Raymundo Martínez pudo ganar en 2021 la presidencia municipal de Toluca, entre otras cosas, gracias a ríos de dinero en efectivo de origen opaco con el que pagó a cientos, quizá miles, de operadores electorales integrados a una estructura que hasta hoy sigue funcionando ahora para que la diputada Melissa Vargas gane la candidatura de la alianza PRI-PAN-PRD a la alcaldía de Toluca.
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Desde la celda número 15 de la prisión de Santiaguito, Almoloya de Juárez, el reo Raymundo Martínez dirige la campaña de Melissa. Aun preso, continúa siendo un priista poderoso que puede influir en las decisiones de su partido al conservar el control del aparato electoral —que él paga— en la capital del Estado de México.
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El expanista Gerardo Pliego se posa en el regazo de Higinio Martínez como fórmula para lograr la candidatura de Morena a la alcaldía toluqueña, que ansía desde hace más de una década y no logra alcanzar. Gerardo está totalmente plegado a los intereses de Higinio, no a los de la gobernadora Delfina Gómez, la 4T o Morena. Esa es su apuesta y en ella ha colocado todo su capital político, cualquiera que sea.
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Las cosas no pintan nada bien para la capital del Estado de México si tiene que elegir entre Melissa o Gerardo. Mil veces mejor que ellos, el joven Javier Albarrán, que postulará Movimiento Ciudadano. Quién lo diría.
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Apunten el nombre de Malek Contreras Rivero, un gris exempleado de la SCT que llegó el sexenio anterior al Estado de México por sus conexiones con Adrián del Mazo a operar como director de Administración y Finanzas de la Comisión del Agua del Estado de México. Cientos de contratos de proveeduría de materiales y contratación de obra y servicios firmados por él están bajo sospecha de prácticas corruptas. El asunto es gravísimo y es por muchísimo dinero. Todos está en revisión y se hará público.

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