¿Quién todavía compra periódicos?

Imprenta oficial, pauta en radio y TV, ruinas urbanas, protesta universitaria y ausencias políticas revelan cómo se ejerce y se omite el poder en el Edomex
febrero 4, 2026

1. ¿Quién paga hoy la imprenta en el Valle de Toluca y el Valle de México?

En el Estado de México, el periódico impreso no se vende: se coloca. Circula menos en manos ciudadanas y más en escritorios oficiales, salas de espera y eventos donde nadie lo lee pero todos lo exhiben. El papel sigue saliendo porque alguien lo paga. Y no es el lector.

¿Cuántos ejemplares se venden realmente en Toluca, Metepec, Naucalpan o Ecatepec y cuántos se reparten por consigna institucional?

¿Por qué los dueños de medios locales nunca publican cifras auditadas de venta, pero sí presumen “presencia” e “historia”?

¿Qué independencia puede reclamar un periódico cuyo principal cliente es el gobierno estatal o los ayuntamientos?

¿Para qué seguir gastando dinero público en papel que nadie lee mientras los problemas reales se quedan sin explicación?

¿A quién sirve hoy ese periódico: a la sociedad que lo ignora o al poder que lo necesita para verse respetable?

2. ¿Por qué el Edomex sigue financiando TV y radio como si estuviéramos en 1998?

En el Valle de Toluca y el Valle de México, la televisión y la radio no compiten por audiencia: compiten por presupuesto. Se les paga no por informar mejor, sino por no incomodar, por repetir el boletín y por sostener la ilusión de control narrativo.

¿Cuánto dinero público se va cada año a noticieros que nadie ve completos pero todos facturan puntualmente?

¿Por qué se sigue comprando “impacto” en TV y radio sin poder demostrar influencia real en la conversación pública?

¿A quién le hablan esos espacios: a la ciudadanía o al funcionario que quiere verse y escucharse aunque nadie lo escuche?

¿Cuándo la pauta dejó de ser comunicación y se volvió seguro de silencio?

¿Qué justifica seguir gastando fortunas en micrófonos y pantallas que ya no forman opinión, pero sí dependencia?

3. ¿Quién puede construir ruinas impunemente en Toluca?

Toluca está llena de edificios en obra negra que ya no son proyectos, sino esqueletos urbanos. No avanzan, no se retiran y nadie los toca. Son ruinas modernas toleradas por la autoridad como si fueran parte del paisaje.

Edificio moderno de gran altura con una fachada de diseño contemporáneo, situado en una calle con tráfico y árboles alrededor.

¿Por qué el municipio no obliga a Miled a terminar sus edificios o a desmontarlos como marca la norma urbana?

¿Qué utilidad tiene construir solo esqueletos: especulación, blindaje patrimonial o demostración de impunidad?

¿Por qué esas estructuras no se expropian, no se embargan ni se demuelen si dañan visiblemente a la ciudad?

¿Qué costo urbano y simbólico tienen esos cadáveres de concreto para el Centro de Toluca?

¿Y por qué nadie retira con grúa el auto abandonado sobre la banqueta frente a su antigua casa en Hidalgo?

4. ¿De verdad hay que escandalizarse por una protesta en la UAEMéx?

Cada vez que los trabajadores administrativos salen a la calle, alguien cuestiona la forma, el momento o la intención. Como si protestar fuera una anomalía y no un derecho elemental dentro de una universidad pública.

¿Quién tiene interés en poner en duda la legitimidad de la protesta de los administrativos de la Universidad Autónoma del Edomex?

¿Por qué nadie se escandalizó durante años por la precarización salarial, pero sí por una manifestación?

¿La protesta es señal de crisis o evidencia de que la universidad sigue viva, plural y tolerante?

¿Cuánto tiempo lleva acumulándose el rezago salarial y por qué nunca fue prioridad resolverlo?

¿Qué dice más de la institución: la inconformidad visible o el silencio prolongado?

5. ¿Quién no estuvo y por qué faltó medio Morena en Toluca?

En política, la ausencia también comunica. Y en la asamblea del domingo pasado en Toluca, las sillas vacías dijeron más que los discursos.

Un grupo de personas posando para una foto en una manifestación al aire libre, con banderas y pancartas visibles en el fondo. El lugar es un espacio público, y se observa un edificio histórico detrás de ellos.

¿Por qué no asistieron los senadores Higinio Martínez y Mariela Gutiérrez?

¿Cuántos de los 60 alcaldes morenistas faltaron?

¿Cuántos de los 36 diputados locales no fueron?

¿Cuántos de los 29 federales se ausentaron?

¿Qué le falló a Luz Ma. Hernández?

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