En Ecatepec, el 90 por ciento de las personas dice sentirse insegura. Es el segundo lugar nacional en percepción de inseguridad, según la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Urbana del INEGI (ENSU). Este dato contrasta con el discurso oficial, que celebra una reducción del 29 por ciento en los homicidios dolosos en ese mismo municipio. La diferencia entre los números y la sensación ciudadana plantea una pregunta incómoda: ¿qué clase de seguridad se está construyendo en el oriente del Estado de México o cuánto tardará?
Planes para el Oriente
Recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó en Nezahualcóyotl el Mando Unificado para la Zona Oriente del Estado de México, un nuevo esquema de coordinación entre policías municipales, estatales, la Guardia Nacional, Fuerzas Armadas y fiscalías. Opera en once municipios: Ecatepec, Ixtapaluca, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Chalco, Chicoloapan, La Paz, Naucalpan, Texcoco, Tlalnepantla y Valle de Chalco.

Esta acción, en sus primeros 110 días, reportó una reducción del 14% en el promedio diario de homicidios dolosos en estos municipios. Texcoco bajó 60%, Ixtapaluca 50%, Ecatepec 29%, Valle de Chalco 27% y Neza 13%. Al Mando Unificado se suma la Estrategia Operativa Oriente, el golpe estatal para el crimen.
Sin embargo, estas cifras no se han traducido en tranquilidad cotidiana.
La distancia entre los operativos y la calle
Cristina Eugenia Pablo Dorantes, catedrática de la Facultad de Derecho de la UAEMéx y especialista en prevención del delito, explica:
«Una cuestión es la percepción de la seguridad o de la inseguridad y otra es el bajar índices delictivos. Entonces, si al bajar los índices delictivos se hace a través de cuestiones violentas, pues la gente se sigue sintiendo muy insegura. […] Si yo veo que a mi comunidad, donde siempre he visto policías municipales, y de repente llegan militares y tengo esos antecedentes, también digo: me siento más insegura porque algo está pasando».

La llegada de cuerpos armados puede enviar una señal alarmante: «entonces es que es un lugar inseguro». Esa es una de las claves para entender por qué, pese a los avances estadísticos, el miedo sigue gobernando la vida cotidiana en municipios como Ecatepec, Neza o Chimalhuacán.
La percepción no es instantánea
La especialista advierte que revertir la inseguridad subjetiva requiere tiempo y un cambio profundo:
«No es porque haya más policías que la gente se va a sentir más segura. Por el contrario. A veces uno dice: bueno, pues mi colonia no es tan problemática y ahora hay más policías. Algo está pasando. Entonces mejor me quedo guardada en mi casa».
Y agrega:
«Cuando veamos muchos policías cerca, si es que son policías conocidos y sabemos que hay un policía al cual conocemos y que hay constante comunicación con la ciudadanía, pues entonces nos va a dar una percepción de seguridad, no de inseguridad. Porque conocemos a la policía, porque esa es la policía que tiene que trabajar la cercanía con la comunidad».

Incidencia delictiva
Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), los delitos de alto impacto disminuyeron entre enero y junio de 2025 en comparación con el mismo periodo de 2024. El Estado de México acumuló 742 homicidios dolosos en el primer semestre de 2025, frente a 1,062 del año anterior.
Sin embargo, delitos como el narcomenudeo y el despojo han ido en aumento. Mientras unos indicadores caen, otros alertan sobre un reacomodo del crimen. Esto sugiere que la estrategia de seguridad tiene resultados parciales, pero aún no logra desarticular las redes que controlan los territorios.

¿Qué revela esta brecha?
La persistencia del miedo, a pesar de la baja en homicidios y otros delitos de alto impacto, deja en evidencia una tensión central en el modelo de seguridad actual: hay capacidad operativa, pero falta cercanía institucional. El Estado llega, pero no se queda. Vigila, pero no escucha.
«Hay que atender más a las policías, para que sea una policía de proximidad de verdad, una policía segura, y entonces poder bajar esta percepción de inseguridad», señala Dorantes.
Mientras no se reconstruya el vínculo de confianza con la ciudadanía, los resultados seguirán siendo contradictorios. Porque como dice la especialista, la seguridad no es solo cuestión de presencia, sino de reconocimiento mutuo entre el Estado y la comunidad.


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