Juan Hugo de la Rosa García es un político formado en la izquierda territorial del Estado de México, con una trayectoria construida desde la administración pública local, la militancia partidista y el ejercicio del poder municipal en uno de los territorios más complejos del país: Nezahualcóyotl. No es un perfil técnico ni académico. Es, ante todo, un operador político con experiencia ejecutiva, moldeado en la gestión cotidiana del conflicto urbano.
Nacido en 1958 en Oaxaca, llegó siendo niño a la zona metropolitana del Valle de México y se estableció en Nezahualcóyotl, municipio que marcaría de manera definitiva su identidad personal y política.
En entrevistas, ha relatado una infancia atravesada por la precariedad económica y una familia numerosa. Estos elementos suelen aparecer como parte de su narrativa de pertenencia popular y sensibilidad social.
Formación política: izquierda práctica
Su politización ocurrió temprano. Participó en movilizaciones sociales y protestas obreras en municipios industriales del Valle de México como estudiante del CCH Oriente.
Esa experiencia lo vinculó con la izquierda social y sindical, antes que con la política electoral.
Ideológicamente, De la Rosa pertenece a una izquierda pragmática, más orientada a la gestión, la negociación y el control territorial que a la elaboración doctrinaria.
Su trayectoria revela una constante: el poder entendido como capacidad de gobernar territorios complejos, no como ejercicio discursivo desde la tribuna.
El PRD, ADN y la escuela municipal
A finales de los años noventa, se incorporó a la administración pública municipal de Nezahualcóyotl, en un contexto de consolidación del PRD en el oriente mexiquense.
Se integró al grupo político encabezado por Héctor Bautista López, fundador de la corriente Alternativa Democrática Nacional (ADN). Una de las estructuras internas más disciplinadas y eficaces del partido en la entidad.

Dentro de ese bloque, ocupó cargos administrativos clave, como director de Administración y director de Servicios Públicos.
Antes de ser legislador, De la Rosa se formó en gestión urbana, servicios municipales y operación cotidiana del gobierno local. Una escuela que marcaría su estilo político.
Con el respaldo de esa estructura, fue diputado federal (2006–2009) y posteriormente diputado local (2009–2012). Sin embargo, su peso político no se construyó en el Congreso, sino en el municipio.
Nezahualcóyotl como base de poder
El punto más alto de su trayectoria llegó con la presidencia municipal de Nezahualcóyotl, cargo que ocupó en dos periodos consecutivos (2016–2018 y 2019–2021).
Gobernar Nezahualcóyotl implicó administrar densidad poblacional, presión metropolitana, conflictividad social y una estructura de servicios permanentemente exigida.
Su reelección en 2018 confirmó su capacidad de organización electoral y su control de la estructura política local. Durante esos años, se consolidó como uno de los referentes del Oriente del Edomex. En paralelo a otros liderazgos surgidos del mismo ecosistema perredista, como Juan Zepeda Hernández.
Ruptura partidista y reacomodo

El desgaste del PRD aceleró su salida. En mayo de 2019, anunció públicamente su renuncia al partido, junto con un amplio grupo de militantes y cuadros municipales.
El mensaje fue político: el PRD había dejado de ser una plataforma viable de poder. No se trató de una ruptura ideológica, sino de un reacomodo estratégico.
En 2021, se incorporó a Morena como un actor con estructura propia, capital territorial y experiencia de gobierno.
Su tránsito no fue el de un militante de base, sino el de un liderazgo local que se integra al nuevo partido dominante.
En el plano político-familiar, su hija, Carmen de la Rosa Mendoza, es diputada local por Morena en el Edomex. Esto amplía la presencia de su grupo en el ámbito legislativo y confirma una lógica de continuidad política desde el territorio.
El desafío en Movilidad: gobernar un sistema que siempre protesta
La Secretaría de Movilidad, por definición institucional, no es una oficina de trámites: es la dependencia encargada de planear, formular, dirigir, coordinar, gestionar, evaluar, ejecutar y supervisar la política y los proyectos del sistema integral de movilidad del Edomex.
Incluyendo el transporte público estatal y sus servicios conexos, con el objetivo de garantizar el derecho humano a la movilidad en condiciones de accesibilidad, calidad y seguridad.
Eso, traducido al terreno, implica tareas que mezclan técnica con conflicto:
- Ordenar sin incendiar: reordenamiento de rutas, control del transporte irregular y cumplimiento de reglas sin detonar paros, bloqueos o presión corporativa;
- Tarifa, costo y legitimidad: cualquier discusión tarifaria toca bolsillo, gremios y narrativa pública;
- Seguridad y calidad del servicio: movilidad también es seguridad; supervisión real, unidades dignas y reducción de siniestralidad;
- Gobernanza metropolitana: coordinar transporte que cruza municipios todos los días en una de las zonas urbanas más densas del país;
- Resultados visibles: accesibilidad, calidad y seguridad son la vara institucional con la que se medirá su desempeño.
Ahí es donde su perfil cobra sentido: experiencia ejecutiva, negociación territorial y manejo de conflicto. En Movilidad, si no administras tensiones, las tensiones administran al gobierno.

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