- ¿Amistad, excesos o negocios en Metepec?;
- ¿Por qué tiembla el señor de las grúas?;
- ¿Renovación o reciclaje en Naucalpan?;
- ¿Y la mansión de Valle de Bravo, qué fue de ella?;
- ¿En qué etapa quedó la justicia contra Raymundo Martínez?
La memoria política es terca. Vuelve cuando se le quiere archivar y pregunta cuando se le pide silencio. En tiempos de cambio prometido, poder heredado e impunidad persistente, las dudas no son vicio: son método.
I
¿Amistad, excesos o negocios en Metepec?
En Metepec, la política no se ejerce: se convive. Se cena, se ríe, se confía… y luego se firma. El Ayuntamiento parece más un club privado donde la cercanía sustituye al mérito y la reputación se guarda en un cajón con llave.
¿Qué tipo de relación une a Fernando Flores con Luis Eduardo Rodríguez Levasseur: camaradería, complicidad o sociedad de conveniencia?
¿Para qué colocar al frente de la Dirección de Administración a un personaje cuya fama pública no es precisamente la de la pulcritud, sino la del bribón eficaz?
¿Cuántos “acuerdos” han transitado por esa dupla desde el poder municipal sin pasar por la luz pública ni por la vergüenza institucional?
¿En qué momento la confianza personal se convierte en licencia para usar el Ayuntamiento como extensión del interés privado?
¿Cómo se llama esa relación lasciva entre funcionarios cuando el cargo deja de ser función pública y pasa a ser coartada compartida?
II
¿Por qué tiembla el señor de las grúas?
Hay fortunas que no envejecen bien. Menos cuando nacieron en la política, crecieron en el gobierno y se reprodujeron en la penumbra de los negocios sucios. José Manzur, el célebre señor de las grúas, hoy parece más ocupado en defenderse que en disfrutar su éxito.

¿Por qué tiene a sus abogados tramitando amparos como si el tiempo se hubiera vuelto su enemigo?
¿A qué le teme realmente para mostrarse tan intranquilo después de años de caminar con holgura por el poder?
¿Qué hizo, firmó o permitió para pensar que la Fiscalía General de la República podría tocarle la puerta?
¿Desde cuándo el blindaje legal se volvió una urgencia y no una simple precaución?
¿Es cierto o falso que uno de sus socios en negocios oscuros, recientemente detenido, decidió hablar y cambiar silencio por supervivencia?
III
¿Renovación o reciclaje en Naucalpan?
La promesa del cambio suele descomponerse cuando llega a la caja y a la llave del agua. En Naucalpan, el joven alcalde que alguna vez encarnó la idea de renovación morenista parece haber optado por un elenco conocido, curtido y ampliamente cuestionado.
¿Cuáles fueron las razones reales para nombrar a la expriista Claudia Oyoque en la Tesorería municipal: experiencia técnica, acuerdo político o simple pragmatismo?
¿Por qué colocar al expanista Ricardo Gudiño al frente del Organismo de Agua Potable: afinidad ideológica, control financiero o manejo de un área históricamente rentable?
¿En qué momento una “joven promesa” decide echar mano de cuadros de la clase política tradicional que Morena juró combatir?
¿Se trata de gobernabilidad, de redes heredadas o de negocios que requieren operadores con colmillo probado?
¿Hasta dónde llega la autonomía del alcalde Isaac Montoya y dónde empiezan los compromisos que obligan a administrar con los de siempre?
IV
Y la mansión de Valle de Bravo, ¿qué fue de ella?
La memoria pública es incómoda, sobre todo, cuando se trata de propiedades, silencios y metrajes generosos. Valle de Bravo guarda secretos mejor que muchos archivos, pero algunos regresan cada temporada, como las casas de descanso y las preguntas sin responder.

Si la mantiene, ¿el Ayuntamiento morenista le cobra puntualmente el impuesto predial o también ahí hay discreción administrativa?
¿Cuánto paga al año por ese predio privilegiado y bajo qué avalúo fiscal se calcula su contribución?
¿Recibe todos los servicios públicos en tiempo y forma o goza del trato preferencial que suele acompañar a los millonarios con casa de descanso en el municipio?
¿Existe o no algún tipo de relación, contacto o cortesía política entre el conductor de Latinus y la alcaldesa Michelle Núñez?
V
¿En qué etapa quedó la justicia contra Raymundo Martínez?
La memoria terca tiene una virtud: no se cansa. En Toluca, el último alcalde priista parece haberse convertido en una figura suspendida entre el expediente y el olvido conveniente. El juicio avanza, dicen. La justicia llega, prometen. Mientras tanto, la realidad camina por otro carril.
¿En qué fase procesal se encuentra hoy el juicio en contra de Raymundo Martínez y por qué nadie parece tener prisa en explicarlo con claridad?
¿De quién recibe protección política o institucional para transitar este proceso con tanta calma?
¿Son jueces locales o federales quienes sostienen ese manto protector que lo mantiene lejos de consecuencias inmediatas?
¿Cómo es que, aún sujeto a juicio, goza de plena libertad y de una fortuna incalculable acumulada durante su paso por el poder municipal?
¿Estamos frente a uno de los casos de impunidad más groseros del nuevo régimen que prometió, precisamente, cambiar estas historias?

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