La educación pública va de mal en peor. Al parecer los intelectuales orgánicos de estado, creen que la gente no se da cuenta de sus excesos y omisiones; sin embargo, en materia educativa es notoria la renuncia a una obligación constitucional de la Secretaría de Educación Pública (SEP), respecto a los contenidos obligados a cubrir en el horario escolar, que pretenden manejar como una panacea educativa que no la es, al dejar en manos de las escuelas una parte de decisiones curriculares para formar al mexicano que determina la Constitución Política del país.
En escenario montado para el aplauso fácil, el aún titular de la instancia gubernativa, Aurelio Nuño Mayer, en el “patio del trabajo” de la Secretaría de Educación Pública, presentó el Modelo Educativo 2016 y la Propuesta Curricular para la educación obligatoria del país ─ preescolar, primaria, secundaria y preparatorias ─, el pasado 20 de julio de 2016.
Se introduce como novedad un componente de contenidos que denominan “autonomía curricular”, ─ el mapa se integra de tres componentes, los otros son “aprendizajes claves” y “desarrollo personal y social” ─, propuesta ya conocida en México. Muchas escuelas han trabajado temas fuera del horario establecido, ahora la propuesta oficial determina que estos contenidos de iniciativa escolar, sean incluidos dentro de la carga horaria obligatoria a cubrir en cada una de las escuelas.
Tentativamente los contenidos que determine la escuela pueden ser para profundizar los aprendizajes claves, ampliar las oportunidades para el desarrollo personal y social, incluir otros contenidos que se consideren relevantes, incluso temas regionales o en casos viables, impulsar proyectos de impacto social, con la condición de que las escuelas cumplan con los lineamientos que dicte de SEP al respecto.
Dice en la página 183 del documento: “Es de observancia nacional aunque cada escuela determinará los contenidos programáticos de este componente curricular con base en las horas lectivas que tenga disponibles y en los lineamientos que expida la SEP para normar sus espacios curriculares".
Este tercer componente ofrece a cada escuela pública de Educación Básica la posibilidad — inédita hasta ahora en México para el sistema público — de decidir una parte de su currículo.
Cuando se otorga autonomía, alguien gana libertad para tomar decisiones y alguien más cede esa libertad de decisión. Hasta ahora esa capacidad de decisión había recaído casi exclusivamente en la autoridad federal, con excepción de las decisiones acerca de los espacios curriculares de contenidos regionales que han ejercido, desde hace algunos años, las autoridades educativas locales. A partir de la entrada en vigor del nuevo currículo, y en concordancia con la estrategia la Escuela al Centro, que ofrece como una de sus líneas de acción “nuevas facultades para que la comunidad escolar decida”, las escuelas estrenarán esta nueva facultad, ejerciendo su capacidad de decir y de comprometerse con las decisiones que tomen en materia curricular.”.
La SEP ignora de manera incomprensible el mandato de la parte inicial de la fracción III, del artículo 3ro de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que ordena:
“III.- Para dar pleno cumplimiento a lo dispuesto en el segundo párrafo y en la fracción II, el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República….”.
No es asunto de libertades de decisión o de otorgamientos graciosos de autonomía, como lo intenta hacer pasar el ahora fallido “legislador” Aurelio Nuño Mayer, quien seguramente sabe que es una obligación establecida en la carta magna determinar los planes y programas en su carácter de titular de la SEP; él, en el agravio a los maestros, ha repetido hasta el cansancio, la ley se cumple y ¿acaso él no está obligado a cumplir con los mandatos de la Carta Magna?
Quienes le asesoran, debieron haberle informado que incurre en una clara violación constitucional y, para no cometer este delito, debió promover una nueva reforma al párrafo del artículo citado, de haber ocurrido una iniciativa de esta naturaleza, implicaría el mayor desastre educativo en México.
A manera de advertencia al profesorado, desde esta postura curricular nada alentadora, ahora “los maestros serán modelos de conducta para sus alumnos, por lo que han de ser vistos ejecutando los comportamientos que quieren impulsar en ellos, tanto frente a sus alumnos como compartiendo las actividades con ellos.
"Han de leer, escribir, buscar información, analizarla, generar conjeturas y realizar cualquier otra práctica que consideren que, como aprendices, sus alumnos han de desarrollar.”
Mucho cuidado, probables variables nuevas para la permanencia a la vista, el reporte de libros leídos por año, conjeturas de premisas diversas, sobre todo para los docentes no considerados como “hombres de sistema”.


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