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Regresa El Lago de los Cisnes a Chapultepec

La oscuridad de la isleta del lago menor en el Bosque de Chapultepec será perfecta y misteriosa para albergar un majestuoso castillo luminoso y dar vida a la 39ª temporada del espectáculo dancístico, El lago de los cisnes, a cargo de la Compañía Nacional de Danza.

Dirigido por Laura Morelos, el proyecto tendrá este año 24 funciones; del 26 de febrero al 29 de marzo, de miércoles a domingo a las 20:00 horas. Así que no hay pretexto para dejarnos llevar por una historia de gran calidad y tradición en nuestro país.

La Compañía Nacional de Danza del Instituto Nacional de Bellas Artes continúa con su renovada producción presentada con éxito en 2014.

Las nuevas propuestas coreográficas y de sonorización, junto con los arreglos musicales y los cambios en la estructura dramática, logran un ambiente lleno de magia que ayuda al mejor disfrute de esa historia con toda la familia.

Este espectáculo sobresaldrá por incluir nuevas tecnologías, como las 5 mil luces LED que recorren un escenario de 36 metros de largo y 18 metros de profundidad; un gigante castillo de 16 metros de alto, y una pantalla de agua de 14 x 7 metros, en la que se apreciarán proyecciones en 2D. (En pocas palabras será algo que no te puedes perder por la ostentosa escenografía).

En el escenario habrá más de 70 bailarines, quienes darán muestra de su talento al interpretar a los personajes del ballet creado en Moscú a finales del siglo XIX por Lev Ivanov y Marius Petipa.

Este año participarán las cuatro primeras bailarinas de la Compañía: Agustina Galizzi, Mayuko Nihei, Blanca Ríos y Ana Elisa Mena, así como el primer bailarín, Erick Rodríguez.

Las áreas verdes, lagos y fuentes del Bosque de Chapultepec hará de El lago de los cisnes un escenario natural para fusionar el arte y la ecología con la música del compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski.

Se trata de un atractivo especial de la Ciudad de México, pues esta obra se baila en prácticamente todo el mundo. Cabe señalar que la producción está pensada para respetar el hábitat natural, así como la flora y fauna del bosque.