El magistrado Ricardo Sodi será muy Phi Delta Phi (ΦΔΦ) y toda la cosa, pero llega boqueando al final de su periodo como presidente de Consejo de la Judicatura y del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México. Así como va, terminará como la versión tlacoyo de Norma Piña. El humor de la mayoría de sus compañeros de pleno no es el más cordial ni respetuoso con su gestión, por el contrario, muchos se quejan, otros lo reprueban y hay quien de plano lo detesta. La renuncia de Vicente Guadarrama solo es botón de muestra. Las cosas están peor de cómo se imaginan.
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La semana anterior, un magistrado más inicio trámite de prejubilación y, así como él, hay media docena más en lista de espera. Varios han optado por el retiro prematuro, bien porque quieren evitar el mal trago de ser botados o porque están hartos de cómo están las cosas actualmente en el Poder Judicial.
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No hay duda sobre las luces académicas de Ricardo Sodi, a quien podría considerársele, sin exageración, como intelectual del derecho, pero como hombre de poder y administrador público ha sido francamente gris. Para algunos de sus compañeros magistrados es su temperamento el que lo mete constantemente en problemas, para otros es la codicia y el gusto por el dinero. Un académico tan brillante como él merecía mejor final.
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El futuro del fiscal José Luis Cervantes Martínez hoy es incierto. En el contexto político, no en sus resultados, está la razón. La segunda etapa de la reforma de justicia tiene como centro justamente a las fiscalías. A Cervantes Martínez le quedan todavía 7 años, el periodo para el que fue designado termina hasta marzo de 2031, pero todo está sujeto a modificaciones. Lo único seguro es que no hay nada seguro.
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El dato lo dice todo por sí mismo: ochenta centavos de cada peso que ejerce el gobierno del Estado de México provienen de recursos federales. De ese tamaño es nuestra dependencia. Por supuesto que en buena medida el destino inmediato de la entidad está en manos de la presidenta Claudia Sheinbaum y de la LXVI Legislatura federal. Los mexiquenses aportaron más de 5 millones de votos al triunfo de la doctora Sheinbaum, ojalá siempre lo tenga presente y recuerde que “amor con amor se paga”.

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