Bajo las brasas del sol y entre la aridez de los campos de caña de azúcar y los caminos de terracería de Teuchitlán, llegamos al rancho Izaguirre, un nuevo referente en el tema de la desaparición de personas en México. Allí también llegaron colectivos de familias buscadoras de distintas partes de la república.
Un portón negro, con visibles agujeros de balas, resguarda la entrada al rancho, cuyo apellido ha sido tema de debate nacional: ¿Fue un centro de exterminio, un campo de entrenamiento, ambos, ninguno? Ninguna autoridad, federal o local, se presentó para aclararlo.
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Sin embargo, en esta visita, realizada en el marco de un recorrido organizado por la Fiscalía General de la República (FGR), Guerreros Buscadores de Jalisco denuncian que los tres puntos donde ubicaron los presuntos hornos crematorios fueron recubiertos, aplanados y convertidos en recuadros rectangulares, protegidos con cintas de seguridad.


En las fotos de la Fiscalía local, se aprecian los hoyos donde encontraron los restos calcinados. La autoridad aseguró el 13 de marzo que no pudo constatar que dichos puntos fueran usados como hornos, pero, a decir del fiscal Gertz Manero, su contraparte local no hizo la más mínima investigación del caso.
“Es un espacio dedicado al arrebato de dignidades, y réplica de otras violaciones a derechos humanos”
David Coronado, miembro del Comité sobre Desaparición de Personas de la Universidad de Guadalajara
Para David Coronado, miembro del Comité sobre Desaparición de Personas de la Universidad de Guadalajara, la discusión sobre nombrar al Rancho Izaguirre como “campo de exterminio” desvía la atención sobre lo importante. “Es un espacio dedicado al arrebato de dignidades, y réplica de otras violaciones a derechos humanos”, apuntó en entrevista telefónica.
En un comunicado difundido el 20 de marzo, el Comité exhortó a las autoridades a dejar de jugar con las etiquetas y comenzar a comprometerse a reconocer e investigar todos los delitos cometidos en ese lugar.
También exigieron que no se mida el significado de Teuchitlán por su número de víctimas fatales. “Así se trate de ‘unos cuantos’, de cientos o de miles de homicidios, se debe actuar con la conciencia de que ninguno de ellos debió ocurrir”.
Un rancho vacío, de autoridades y de respuestas
Las madres buscadoras que llegaron a Jalisco fueron con la ilusión de que les mostrarían los cientos de zapatos, playeras, mochilas y otros objetos encontrados, o cualquier tipo de información para confirmar si su familiar desaparecido estuvo en el predio.
Pero esto no sucedió. Lo que les esperaba en el rancho Izaguirre fue un predio acordonado y resguardado por elementos de la Guardia Nacional y la fiscalía local. Las indicaciones fueron que tanto periodistas como madres buscadoras solo podrían ingresar al rancho Izaguirre en grupos de 20 personas y solo podrían estar en el lugar por 20 minutos.
“Parece que nos llevaron a un tour y no se vale burlarse de la gente”
María de la Luz González, integrante de Guerreros Buscadores de Jalisco
“Parece que nos llevaron a un tour y no se vale burlarse de la gente”, señaló María de la Luz González, de Guerreros Buscadores de Jalisco, el colectivo que encontró los crematorios y cientos de prendas. Otros colectivos de Sonora, Nayarit, Colima, Zacatecas, Michoacán y Jalisco también denunciaron la insensibilidad y abandono institucional de las autoridades sobre el evento.
“Lo muestran como si fueran locaciones de una película de terror”, acusaba una integrante del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, mientras consolaba a otra madre buscadora, que ante la frustración se desplomó al piso y comenzó a llorar.
Las esperanzas de las madres buscadoras no surgieron de la nada. María de la Luz explicó que ambas fiscalías les habían prometido darles una explicación sobre las omisiones en las investigaciones. Pero ni Alejandro Gertz, ni el fiscal de Jalisco, Salvador González, ni ningún mando medio o perito se presentó al predio.
“Aquí no hubo nadie que nos atendiera, esto fue un teatro, tristemente un teatro»
Raúl Servín, integrante del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco
“Aquí no hubo nadie que nos atendiera, esto fue un teatro, tristemente un teatro», acusaba Raúl Servín, del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco.
Otros buscadores acusaban que no los dejaron trabajar en el lugar cuando fueron ellos quienes descubrieron en primer lugar los restos humanos ante la ausencia de las autoridades.




“Si no nos van a dejar trabajar, deberían dejarnos inspeccionar cómo hacen su trabajo, como observadores”, apuntó Carmen Sepúlveda, del colectivo Red de Desaparecidos de Colima.
Por otro lado, otros colectivos de madres buscadoras del país estuvieron imposibilitados para ir debido a los gastos que implica viajar a Teuchitlán, aunque tienen la esperanza de que sus familiares estuvieron en el rancho Izaguirre.
Tal es el caso del colectivo mexiquense Flores en el Corazón, que busca personas desaparecidas en el Valle de Toluca y el Estado de México. “Es mucho dinero para ir solo unos 20 minutos al rancho”, explicó Liz Machuca, vía llamada telefónica.
Dos miembros del colectivo, explica Machuca, tienen la esperanza de que dos pantalones entre los cientos que se encontraron en el Rancho Izaguirre son los mismos que llevaban sus hijos al momento de haber sido desaparecidos. En los próximos días acudirán a Jalisco a dejar información genética con las autoridades para confirmar.
Tomarse una selfie en el infierno y negar la gravedad

La realidad, más allá de la politización del tema, de su difusión oficial o de oposición, más allá del debate digital detrás de un escritorio, es que no se puede descartar o probar aún, la existencia de hornos crematorios en Teuchitlán.
Mientras tanto, en el rancho, los cordones resguardan decenas de hoyos, zanjas y un bosque de banderitas con la leyenda “Evidencia No tocar”.
Y los cuestionamientos de los colectivos de familias buscadoras emergen ante la falta de respuesta institucional, principalmente porque la dependencia concluyó que no encontraron nuevos restos humanos o hallazgos.




“En un solo día nosotros encontramos tres hornos y los restos. ¿Cómo es posible que en 15 días no hayan encontrado nada?”
Karina Nova, integrante del Colectivo Guerreros Buscadores Jalisco
“En un solo día nosotros encontramos tres hornos y los restos. ¿Cómo es posible que en 15 días no hayan encontrado nada?”, se pregunta Karina Nova, integrante del Colectivo Guerreros Buscadores Jalisco.
Karina estuvo presente el 5 de marzo, cuando encontraron hornos crematorios en el lugar y los cientos de prendas que, aunque estaban a la vista, ni la Guardia Nacional ni la fiscalía local reportaron.
Una de las imágenes difundidas por el colectivo, de una montaña de zapatos que asemeja a los crematorios del Holocausto, se volvió un escándalo nacional y emblema de la crisis de violencia en México, país que suma más de 110 mil personas desaparecidas.

Hoy la verdad se asoma lejana en el rancho Izaguirre. La Fiscalía de Jalisco se despide del caso con un paseo negligente, engalanado por la ausencia de la Fiscalía General de la República. Mientras tanto, las madres seguirán buscando a sus familiares hasta encontrarlos.


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