El nuevo contexto político ¿marcará diferencias en la sucesión del rector de la UAEMex?

¿Habrá visto bueno desde Palacio de Gobierno? ¿Qué grupos políticos van a contender por la posición más allá de los espacios universitarios?
agosto 20, 2024

La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) es un ente vivo, de manera que igualmente vivos son sus procesos que muestran constante evolución.

El próximo año, la máxima casa de estudios de la entidad elegirá nuevo rector —o rectora—, lo que significa la completa renovación de su gabinete y que, en esta ocasión, se vivirá de forma diferente al ser otro grupo el que gobierna en Edomex, sin duda un factor que pesa.

La entidad mexiquense ha sido a lo largo de su historia un espacio de rituales políticos que ahora transita por un cambio de actores y circunstancias, de manera que no hay motivo para pensar que la UAEMex estará exenta de esa dinámica.

Si bien el proceso de renovación de la Rectoría ha estado condicionada por la repetición, salvo modificaciones mínimas en su convocatoria que se reflejan en los hechos, ya en la última —la del 2021— se percibieron interesantes cambios.

Las convocatorias para participar en la elección del rector de 2013 y 2017 fueron prácticamente idénticas.

La del 2021 estuvo marcada por la emergencia sanitaria por Covid-19, con las actividades tradicionales del proceso como visitas a facultades, escuelas preparatorias y unidades académicas, suspendidas en lo presencial, que se realizaron en formato virtual, con un impacto menor y sin causar la característica agitación entre la comunidad universitaria en general.

En términos de artículos de la Ley Universitaria, las tres convocatorias son iguales, sin embargo, la de 2021 estableció requisitos y candados adicionales, con miras claramente a favorecer la participación a perfiles científicos, y puso el acento en temas como las ciencias, un requisito que sin duda llama la atención por su precisión.

Y cabría preguntar: ¿Cuál fue la razón de esto? ¿Fue una forma de cerrar el paso a algunos interesados y allanar el camino a otros?

Asimismo, si bien la convocatoria de 2021 contemplaba y permitía la participación de los aspirantes en entrevistas en medios de comunicación, era requisito que estas fuesen gestionadas por Comunicación Universitaria, no libremente como en las de 2017 y 2013.

Es decir, control en el acceso de aspirantes a espacios en medios, ante un contexto en el que académicos, políticos, empresarios, etc., tienen sus propios contactos en el gremio periodístico.

Lo anterior es muy propio del Valle de Toluca, en el que los actores relevantes de la vida pública en todos los temas se conocen, y de donde han sido oriundos la gran mayoría de rectores, sin embargo, e insistiendo en las diferencias del momento político, ¿seguirá predominando esta dinámica geopolítica? Está por verse.

Asimismo, entre los nuevos candados de la convocatoria 2021 encontramos la expedición de constancias que, a decir de fuentes universitarias consultadas para este análisis, abrían dos posibilidades:

  1. Monitorear los pasos de los aspirantes, pues para solicitar una constancia era necesario especificar el motivo.
  2. La posibilidad de una demora en la entrega de las constancias podía hacer la diferencia entre que algún aspirante participara o no con el argumento del cumplimiento «en tiempo y forma» de este requisito, motivo suficiente para cerrarle el paso a un competidor o bien, “negociar” su participación en una especie de intercambio estratégico para favorecer a alguna opción y acordando el acceso a posiciones en el gabinete universitario o facultad.

Un ejemplo de ello fue la salida de Yolanda Ballesteros, quien dejó la competencia en 2021 tras concluir las jornadas de promoción en los espacios universitarios y arrancó la gestión del rector Carlos Barrera Díaz como secretaria de Docencia, la de mayor presupuesto y estructura.

A lo largo de los años, los perfiles que han predominado al frente de la Rectoría de la UAEMex son los académicos, administrativos y políticos, siempre emanados del gabinete universitario, hasta el actual rector, un actor eminentemente científico.

Ello obedeció a que se procuró un perfil que bajara el volumen a temas espinosos como la Estafa Maestra, escándalo en el que la institución se vio involucrada, junto con actores de alta responsabilidad en esta casa de estudios.

Hoy las voces universitarias afirman que llegó el momento de que “la ley esté por encima de la convocatoria”.

Ante la llegada de un distinto grupo político al poder en el Edomex, flotan en el aire las preguntas de si la parte ritualista del proceso seguirá. ¿Se reunirá la gobernadora con los aspirantes? ¿Habrá visto bueno desde Palacio de Gobierno? ¿Qué grupos políticos van a contender por la posición más allá de los espacios universitarios?

En el proceso que se vivirá en 2025 para renovar la Rectoría, cabría tener presente que cada rector saliente quiere en la silla, inmediatamente después, a quien tiene en su corazón, sin embargo, hay ejemplos de quienes no lo han logrado: Uriel Galicia, Rafael López Castañares, José Martínez Vilchis, Eduardo Gasca Pliego, Jorge Olvera y Alfredo Barrera.

Ninguno de ellos pudo entregarle la responsabilidad a su “delfín”. ¿Lo logrará Carlos Barrera?

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