esta familia quienes la consideraban respetable? ¿Conocían sus actividades o les bastaban la casa, los coches y el antecedente de haber administrado dinero público? ¿Desde cuándo una escritura sirve como carta de buena conducta?

B) Haber sido secretario de Finanzas acredita experiencia en el gobierno; el origen de una fortuna requiere otras pruebas. ¿Con qué ingresos se sostuvo ese nivel de vida y qué patrimonio puede justificarse documentalmente? ¿Cuánto procede de actividades lícitas y qué parte, si alguna, está bajo investigación? Millonarios vemos; declaraciones patrimoniales, no siempre.

C) Si se acredita la operación que describen las autoridades, habrá que explicar cómo pudo desarrollarse detrás de una fachada de respetabilidad. ¿El prestigio del antiguo cargo abrió puertas o desalentó preguntas? ¿Cuántos confunden conocer a funcionarios con ser honorable? ¿Y cuántos prefieren no averiguar demasiado mientras el vecino pague puntualmente su mantenimiento?

D) En un barrio popular, la sospecha puede adelantarse a la persona; en un fraccionamiento caro, suele llegar después del cateo. ¿Se revisa con el mismo rigor el origen del dinero a ambos lados de la caseta? ¿Qué investigan las autoridades cuando una fortuna compra inmuebles y gana acceso a los círculos de influencia? ¿O el escrutinio también necesita autorización del comité de residentes?

E) ¿Hay más pillos en La Providencia que en cualquier barrio popular? ¿Qué datos tenemos para saberlo y por qué el prejuicio nunca los necesita? ¿Por qué parece natural sospechar del pobre y de mal gusto preguntar de dónde salió el dinero del rico? ¿Cuánto hay que tener para que la sociedad deje de preguntar cómo se consiguió?

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos

Te recomendamos