Por Claudia Bolaños
Luego de que concluya el proceso electoral de este año, se requiere una reforma política-electoral debido al agotamiento del actual modelo democrático en México, aseveró Clara Jusidman, activista y exdirectora del Registro Nacional de Electores en la década de los 90, quien consideró que el actual modelo democrático en México adolece de partidos políticos desgastados, Estado perdido, autoridades electorales reducidas, población “hincada” y poco participativa, además de la injerencia del crimen organizado que pone candidatos y asesina a otros.
“No se para dónde vamos”, pues esa situación ha provocado una guerra interna, donde vidas humanas están en riesgo, dice.
Teniendo de fondo el trinar de pájaros, desde Morelos, la impulsora del Instituto para la Seguridad y la Democracia (INSYDE), platicó con AD Noticias y desglosó los elementos que han desgastado la democracia en el país.
Partidos políticos desgastados
Clara Jusidman consideró que, en general, las fuerzas políticas presentan un gran deterioro de sus estructuras y credibilidad, pues dejaron de ser los actores fundamentales de la democracia, al ser manejados por pequeños grupos que concentran el poder.
“Mucho de lo que está pasando el país —sobre sus problemas de pleitos internos y violencia— tiene que ver con la pérdida de calidad de los partidos políticos, de sus cúpulas y de sus dirigencias”, resaltó.
Expuso que, por ejemplo, el PAN ha sido manejado por empresarios con ciertas doctrinas que son dirigidos por cúpulas que poco o nada saben de política; el PRI “ni se diga”, y en el PRD, luego de que Miguel Ángel Mancera fungió como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, una tribu se quedó con su dirigencia.
Movimiento Ciudadano con el desaguisado Samuel García, quien sería el candidato presidencial, pero que luego decidió regresar a la gubernatura de Nuevo León culpando a la oposición, le habría quitado mucha credibilidad, de tener otras visiones de país y candidaturas; en tanto que Morena, señaló, tiene una sobrerrepresentación “artificial” e ilegal en el Congreso, a través de plurinominales.
Estado perdido
Jusidman, académica y defensora de los derechos sociales, analizó que el deterioro de los partidos políticos se suma al del propio Estado, al renunciar a la defensa de los mexicanos con su permisividad a la delincuencia.
“También hemos perdido al Estado, que no ha sabido defender a sus ciudadanos de violaciones graves a sus derechos y vida, como ha venido sucediendo desde hace 18 años. Con el tema de abrazos y no balazos, el Ejecutivo renunció al uso adecuado de la fuerza, donde delincuentes se han impuesto a las mismas fuerzas armadas por lo menos, y por ello hay una violencia desmedida”, explicó.
Eso derivó en el asesinato de varios candidatos y actores políticos, generando una especie de guerra interna.
“Hemos perdido ese estado que nos protegía y nos ha llevado a esta violencia desmedida, con por lo menos 23 asesinatos de candidatos y políticos. Yo creo que lo que tenemos es una gran descomposición de los marcos del Estado de derecho. No hay actores que pensamos serían fundamentales para llegar a una elección competida, transparente, vigilada, etcétera. Estamos en una guerra interna, una casi de muerte, a ese nivel de descomposición hemos llegado”, lamentó.
Debilitamiento de autoridades electorales
Clara Jusidman de Bialostozky, economista socialdemócrata que se desempeñó como secretaria de Desarrollo Social del Distrito Federal, de 1998 a 2000, observó, además, un grave debilitamiento de las tres autoridades en materia electoral: el INE con su presidenta electa casi por “tómbola”, el Tribunal Electoral con magistrados designados por legisladores (partidos políticos), y la Fiscalía de Delitos Electorales (ahora denominada FISEL, antes FEPADE) “que está borrada, desaparecida”.
El debilitamiento de nuestras autoridades electorales lo calificó como “muy grave” y tiene que ver con la descomposición del Poder Legislativo con los actuales partidos políticos y la sobrerrepresentación fuera de ley de Morena.
“Yo no sé para dónde vamos, pero el modelo de democracia representativa que se construyó —en diferentes reformas—, la posibilidad de registros de los partidos que llegaron a ser nueve en el Congreso, y la creación del INE con puestos y consejeros ciudadanos, ya no está funcionado, ha dejado de funcionar ese modelo y tiene mucho que ver con el deterioro mismo de los partidos”, detalló.
Ciudadanía de baja intensidad
En este marco de fallas democráticas tampoco se salva la ciudadanía, que es poco participativa y que Clara Jusidman aseguró que permanece “hincada”.
“Y en un cuarto elemento —del desgaste de la democracia mexicana— es que tenemos una ciudadanía hincada, débil, una ciudadanía que parecería que lo único que le toca hacer es ir a votar. No logramos desarrollar una ciudadanía participativa en cosa pública. Las convocatorias a diferentes instrumentos de democracia participativa, como fue el plebiscito del 93, las elecciones de comités vecinales, y en los presupuestos participativos, en una ciudad donde el desarrollo es más importante que en otros estados, no llega al 10% de los ciudadanos”, añadió.
Las herramientas de la democracia participativa simplemente no convocan por nuestra “ciudadanía de baja intensidad”, lo cual explica el problema de información sesgada, intensionada, con personas que no tienen tiempo ni les gusta leer, informadas por televisión, radio, y otros menos por redes sociales que son un desastre con las fake news, y guerra sucia, así como un abuso de encuestas que no atienden la normatividad, pero que inciden en el voto.
Presencia del crimen organizado en el proceso electoral
A decir de la especialista, si los partidos políticos han perdido espacio como actores principales de las elecciones, quien lo ha ganado es el crimen organizado con sus candidatos y recursos inyectados a las campañas, un tema que no ha podido controlarse.
El tema histórico del país, con uso de recursos no legales en las campañas, es otro gran asunto en los sistemas electorales. “Nunca se ha podido llegar a controlar realmente o a identificar con seguridad ese uso de dinero ilegal, y creo que ahora por la presencia del crimen organizado es mucho mayor. Yo creo que vamos a tener varios candidatos que le deberán sus posiciones al crimen organizado y no al voto ciudadano”, sentenció.
Quien fuera amiga del presidente Andrés Manuel López Obrador, y lo acercara en su propia casa al desaparecido Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del PRI, asesinado en plena campaña, agregó que lo que hoy hay es una gran descomposición de los marcos del Estado de derecho.
En la entrevista narró que luego de que el tabasqueño ganara las elecciones, en 2018, y decidiera eliminar el apoyo a las asociaciones civiles, ella lo fue a buscar a Palacio Nacional para señalarle el error que era esta decisión, pues consideró que estas han ayudado mucho al país, pero él simplemente le mandó a su secretaria para decirle que estaba ocupado.


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